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del 26 al 29 de noviembre

Freud llega al Principal para dar una lección sobre debate frente al "bochorno" político 

Los creadores destacan el discurso “contemporáneo” de una pieza basada en el encuentro del neurólogo y de C. S. Lewis el día en que Inglaterra declara la guerra a Hitler

24/11/2015 - 

VALENCIA. “El teatro o es contemporáneo o no es”. Bajo esta premisa llega al Principal ‘La sesión final de Freud’, una pieza que imagina el encuentro entre el padre del psicoanálisis y el escritor de ‘Las crónicas de Narnia’, Clive Staples Lewis. Un duelo de titanes que enfrenta dos polos opuestos del pensamiento, la razón y la fe, en un diálogo que se desarrolla con el sonido de bombas y sirenas como banda sonora, en el día en que Inglaterra declara la guerra a Hitler.

El encuentro en un clima de desencuentro es el eje que vertebra una obra que, bajo la dirección de Tazmin Townsend, ha tomado un nuevo –o mas bien universal- significado en los últimos días. “Desde que nuestros pasados mataban para imponer su voluntad nada ha cambiado. Llevamos con nosotros la autodestrucción”. Cuando el actor Helio Pedregal (Sigmund Freud) pronunció estas palabras en Bilbao, apenas una horas después de la masacre en París, se le encogió el alma. “Siempre he tenido claro que el teatro ha de ser útil […] A media función vi muy comprometida mi concentración porque me di cuenta de que todas las preguntas que me había planteado ese día estaban planteadas en el texto”, explica el intérprete. El director de UNIR Teatro, Ignacio Amestoy, fue más lejos y apuntó a la necesidad de situarnos del lado de la reflexión “en vísperas de la III Guerra Mundial”.    

En cualquier caso, la pieza, que llega a Valencia entre el 26 y el 29 de noviembre, quiere ser un canto a la discusión en el mejor de los sentidos, un encuentro en el que también cabe el humor. “Los espectadores sospechan que es un ladrillo filosófico, pero hablamos del sentido de la vida, del sexo, de la religión, del humor”, apunta Pedregal que junto a Eleazar Ortiz (C. S. Lewis) encarna a esta extraña pareja. “La risa del reconocimiento”, apunta Townsend, un humor como vehículo al conocimiento y no tanto como fin.

Aunque el icónico Freud, por su peso histórico, lleve la batuta, la sorpresa llega con Lewis, un personaje que pocos conocen más allá de ser el autor de ‘Las crónicas de Narnia’. Íntimo amigo de J.R.R. Tolkien y catedrático de la Universidad de Oxford, su conversión al cristianismo después de una juventud en la que llevó el ateísmo por bandera marcaría su trayectoria. El ying y el yang no viene sólo representado en sus ideas y teorías. Freud se muestra cansado, a sus 83 años, apenas unos días antes de su muerte a causa del cáncer de paladar que venía sufriendo, una debilidad que choca frente a un Lewis que estrena la cuarentena y lleno de vitalidad.

Pase privado para los candidatos a la Presidencia

Ese 3 de septiembre de 1939, en el número 20 de Maresfied Gardens Hampstead, Lewis y Freud se encontrarían en ese despacho que Anna, la hija de este último, había decorado a imitación de la consulta de Viena que abandonó ante la amenaza nazi. Lo cierto es que en la agenda del neurólogo sí estaba anotada la cita con un joven catedrático de Oxford, una pequeña línea que hizo estallar la imaginación del estadounidense Mark St. Germain, autor de la obra, que se estrenó en 2010 en los escenarios de Nueva York y que ha viajado a Argentina o Suecia. La producción española, de la mano de la Universidad Internacional de La Rioja, llegó en enero al Teatro Español y roza ya el centenar de representaciones.

Volemos a lo contemporáneo. Una discusión, un intercambio de opiniones entre intelectuales que se sirven del humor y la ironía para desarmar al contrincante. “El debate entre C. S. Lewis y Freud es el debate entre dos personas que saben muy bien de lo que están hablando. No se destruyen porque no lo necesitan […] Sospechamos que cuando hay que darse tortazos es porque no se sabe de lo que se habla”. Por si a alguien le queda alguna duda sobre hacia donde se dirige su discurso, Helio Pedregal lanzó una “invitación formal” a Rajoy, Sánchez, Rivera o Iglesias, entre otros, para ofrecerles un pase privado de ‘La sesión final de Freud’ y poner freno así al “bochorno” del debate político.

"'La sesión final de Freud' es cercana, conmovedora, preciosa y llena de perlas, de frases que hacen pensar por su profundidad", destacó Tazmin Townsend. "Coge dos personajes que no podrían estar más en desacuerdo en las cosas grandes de la vida pero cercanos en su humanidad". Un ejercicio para la mente frente a un terror "que nos paraliza" ahora y que entonces, en plena 2ª Guerra Mundial, no evitó el diálogo entre Freud y Lewis. A pesar del sonido de las bombas. 


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