En Italia tambien comen callos. En Italia hay una consideración por las masas que cuesta encontrarla en otras partes del mundo. En Italia hacen arroces que nada tienen que envidiar a los nuestros. Esos tres axiomas (callos, masas y risotto, los tres insuperables en Toy) son una parte importante del menú Brianza que ofrecen esta temporada en el restaurante ubicado en el corazón de Dénia.
Toy es alta cocina creativa en el mejor sentido del concepto. Lo contó Marta Moreira cuando apenas habían pasado dos meses desde que abrieron. Un restaurante italiano que se sumerge en algunos de sus platos bandera y los convierte en delicadísimos bocados donde confluyen técnica, vanguardia y conocimiento. Casi todo nos resulta familiar, y sin embargo cada elaboración es singular. Desde el arancini de arroz a banda con que arranca el aperitivo; la pizza marinara y la focaccia que acompaña todo el menú –ambas adictivas ty extraordinarias–, los tortellini con caldo y relleno de putxero o el fagottini con tarta de gamba de Dénia. Elaboraciones en las que se fusiona el alma mediterránea que nos hermana a ambos países.



La harina, el tomate y la mozzarella de búfala la traen de Italia. Todo lo demás viene de la despensa de La Marina. La base descansa en Italia pero el chef Massimo Arienti trabaja la ñora, la naranja, el pulso seco o el garrofó y los integra en sus platos porque no tendría sentido hacerlo de otra forma. Giovanni Mastromarino, anfitrión y sumiller, defiende una bodega que recorre Italia de norte a sur descorchando joyas desconocidas que suponen un viaje entre regiones, uvas y elaboraciones. Yo que no suelo decantarme por el maridaje, creo que en Toy merece mucho la pena. Los vinos encajan con cada uno de los platos y hacen el viaje todavía más seductor.
Massimo y Giovanni, cuya relación profesional y de amistad se forjó en el restaurante Nómada que el Grupo tiene en el puerto de Dénia, lideran un restaurante con una estética elegante donde una no se siente constreñida por la formalidad que en ocasiones destilan este tipo de establecimientos. Aquí, el juego y la diversión –tanto para el comensal como para el equipo– importan. El espíritu de esta antigua fábrica de juguetes sigue presente. A Toy vienes a pasarlo bien. No se ocurre nada más importante –ni en la vida– ni a la hora de comer.

