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Entrevista

Jorge Luengo: magia con fundamento

El ilusionista se encuentra de gira con el espectáculo tHipnotizo, que llevará a cabo este viernes en el Casino Cirsa de Valencia

3/12/2015 - 

VALENCIA. No hay nada como tener las cosas claras. Jorge Luengo (Cáceres, 1984) estuvo convencido desde el principio de que lo suyo era la magia. Así, a sus cuatro años, gracias a la influencia familiar, empezó a sentar los antecedentes de una exitosa carrera que le ha llevado cosechar varios triunfos como el Premio FISM en el mundial de magia que se celebró en Pequín en 2009, algo así como las olimpiadas de los magos. “Ese reconocimiento es solo un primer paso, una indicación de que tengo que seguir trabajando y hacer las cosas como lo estoy haciendo. No significa nada más”, explica el joven ilusionista.

“Desde niño me apasiona la magia. Lo he tenido muy fácil. Cuando te pones una meta clara, sabes qué es lo que tienes que sacrificar y qué decisiones debes tomar”, afirma Luengo. El ilusionista se encuentra en al actualidad de gira con tHipnotizo, un show que mezcla magia, humor e hipnosis y que llevará a cabo el próximo viernes en el Casino Cirsa de Valencia. “Es un espectáculo muy diferente a lo habitual. El secreto es el público y el hecho de descubrir cómo funciona nuestra manera de una manera muy experimental, que se vive y se siente. La gente que suba al escenario va a llevarse una experiencia igual o mejor que el que está abajo”.

Aunque el mago considera que “el humor es clave encima del escenario”, asegura que “en absoluto se va a ridiculizar a nadie ni nada similar”. Para Luengo la hipnosis no es algo que tomar a broma. “En España la hipnosis está un poco denostada, tal vez por lo que hemos visto en televisión. Siempre pensamos que va a ocurrir algo malo, que se van a reír de nosotros, o que los participantes están comprados. En mi espectáculo la clave es que estés convencido”, explica.

El ilusionista afirma que, en su show de hipnosis, “es mucho más fuerte la explicación que lo que se puede ver. Como ocurre en la magia, buscas el engaño, pero la mejor explicación es la realidad. En el momento en el que te das cuenta de eso, es un placer. Le descubres al público lo que puede hacer con la mente si se utilizan las palabras adecuadas”. De hecho, fuera del escenario, Luengo realiza sesiones de hipnosis con fines terapéuticos como dejar de fumar, combatir fobias o reducir la ansiedad. “Una vez despiertas el subconsciente, puedes hacer lo que quieras. En los espectáculos me quedo con los que entran más rápido, pero hay gente que necesita más tiempo”.

A pesar de su edad, Luengo cuenta en su currículum con tres ingenierías, además de estudios en matemáticas y neuropsicología. Un bagaje formativo que, de algún modo, se refleja en sus espectáculos. “Todo lo que hayas aprendido te permite proyectarlo posteriormente. Acabas aplicando tus conocimientos, a veces sin darte cuenta, sobretodo si vienes de un mundo que no tiene nada que ver con los escenarios. Se nota en cómo te organizas o cómo resuelves un problema”, declara el joven ilusionista.

Entre sus referentes, Luengo cita a Juan Tamariz y a David Copperfield. Del primero dice que “es un revolucionario. A parte de su personal estilo, que todos conocemos, como inventor ha desarrollado grandes ideas”. De Copperfield, por su parte, destaca que “su elegancia y su puesta en escena que revolucionaron el mundo de la magia en el sentido estético, sobre todo en el cuidado de los detalles. Es de esas personas que tienes el placer de haber visto desde niño en la tele y haber disfrutado de sus espectáculos”. “Ambos me han inspirado más de lo que puedo imaginar”, afirma Luengo.

Sobre el estado de la profesión, el ilusionista opina que “estamos viviendo un momento bueno. La magia está muy de moda. Pero es una profesión difícil. Al contrario que otros ámbitos artísticos como la música o la pintura, depende mucho de la renovación y eso requiere mucho esfuerzo. Cuando la gente va a ver a un mago, quiere cosas nuevas, sorprenderse. Eso es un reto impuesto, siempre tienes que darle una vuelta al espectáculo”. “Es un arte que, si no tienes una verdadera pasión, no compensa por el nivel de trabajo”, remata Luengo.

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