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CRÍTICA DE CINE

'London Road': un musical verbatim para asimilar los crímenes de un asesino en serie

Adaptación al cine de una de las obras de teatro revelación de la cartelera londinense

23/09/2015 - 

VALENCIA. “You automatically think it could be him. You automatically think it could be him”. Dos adolescentes cantan a dúo, entre la travesura y la excitación, su aprensión a que cualquiera de los vecinos que se encuentran al paso pueda ser el asesino en serie que tiene atemorizada a la ciudad de Ipswich. El número musical es orgánico, nada estilizado, basado en repeticiones hipnóticas de frases y movimientos cotidianos. Lo que recoge London Road es, en definitiva, la vida en su esencia, pero elevada a la categoría de arte a través de la música. La película, presentada en el pasado Festival de Toronto, clausura este próximo 26 de septiembre San Sebastián, y es la adaptación de la obra de teatro homónima que arrasó durante dos temporadas en el National Theatre londinense.

El estribillo de la canción aludida es un extracto de las conversaciones reales que los habitantes del condado de Suffolk mantuvieron con la dramaturga Alecky Blythe tras el hallazgo de cinco prostitutas muertas en la zona. La transcripción de aquellos testimonios fue envuelta en melodía por el compositor Adam Cork y lo que en principio parecía un delirio escénico -un musical verbatim sobre un asesino en serie- se convirtió en 2011 en la revelación de la cartelera teatral londinense.

Ahora, el trío de ases que armó la propuesta, Blythe, Cork y el director Rufus Norris, han repetido equipo para su versión cinematográfica, y el resultado es fascinante.


Stevie Wonder suena en un crucero

La obra y la película ahondan en las emociones encontradas de los habitantes de Ipswich, una población de 180.000 personas que no estaba preparada para la enorme atención mediática que un crimen múltiple atrajo a la ciudad. Alecky estaba trabajando en otra obra de teatro sobre la vida cotidiana de unas prostitutas, llamada The Girlfriend Experience, y sus entrevistadas la animaron a acudir a Suffolk a por material.

“Una vez allí me di cuenta que estaba recogiendo testimonios que poco tenían que ver con las víctimas, sino con la forma en que la población estaba respondiendo a este momento extraordinario”, explica.

Pero no fue suficiente. Y la dramaturga aprovechó el juicio celebrado en 2008 contra el asesino, que devolvió el malestar y la inquietud a sus habitantes, para acabar de compilar entrevistas.

“La semilla del musical se sembró durante las representaciones de mi obra Cruising en Bush Theatre. El montaje era sobre jubilados que buscan el amor. Una pareja se conoce en un crucero, están bailando en la pista y hay una escena en la que suena Stevie Wonder. Fue precioso. Un agradable descanso, porque con el drama verbatim siempre hay mucha cháchara”.


Los mmm... y los er...

Blythe nutre todas sus obras de las palabras de sus verdaderos protagonistas. Su método consiste en acudir micrófono en mano, a modo de periodista de investigación, realizar entrevistas y luego convertirlas en guiones. Los actores portan auriculares durante las representaciones, de modo que las grabaciones se reproducen unos segundos antes de que las verbalicen a fin de que emulen la entonación que se empleó originalmente.

“Era consciente del trabajo verbatim que varios teatros estaban haciendo con las transcripciones de juicios, pero lo que me resultó interesante del trabajo de Alecky fue que había un gran énfasis no sólo en lo que la gente dice sino también en cómo lo dice. Un elemento clave de su técnica es replicar las toses, las dudas, los mmm y los er”, destaca Adam Cork, quien fue merecedor de un Tony en 2010 por su trabajo para el montaje Red.

Para que los fragmentos musicales secundaran esta dinámica de trabajo, el compositor transcribió los ritmos y los tonos de la voz humana y los convirtió en canciones. “Cada vez tenía un mayor celo por el detalle y por no interponer demasiadas reglas musicales en los ritmos intuitivos de la voz humana, que resultan muy vanguardistas cuando nos fijamos en ellos en el pentagrama. Me interesaba mucho que cuando las canciones empezaran, los espectadores no se dieran cuenta, de modo que muchos de los temas se han compuesto en el registro de la voz humana al hablar, en lugar del registro tradicional, que es más alto“, detalla Cork.

Un caballero en lágrimas

La sintonía entre dramaturgia y composición musical arrebató a la audiencia, que función tras función, donaba dinero para una ONG de Ipswich llamada Iceni Trust, que ayuda a drogodependientes y prostitutas a abandonar la calle. Uno de los actores originales de la obra de teatro, Nick Holder, relata como una noche un caballero estadounidense le preguntó entre lágrimas: “¿Cómo habéis hecho algo así?¿Cómo habéis hecho algo así?”. Tras dejarle 10 libras se marchó para volver de nuevo y confesarle: “Nunca he visto una interpretación como esta. Es lo que siempre he querido hacer. Es el mejor elenco actoral que he visto nunca”. Aquel caballero en lágrimas era Dustin Hoffman.

La adaptación al cine dista de la teatral en que la cronología es diferente. En la película, el relato de los hechos se cuenta de principio a fin, mientras que en las tablas hay saltos en el tiempo.

En gran pantalla, la trama también es más activa, se ha recortado el texto y la acción es más visual. “Le hemos dado más cosas que hacer a los actores, aparte de estar sentados hablándose unos a otros”, bromea Blythe. Y se ha integrado en cada escena a un residente de la calle donde tuvieron lugar los hechos, a fin de subrayarle al espectador quiénes son el eje del relato.

El último elemento discordante con respecto a la obra de teatro es la incorporación de un rostro con tirón con visos comerciales. El protagonista de la última saga Mad MaxTom Hardy, asume un pequeño e inquietante papel de taxista experto en asesinos en serie. No canta demasiado bien, pero de eso se trata.

“Es gente real hablando de manera real”, sintetiza Cork. A lo que Alecky añade: “Quizás la proliferación de documentales y la eclosión de la telerrealidad no sean una simple coincidencia con la aparición del verbatim. Hubo un intento al unísono de contar la verdad desde la imparcialidad, aunque en casos como Gran Hermano haya una ficcionalización”.

La cara B española

Desde que Alberto San Juan iniciara su cruzada por la realidad política y social al frente del Teatro del Barrio, el término verbatim ya no resulta tan ajeno en España. El género teatral es un acercamiento a la verdad desde el paroxismo de escenificarla palabra por palabra, tal cual la relataron sus protagonistas.

Siempre se ha dicho que para analizar el presente hay que tomar cierta distancia temporal, pero cuando el tiempo apremia, las tablas obvian esa advertencia y aflora el llamado teatro de urgencia.

La sala madrileña alivió esa premura con el montaje Marca Españadonde se recreaban ocho momentos de nuestra vida reciente, protagonizados por, entre otros, Juan Carlos I, Mariano Rajoy, Pedro Solbes, Diego Cañamero, Ada Colau y Emilio Botín. La obra nacía, en palabras de su director, Alberto San Juan, “de la necesidad de cambiar un modelo social que no hemos elegido y que nos hace infelices”.

Tras la experiencia coral le han seguido otros montajescomo el híbrido entre verbatim y ficción del valenciano Gabi Ochoa Las guerras correctas, sobre la entrevista del periodista Iñaki Gabilondo a Felipe González en pleno apogeo de los GAL, y Ruz-Bárcenas, una dramatización de la transcripción de los interrogatorios del juez Ruz al ex tesorero del PP. El autor de este montaje, Jordi Casanovas, declaró al periódico Público que la realidad le parecía de por sí demasiado exagerada y difícil de creer: “Si hubiese escrito una ficción iba a quedar muy falsa. Decidí que este texto ya tiene de por sí la suficiente fuerza como para ser representada”.

Gracias a una campaña de micromecenazgola apuesta escénica cuenta desde el 18 de septiembre con una adaptación cinematográfica, B, la película, dirigida por David Ilundain. De nuevo con Pedro Casablanc y Manolo Soto en sus papeles protagonistas. De nuevo sin tocar una coma de la conversación mantenida entre ambos el 15 de julio de 2013 en la Audiencia Nacional. De nuevo la realidad revelándose a través del arte.

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