LA SEÑORA SIEMPRE TIENE RAZÓN

Maníacos del teatro, en llamas

20/05/2017 - 

VALÈNCIA. El pasado miércoles, un caballero me hacía notar la comparación que había hecho yo de su melena, en mi pasada crónica, con el cabello de un director de orquesta que hubiera acabado de interpretar a Beethoven.

Me refería a que ese peinado definía a una persona de carácter y marcada personalidad. El propio Archiduque Rodolfo de Austria tuvo que eximir a Ludwig Van Beethoven, cuando empezó a frecuentarle, de las pesadas normas de etiqueta de la corte cuando el músico le dijo claramente que esa observancia de las reglas no era de su incumbencia.

No se tiene idea de la decisiva influencia que el aspecto físico ejerce sobre el modo de sentir y de comportarse; muchos individuos se hacen poetas para explotar las abundantes cabelleras; ciertas mujeres se entregan a la mala vida porque tienen cara de mujer fatal, y sin embargo los inexpertos creen que la cara de perdida se forma después de darse a la mala vida.

Concha Velasco, la Reina Juana

En una actriz, la presencia física lo es casi todo y a veces, todo. Fui al teatro Olympia, acompañado por Carme Juan, para encontrarme con Concha Velasco, por sus obras la conoceréis, interpretando magistralmente a la reina Juana, castigada por su personalidad y tratada a propósito de loca.

Mujer de una altura moral que debería enseñarse en las escuelas -no en vano su madre era maestra de la República- Concha no pierde ocasión para acercarse al público después de la función, estrechar sus manos y recordar que cantó el Himne aprendiéndose la letra en valenciano, que un tío suyo vivía aquí, que le gustan más las comedias que los dramas y que acudió encantada a la cita con los Fayos para el centenario de su teatro.

Incendios en Teatro Principal

Cuando leí que Nuria Espert había dicho que es necesario recuperar el amor teatral que había en Valencia, recordé muchas tardes pasadas entre ese teatro moderno de los setenta y el que aún perduraba en las salas, viendo obras que permanecían más de un mes en cartel, cosa hoy pasmosa. Es cierto que nuestra ciudad amó un tiempo el teatro. Amó el jazz. Amó la pintura, la danza, la escultura, la música, las culturas. Después le sobrevino la desmemoria.

Comprendí lo que quería decir Espert cuando la vi, colosal, en los “Incendios” de Wajdi Mouawd, una obra inmensa que abarca mucho y que habla de la Humanidad, de situaciones extremas y comunes, de la guerra, de nuestros orígenes, de dónde venimos y a dónde vamos. No en vano Mouawd es de nacionalidad canadiense, nacido en el seno de una familia libanesa siríaca maronita de Antioquía, la iglesia católica nacida del Concilio de Calcedonia, antes de que esta ciudad griega, ahora turca, fuera una marca de calcetines y mallas náuticas. La obra está entre la tragedia griega y el cine de acción; es dura, bonita y actual y permite desconectar del móvil durante varias horas y disfrutar de las emociones.

En la misma sesión me encontré en el Teatro Principal a Marisa Gallén, de Gallén + Ibáñez, a Jaime Pérez de la Fábrica de Hielo, al ex futbolista Santiago Cañizares, a la actriz y diputada Rosana Pastor, la farmacéutica Mª José Montoro, el músico brasileño Manoel Lourenço, al artista Antonio Girbes y a Joan Calabuig, delegado del Consell para la Unión Europea. Completaban el reparto con Nuria Espert completan el reparto Laia Marull, Carlota Olcina, Àlex García, Ramón Barea, además de Alberto Iglesias, Lucía Barrado y Germán Torres. Tienes hasta el domingo 21 para decidirte a ver la función, si hay entradas.

Por cierto, que dicen que Ximo Puig no se pierde ni uno de los estrenos teatrales de la Generalitat, algo que no habíamos visto desde hacía lustros. También asisten políticos a exposiciones y a cuantas propuestas artísticas se llevan a cabo, lo que llena de orgullo a todos los representantes del arte.

El Quatre genets del Apocalipsi

No sé qué le hubiera parecido a un republicano tan vehemente como Vicente Blasco Ibáñez pero el hecho es que el Instituto Valenciano de Cultura, aprovechando el 150 aniversario del nacimiento de escritor, presentó el pasado día 12 la adaptación teatral con traducción al valenciano de “Los cuatro jinetes de la Apocalipsis. Ha sido dirigida por Inma Sancho, e interpretada por Empar Canet, Vanessa Cano, Enric Juezas, Borja López Collado, María Maroto, Carles Sanjaime, Bruno Tamarit y Guillo Zavala para trasladar el contexto de otra guerra, la 1ª Mundial que puso a toda Europa en cuestión, a través de las vivencias de los personajes. Un “no a la guerra” del Institut Valenciá de Cultura a partir de un conflicto familiar que se traslada, gracias a la escenografía, a dos casas, a una estación de tren, al frente o a Lourdes, donde Julio va a ver a Margarita. En las fotos, Abel Guarinos, director del Institut de Cultura y Carmen Amoraga, Consellera de Patrimoni, quien fue recibida al regreso de la obra, si nos fiamos de Facebook, por una ensalada confeccionada por su hija.

Gabinete de Higiene

La otra noche me perdí por los alrededores de la Plaza Viriato, en Velluters, y me topé con una especie de inauguración tipo kermesse del Gabinete de Hygiene o Hygienelab, un espacio de Nacho Ruíz, Toni Calderón y Sonia Ariza para propuestas artísticas tras el cierre de la Sala Naranja. Tiene mucho que ver con la limpieza, la transparencia, algo fundamental sobre el que lamentablemente no se sustenta el arte. Conocí a Adrián Torres, al mismísimo Nacho Ruíz, y reconocí a Yolanda Romero de la Caixa y al músico Jeffrey Cobbold de la Berklee. Camisetas, ropa ajaponesada, pintura, escultura. Merece la pena perderse de cuando en cuando por los barrios para conocer a todos los artistas.

EnBabia Benimaclet

Me gustó también la propuesta artística del bar de la calle Tramoyeres, 6, EnBabia: muy buena selección de artistas, un cuarto de baño para no parar de sacarse selfies en su espejo de bombillas y comida y bebidas muy para tomarse la tarde con tranquilidad. Su página está llena de comentarios de gente a la que no le hicieron caso y se pusieron a ponerles verdes. Un clásico. Merece la pena la visita.

Docunexió

Aunque a muchos de ustedes les resulten aburridas las negritas son el maná con el que se alimentan las crónicas. El evento que más apellidos notables ha recogido esta semana ha sido la fiesta del lunes de DocsValència en el resturante Mar d´Avellanes que reunió a una muy interesante mezcla de festivaleros y personalidades de bien que siempre animan los fotocalls ya sean de naturaleza cinematográfica, joyera o galabeneficente. Una de las principales atracciones fue hacerse fotos polaroid con un sombrero, y de resultas hay fotos memorables que no puedo sacar aquí. Hubo guacamole con totopos.

El equipo de la party-Docs lo compusieron el director del festival, Pau Montagud que lleva diez años dirigiendo este festival en México, el codirector del certamen, Nacho Navarro, y el director de cine y empresario de hostelería Freddy Mas Franqueza que celebraba la fiesta en el local que dirige junto a su pareja Claudia Peris.

Estuvieron Irene Belert, Ana Navas, Diego Fortea, Pablo Benlloch, Teresa Lluch, Rosa Domínguez, el crítico Eduardo Guillot, la productora Paloma Mora, las de Pepita Lumière, Laura Ruíz de Cinemanía, el actor Sergio Villanueva, Paula Aránzazu Ruíz de Cinemanía, Merche Medina, Coté Soler, el productor Kiko Martínez, la periodista Natalia Segrelles hija de Coté, el actor Javi Romero, Teresa Pitarch, la diseñadora de vestuario Rocío Pastor, la productora Paloma Mora, el cónsul de México, Pablo Romá Bohorques, acompañado por su amigo el empresario Ricardo Rodríguez y su mujer María Sánchez. 

Tampoco quisieron perderse el encuentro entre los dos continentes las abogadas Carla Alegre y María Soler, el ingeniero Gonzalo Terrasa, la estilista Mª Angeles Olivares, la restauradora Alicia Beltrán, el artista Manuel Benlloch, el informático mexicano Jesús Medina, Fanny Galán, Germana Llatas, Isa Goyanes y la orfebre Elena Santamaría con unos aros de plata inspirados en México, Vicente Chambó, el director de Culturarts, José Luís Moreno, que era el más conspícuo, Inti Cordera y Antonio Llorens, Belén Motilla, Pruden González, Naty Altarriba, Fuencis Martínez y Alessio Tanganelli. También Empar Lagunas, de Academia Barreira, y La familia de Carlos Alvarez, es decir Charlie Glamour, Olga Garcia y sus niñas, Lola y Vega.

2.000 Maníacos y alguno más

El miércoles me pasé a ver el corto que el equipo reunido por Manuel Valencia ha hecho sobre su bizarro fancine de culto autoeditado en papel “2000 Maníacos, 25 años de Serie B” que todavía pueden ver hoy sábado 20 a las 19:00 horas en la Carpa en la Plaza del Patriarca antes de disfrutar del desfase total en el bar 16 Toneladas: el Monster Rock de Fronkonstin y los dioses del Metal: Gigatron.

Allí se reunió lo más granado de la gamberra generación X, Y y Z de los noventa, los freaks cuarentones que han recuperado su lado familiar más saludable y que lograron el milagro, la misión de Dios, de “más de un cuarto de siglo dando caña con monstruos, terror, ciencia-ficción, sexo, destape, gore, monstruos de goma, películas de alienígenas hechas con tres pesetas, del fantaterror celtibérico con sangre de bote, del cine de barrio de programa doble, de cromos y chucherías de quiosko, tebeos bizarros y tropocientasmil cosas molonas más”, fin de la cita.

Salieron Roberto “El Gato”, Borja Crespo, Ángel Mora, Manolito Motosierra, Axel Casas, Dani Grau, Paloma Borbone, Josemi Beltrán, Ana Elena Pena, Dani Moreno, Pablo Llorens, Charly Glamour, Mike Ferralla, Mazinguer Molina, Sergio Castellote, Molongui Futurama, la GRAN Sagrario Valencia, Alex Zinéfilo, Lucas Soler, Piluca Vaquero, Paco Gisbert y un sin fin de colaboradores más a cada cual más peculiar en la cultura pop y muy aficionados a las camisetas negras.

El argumento del documental: el director se dispone a celebrar el aniversario cuando, de repente, es asesinado. No es un argumento baladí pues retoma perfectamente el objetivo del fancine que es regodearse en el fondo y en la forma con este tipo de historias. El programa lo completó Terra de Muixeranga, de David Segarra, Eli, pasión sueca, de Miguel Argilés, primo de Coté, 50 rupias el precio de los sueños, de Roberto Esteve y la magnífica El cuarto reino, de Adán Aliaga y Álex Lora. No se las pierdan, todas son magníficas y reunieron a un público heterogéneo bajo la carpa blanca con vocación de linterna mágica.

La pasada noche me encontré en el bar Negrito una de las esculturas en papel maché que para el programa CQC hiciera Pablo Soriano Belloso. Una auténtica reliquia de la que existen pocos ejemplares -prácticamente uno para cada reportero- y que nadie me supo explicar cómo llegó hasta allí. Algún día descubriremos el misterio.

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