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MODAS

Moda y arquitectura: una relación de proporciones

La relación entre las grandes firmas de moda y la arquitectura es cada vez más estrecha y ambas se retroalimentan a través de volúmenes, proporciones, formas, colores, texturas, equilibrio y creatividad

7/06/2016 - 

La moda es arquitectura, una cuestión de proporciones

La relación entre moda y arquitectura no se basa solamente en que ambos son lenguajes visuales, se trata de algo más importante e íntimo. Ambas se basan en estructuras, proporciones, formas, texturas, colores, vólumenes y creatividad. Moda y arquitectura buscan embellecer algo tan básico como cubrir nuestro cuerpo y tener un techo que nos dé cobijo. Convertir dos necesidades básicas como ropa y techo en belleza que, en ocasiones, roza lo poético, es el vínculo inquebrantable que une moda y arquitectura. 

La afinidad entre estas dos disciplinas la resumió la diseñadora Coco Chanel en una de sus famosas y acertadas frases: “la moda es arquitectura, es una cuestión de proporciones”. Palabra de Chanel, amén. Las proporciones y los volumenes, fundamentales para el arquitecto cuando idea un edificio, lo son también para los creadores de moda. Con otros materiales y técnicas distintos al del arquitecto, cubren nuestro cuerpo creando prendas con volúmenes definidos o fluidos, manteniendo las proporciones, corrigiendo y mejorando las de nuestro propio cuerpo y, en ocasiones, diseñando para romperlas y crear otras totalmente nuevas. Diseñador y arquitecto trabajan con precisión para lograr un mismo objetivo: conseguir que nos sintamos lo mejor posible. Con nuestro propio cuerpo o en el interior de un espacio. Lograr el equilibrio perfecto entre creatividad y funcionalidad es un objetivo común para ambos. 

Obra de Zaha Hadid para Karl Lagerfeld

Y de la misma manera que las tendencias cambian en la moda reflejando las peculiaridades y necesidades de la sociedad en un momento determinado, también ocurre con la arquitectura aunque en este caso sea menos cambiante y permanezca en el tiempo más allá de los seis meses que marca cada temporada en el mundo de la moda. Varían nuestras necesidades y gustos y con ellos la moda y la arquitectura que se intentan adaptar a un nuevo escenario. 

La unión entre moda y arquitectura no se limita a estos paralelismos, sino que ambos lenguajes confluyen y se retroalimentan. La moda ha encontrado desde siempre inspiración en los edificios de arquitectos destacados y la arquitectura ha sabido valorar la importancia y creatividad de la moda, acercándose cada vez más a ella. La relación entre moda y arquitectura se ha estrechado en los últimos tiempos debido a que las grandes firmas de moda han entendido que no basta con hacer ropa bonita, sino que hay que crear una imagen de marca potente que vaya más allá de lo que venden, perdure en el tiempo y se diferencie de la competencia. Lo efímero de la moda ha encontrado sus cimientos en la arquitectura contemporánea. 

Diseñadores con inspiración arquitectónica 

Si hay un diseñador de moda cuyas creaciones compartan su precisión con las de una obra arquitectónica, son las de Cristóbal Balenciaga. El creador de moda más importante que hasta la fecha ha dado nuestro país, era conocido como “el arquitecto de la Alta Costura”. La técnica y perfección con la que desarrollaba los patrones de sus diseños impecables le hicieron ganarse este apelativo con el que le bautizara su compañero de profesión, Hubert de Givenchy. 

Cristóbal Balenciaga

La arquitectura de la moda del maestro Balenciaga se aprecia sobre todo en las mangas, los cortes precisos y las costuras invisibles de sus creaciones. Ya lo dijo el propio Cristóbal cuando le preguntaron por las cualidades que debía tener un diseñador de moda: “un modisto debe ser arquitecto para los patrones, escultor para las formas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo en el sentido de la medida”. Él reunió todos los requisitos. 

La obra de Frank Gehry para Louis Vuitton

El perfeccionismo y la pureza de las líneas de las prendas de algunos diseñadores japoneses como Yohji Yamamoto o Rei Kawakubo recuerdan a las obras de arquitectos como Frank Gehry, en el caso del primero o en el deconstructivismo de los edificios de Peter Eisenman, en lo referente a  Kawakubo. La moda papirofléxica de otro japonés, Issey Miyake, está unida intimamente con la arquitectura, sus vestidos de líneas geométricas se desarrollan con la misma precisión matemática que los planos de un arquitecto. 

Zaha Hadid

Hussein Chalayan (en la foto lateral) nombra a Jean Nouvel o Zaha Hadid como referentes cuando busca la inspiración para crear sus prendas. No es de extrañar, de pequeño el diseñador soñaba con ser arquitecto. Sin embargo, ha acabado convirtiéndose en uno de los diseñadores más conceptuales y en el artífice de algunos de los estilismos más sorprendentes de Lady Gaga. 

Aunque no atraviesa su mejor momento, la pareja de diseñadores tras la marca Viktor & Rolf también afirma encontrar en la arquitectura el punto de partida para muchos de sus diseños. Nicolas Ghesquière, ahora al frente de Louis Vuitton, es uno de los creadores actuales que mejor supo adaptar a sus prendas, las proporciones y formas geométricas inspiradas por la arquitectura, sobre todo, en su época como director creativo de la casa Balenciaga. Raf Simons y Jonathan Anderson son otros de los creadores en los que su gusto por la arquitectura queda patente en sus prendas. 

Alexander McQueen

La lista de diseñadores seducidos por la arquitectura es muy larga, pero en ella no podría faltar el desaparecido Alexander McQueen que mientras vivió creó auténticas obras de arte en forma de vestidos cuyos patrones no podría haber desarrollado ni el mejor de los arquitectos. 

La arquitectura que construye la moda

Más allá de la inspiración, la relación entre arquitectura y moda se hace patente en las tiendas de las firmas de lujo, que ya no se conforman con ocupar las mejores calles de las ciudades sino que, además cuentan con los arquitectos e interioristas más destacados para desarrollar sus espacios. 

Es la estrategia perfecta de las firmas para invitarnos a comprar y diferenciarse de la competencia. En ciudades como Nueva York, Tokio, Shangai o Singapur, algunas marcas tienen edificios enteros que además de reflejar su estilo se han convertido en atractivos turísticos. 

Peter Marino, Herzog and de Meuron, Rem Koolhas o Masamichi Katayama son algunos de los arquitectos que han ideado los nuevos templos de la moda llegando a robarle protagonismo al propio contenido. 

Cuando ya se ha conseguido la tienda más grande, mejor posicionada y con el diseño más impactante en las ciudades más importantes del mundo, el siguiente paso para una firma de lujo es tener su propia fundación. Los motivos son varios y no tienen que ver con cifras y rentabilidad, por lo menos a corto plazo. Las fundaciones generan una mejor imagen de marca, el arte les otorga prestigio, perduran en el tiempo y son capaces de lograr un entusiasmo global. Sin olvidarnos de la palabra mágica: exclusividad, porque no todas las casas de moda pueden permitirse establecer su propia fundación. No es extraño que para tan gran empresa, las firmas fichen a los mejores arquitectos y los resultados sean los esperados: edificios espectaculares a los que peregrinan los amantes de la moda, la arquitectura y el arto. 

La Fondazione Prada (en la foto lateral) inauguró en Milán su segunda sede tras la abierta en Venecia en un palacio del siglo XVII. En Milán, en cambio, cuenta con un complejo ideado por Rem Koolhas y el estudio OMA con un edificio dorado donde se exponen obras de Louis Bourgeois, Walter de Maria o John Baldessari. Louis Vuitton no se queda atrás y en 2014 inauguró su fundación en un edificio de cristal de 11.000 metros cuadrados del arquitecto estrella Frank Gehry. Son los dos mejores ejemplos de como moda, arquitectura y arte se pueden unir en espacios únicos. 

Hace unos días, Louis Vuitton presentaba su colección crucero en Rio de Janeiro y como localización para su desfile eligió el espectacular edificio del Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, obra del arquitecto Oscar Niemeyer. Anteriormente, la firma francesa escogió otro edificio emblemático, la casa de Bob Hope en Palm Springs, diseñada por John Lautner

El 'cruise' de Vuitton

En los últimos años, es una práctica común por algunas marcas de moda, hacer desfilar sus colecciones en un entorno de los que aparecen en todos los libros de arquitectura. Otro ejemplo lo encontramos hace unas temporadas, cuando la casa Dior eligió las formas esféricas del “Palacio Burbuja” de Antti Lovag para presentar su colección. 

Cuando los diseñadores no se desplazan a edificios tan llamativos como estos, optan por encargar la escenografía y la iluminación de sus desfiles a importantes estudios de arquitectura. En esto Prada y Chanel son expertos, en el recuerdo queda el fondo de mar minimalista creado por la recientemente fallecida Zaha Hadid para Chanel. 

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