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El Espai Inestable reflexiona sobre la deriva de la Unión Europea

Nueve compañías residentes desarrollan montajes sobre el Viejo Continente

13/01/2016 - 

VALENCIA. La avalancha migratoria, la crisis de los refugiados, el rechazo en los referendos en Francia y Holanda a la Constitución Europea, el auge de partidos euroescépticos, la consulta británica sobre la salida de la UE, la crisis de la eurozona con las damnificadas poblaciones de Grecia, Irlanda y Portugal… Europa se desmorona. Son muchas las voces que claman por un debate profundo, y el teatro valenciano se encuentra entre ellas.

Europa es el eje de la programación de Espai Inestable, que por tercer año consecutivo pone en marcha un programa de graneros teatrales de investigación. Del total de 50 compañías nacionales e internacionales que han recogido el guante esta temporada se han seleccionado nueve propuestas que plantearán interrogantes al público a lo largo de 2016. Hay danza, teatro de texto, videoarte, una conferencia teatralizada y un estudio dramatúrgico de la luz.

“El marco europeo es una encrucijada que genera conflicto. Estamos enclavados en una unión de países que es más económica que cualquier otra cosa y desde nuestra sala queremos promover un cuestionamiento de la situación”, expone la codirectora, junto a Jacobo Pallarés y Rafa Palomares, Maribel Bayona.

En 2014, el colectivo que gestiona Espai Inestable decidió cambiar de modelo a fin de mimar los procesos de creación. Hasta el momento, la sala se limitaba a ser un espacio de exhibición donde las compañías no dejaban huella, “así que pusimos en marcha las residencias de creación para fomentar sinergias con los creadores y mimar el proceso y a los artistas más que el resultado”, explica la actriz y dramaturga.

Con el tiempo, el colectivo espera que la administración autonómica siga los pasos de otros países europeos y de comunidades a la vanguardia teatral como Cataluña, y que la orden de ayudas, actualmente limitada a programación, se amplíe al apoyo a las residencias artísticas. 

Unión Cultural Europea

Si en 2015 el tema elegido para los graneros de creación en la sala de La Xerea fue el de ciudadano/periferia, esta temporada es el Viejo Continente. Los primeros en criticar sus cimientos serán el grupo integrado por Iris Pintos, Carmen Fumero, Rocío Pérez, Toni Aparisi y Ximo Arias. Del 28 de enero al 7 de febrero, la conjunción de artistas representa Solos en común, un trabajo que frente a una identidad europea basada en la economía y propuesta externamente plantea una alternativa cultural y en común. La obra se divide en tres partes, una pieza de danza, un documental audiovisual sobre el proceso de creación y un informe sociológico.

“Una idea de Europa construida sobre los únicos valores de las deudas y los bancos tan sólo le interesa a unos pocos, no se sostiene, así que planteo un montaje en el que el trabajo en sí es un proyecto cooperativo del que todos participamos, incluido el público, y durante cuyo desarrollo evolucionamos desde la individualidad hasta convertirnos en un colectivo. Se trata de un símil de lo que debería ocurrir para generar un sentimiento de pertenencia a Europa y para consolidar una base fuerte en la que todos nos sintiésemos representados”, explica la bailarina y coreógrafa de Ferrol Iris Pintos. 

A vista de dron, a vista de pájaro

Del 10 de marzo al 3 de abril es el turno de Compañía improvisada y su propuesta metonímica A los pies de Europa. La ideóloga del montaje, Henar Fuentetaja, comenta que el título se puede entender tanto desde el punto de vista semántico - España está a la cola económica de Europa-, como geográfico -nuestro país es, junto a Portugal el que más al sur se halla del continente-. “Pero el objetivo es rendir un homenaje a los pies que conforman Europa como la parte que representa el todo de las personas y, por extensión, a este territorio”, matiza la bailarina y coreógrafa.

El proyecto se sirve de la idea de la perspectiva para indagar en los límites, en las fronteras y en la diferencia entre puntos de vista. El objetivo es explorar la empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del otro para buscar aspectos en común. Es un espectáculo de danza donde se integra la palabra y el uso del vídeo en tiempo real.

El siglo le pertenecía a Europa

En 2005, el historiador Tony Judt especulaba en su ensayo Posguerra: Una historia de Europa desde 1945 que, tal vez, el siglo XXI pertenecería a Europa. La premonición se realizó en un momento de optimismo eufórico, con el arranque de una nueva centuria donde países de primera y de segunda iban aunando sus velocidades y con una sensación de progreso que edulcoraba los escritos. 

Nada tiene que ver la visión de Europa que teníamos los ciudadanos antes de la crisis económica con la que tenemos en la actualidad. Si bien es cierto que ha afectado de maneras diferente a cada estado miembro, también es cierto que la desconfianza en la instituciones y el desasosiego general se han asentado en nuestra sociedad. Corrupción, desempleo y desigualdades sociales han dado un fuerte golpe al concepto de Estado de Bienestar, en el que hasta hace poco nos encontrábamos más o menos amparados”, argumentan los integrantes de Mou Dansa.

La compañía de danza sube a escena Poble Nou del 7 al 17 abril y retomará la pieza del 3 al 6 noviembre. Su propuesta es una llamada al cambio a partir de la acción popular. Como argumentan sus miembros, “responsabilizar solamente a las instituciones o a la economía de la situación es no tomar conciencia de que al fin y al cabo es el pueblo quien crea y decide cómo quiere funcionar”.

Su montaje pretende ser una llamada al cambio y a la asunción de responsabilidades.

Unos vienen y otros van

A veces/ Sometimes se está escribiendo a cuatro manos entre Maribel Bayona y Pedro Lozano, uno de tantos creadores valencianos que tuvo que marchar para encontrar trabajo. El resultado de este proyecto epistolar se podrá ver entre el 5 y el 15 de mayo. La obra habla de la inmigración forzosa y tiene una puesta en escena bilingüe. Sus protagonistas son una madre emigrada y su hija nacida en el país de acogida. Ambas mantienen una conversación sobre el amor, la muerte, el hogar y las dificultades de entenderse.

También en mayo, entre el 26 y el 29, está programada El rapto de Europa, de Jesús Rubio, un site specific en el que se trabaja sobre la memoria y la identidad con personas mayores de la mano de un videoartista local. A los participantes se les preguntará por la identidad, el nacionalismo, la familia, la educación, la nostalgia, la memoria y el futuro. La obra se integra en un proyecto de larga duración con estancias cortas en diferentes ciudades del continente. Hasta el momento, el creador madrileño ha desarrollado varias fases de esa memoria emocional y común en Madrid, Móstoles, varios pueblos asturianos de Llanes y Ourense. 

Es país para viejos

En 2050 España será el país más viejo del mundo, con una población con una edad media de 63 años. Italia no le va a la zaga, pues en 2019 aguarda un aumento en su número de ancianos del 30%. Francia, en cambio, tiene la tasa de natalidad más alta de Europa. Todas estas predicciones y muchas más, desde la prehistoria hasta la actualidad, con sus consecuencias sobre el medio ambiente, el paro, el gasto público y el sistema sanitario, entre otros, serán expuestos en Somos, una conferencia de hora y media impartida por Rafa Linares.

El coreógrafo, bailarín y performer planteará en septiembre los posibles escenarios europeos a partir de simuladores de población del Institut national d’études démographiques.

losquequedan le toman el relevo del 29 de septiembre al 16 de octubre con No soy yo. El proyecto de Sandra Gómez y Vicente Arlandis quiere reivindicar la disciplina de la danza y dar visibilidad a las mujeres que han conformado su historia en la Comunidad Valenciana. A tal fin, la compañía ha invitado a un grupo coreógrafas y bailarinas veteranas que forman parte de la historia viva del baile contemporáneo para, juntas, articular una historia física de la danza contemporánea. Entre las grandes damas tanteadas están Gema Gisbert, Amparo Ferrer, Amparo Zamora, Ana Extremiana, Gracel Meneu, Cristina Andreu y Carmen Giménez Morte. La aspiración es poner en diálogo su experiencia conjunta con la de otros rincones de Europa, como Cataluña, Francia, Bélgica y Holanda.

Jorge Affranchino también sondeará la memoria de Europa desde lo concreto a lo universal. Su pieza Europa a la brasa está programada del 10 al 27 de noviembre, y se nutre de pequeños conflictos para intentar acercarse a la idea histórica de Europa. La propuesta pretende hablar de la barbarie a partir de acontecimientos del pasado, sucedidos, por ejemplo, durante las dos grandes guerras, y de noticias del presente, como la aparición de niños sirios muertos en las playas.

Tú eres alto y yo bajita, tú eres rubio y yo tostá

Cierra el año la compañía La Subterránea con su Europa is different, prevista para el mes de diciembre. Su enfoque es positivo, una guinda de optimismo frente a la incertidumbre. “Cuando hablamos de Europa parece que todo es súper negativo, pero es un contenedor de personas distintas y de luces distintas, que integra a seres humanos que viven, mueren y plantan tomates. No es sólo una comunidad económica”, defiende Lucía Sáez, una de las tres fundadoras, junto a Ester Martínez y Lucía Abellán de la compañía valenciana.

El trío planea trabajar con una persona de cada uno de los países que conforman Europa. La intención es solicitarles que realicen una foto de diferentes momentos a lo largo del día para plasmar las diferentes luces, los cielos, los hogares y las condiciones meteorológicas de los Estados que conforman el continente. La razón es que a nivel dramatúrgico la composición lumínica va a cobrar un gran peso, con atención a la composición aurea, la ley de tercios, el sistema de zonas, la sobre y la sub exposición.

“Tenemos muchos prejuicios hacia Europa, y la estructura política y económica que genera hace que los ciudadanos que contiene cada país tengamos muchos recelos con respecto al otro y que nos sintamos muy alejados, cuando en realidad no lo estamos –aclara Sáez-. No es lo mismo el jamón serrano que el frankfurt alemán, ni es lo mismo aurora boreal que pirotecnias Caballer, pero todos tenemos puntos comunes universales y morimos igual”. 

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