LA SEÑORA SIEMPRE TIENE RAZÓN

Sustancia embrionaria incompleta

El nombre es arquetipo de la cosa: en las letras de “rosa” está la rosa y todo el Nilo en la palabra “Nilo”
J.L.Borges

10/06/2017 - 

VALÈNCIA. De acuerdo con la leyenda, el golem podía estar hecho de la arcilla de la orilla del río Moldava a su paso por la hermosísima e inquietante ciudad de Praga. Los rituales prescritos para hacerlo venir a la vida incluían que el rabino recitara unos conjuros hebreos. Cuando el golem del rabino Loew creció, se puso violento y empezó a causar miedo e incluso llegó a matar personas, causando revueltas contra los judíos. Al rabino le prometieron entonces que la violencia contra los judíos pararía si el golem era destruido, por lo que, para destruir el golem, Loew eliminó la primera letra de la palabra Emet (alef) de su frente y quedó en ella la palabra met (מת—"muerte" en hebreo).

No encuentro en estos tiempos mejor metáfora de nuestra buena sociedad actual, descerebrada y descorazonada, que ésta que ha encontrado el artista Eduardo Pelegrín Martínez de Pisón, conocido como Calpurnio: la creación de unos místicos ambiciosos y utilitaristas que acaban castigados por su blasfemia con su propia creación.

Claro que no conozco tan a fondo a Calpurnio. Quizá haya querido simplemente crear un divertido ingenio robótico que acompañe o luche con el bueno de Cuttlas, o que pueda pelear contra el Moloch al grito de “¡Carambolas!”. Sea como fuere, en la Pepita Lumier´s Art & Shop, la galería que desde su inauguración está alegrando la vida artística y personal de València, se ha presentado la exposición de este dibujante aragonés instalado aquí y al que muchos veneramos con motivo.

Al rinconcito ilustrado de Cristina Chumillas y Lucia Vilar,ayudadas por la Associació Professional d'Ilustradores de València y Cervezas Turia, se acercaron abundantes amigos y admiradores: Dani Nebot, que es raro que salga, Coté Escrivá y Lluis SalvadorJavier Alfonso y Eugenia Bertó, la discreta artista de animacióMaría TrenorMarisa GallénCristina Durán, Aránzazu Bermejo, Martín Forés Sanz, Paula Dominguín, Alexis Bianchi, Eduardo Guillén que dentro de poco enredará por el IVAM, Cento Yuste, María Antonia Terrés, Juan Antonio Gallart, Ramir Calvo Cubedo, Jaume Mora, Zoubeida Foughali, Ramon Gimeno, Amy Cendán,Victoria Bernabeu García, Anna Peris o Alejandra de la Torre. Las fotos son de Nacho López Ortiz, Nuria Riaza, Cento Yuste, Miguel Perelló, Modesto Granados, Eduardo Guillot, Santi Murillo, Ana García o Boke Bazán.

Arte de Birlibirloque

No crean que la cosa acabó aquí. Tras la cumplida firma de ejemplares, un destacamento acudió al bar Birlibirloque en la calle de La Paz esquina con Castellvins, decorado por ilustraciones de Calpurnio, y del que me había llamado ya la atención el atrevido cartel que anuncia COCK, TAILS, agua de Valencia, sin tilde en el original, sangría, Gin Tonic, mojito y glu glu glu glu. Lejos de mantener una conversación mundana se habló entre muchas cosas de cómo se puede perder el humor por decir unas palabritas de determinada manera y no de otra, y de cómo las cuestiones paganas de las políticas alejan la productividad del propio producto. Ahí queda eso.

La Shopping Night del mes

Los factores sociales de la Shopping Night valenciana debemos buscarlos más en una necesidad de precepto que una variedad de ocio sugerida por la economía de mercado; de mercado de Colón, concretamente. Se trata de una variedad de fiesta campestre hecha en el barrio del Plá del Remei, donde los prolijos menestrales aportan sus excedentes entre bebidas rituales y música. Música variopinta, no folclor, se entiende.

Siempre que acudo a la Shopping Night quiero creer que me encuentro en Mónaco, Cannes o Roma, pero como estas son las calles que compartí con Amparo la planchadora, los de la bodega Ventura, el ultramarinos de Alfredo Espert, o Pura y Carmen las drogueras, obligados todos ellos ahora a gravitar en mi memoria, me cuesta. Hoy, en este barrio, el más fashion victim de la ciudad, abren los comercios hasta las doce de la noche, por lo que todos han puesto una decoración en sus puertas y se han confabulado para programar el paradigma de la modernidad bien entendida: Madonna, Lady Gaga, reguetón: todo lo que confiere un fantástico ambiente de maison close amoindrie.

En esta ocasión visité el mercadillo chic Cool Market, fundado por la diseñadora de moda Paula Alcón, junto al DJ y productor musical Álvaro Segura. Guiado por los auspicios de Beatriz Sánchez Martínez, aterricé en la parada de Pulesse, creaciones en cómodo neopreno y algodón de ropa de niño que han seducido a la revista Vogue como para darle a esta empresa de Verónica Lara el título de Talento y Revelación. Entre sus clientes, una señora estupenda con tatuajes mefistulafélicos de perchas en la nuca y objetos de diario diversos (cafeteras, copas, barcos) en el resto del cuerpo, con su marido y su hijo pre-tatuado con calcamonías.

Se me presentó, como una aparición y con un traje estampado con vírgenes milagrosas, Ana Rita García González, una ilusionada joyera de 47 años nacida en Cardenal Benlloch donde tiene su joyería homónima Ana Rita Joies, con su hermana María Gemma;una joyería que está abierta desde 1970 y que fundaron sus padres, Juan García Alfaro y Rita González Heras. Había otros puestos con sombreros epustuflantes, carteras de piel, cremas de coco, objetos de colorinches y espejuelos, totum revolutum.

Coincidí con Ángel Salguero y Mar Gómiz de Serranos, fundadores de la poesía multimedia Poética 2.0. Tomé cervezas del mercado con Ángela Valero de PalmaAndrea Pascual, Salomé Corell, Laura Fitera, la marquesa de Cáceres May Hernández,Pato y Vega Reig Igual, el arquitecto Rafael Alcón, Javier Monedero, Isabel Aliño del grupo El Alto, Guillermo Lagardera, el sastre Antonio Puebla, Vicente Cortés y tuttiquanti hasta que escuché la frase a las diez cierran el parking de El Corte Inglés”, todo el color se desvaneció y la fiesta se deshinchó como la bruja del Oeste al contacto con el agua. 

Los premios MAX

Cuando llegué al Palau de les Arts, noté que a la gala de los premios MAX la gente acudía con un dress code muy desahogado, por no decir confuso. Es lo bueno que tiene nuestra ciudad: no importa cómo vayas vestido, siempre habrá alguien peor vestido que tú. Como el tiempo era inestable, las escaleras del edificio se convirtieron en un improvisado almacén de vestuario teatral: trajes de chaqueta de diversas épocas y texturas, vestidos de gala, de Zara, de la abuela, de los 80, zapatillas de gimnasia -caras y no tanto- hombros al aire, pechugas al viento, transparencias, sujetadores caravista, negro riguroso, tul ilusión, tafetán, cuero, damasquinados, sedas, cachemira, conejo, franela, crepés, lona ignífuga, Nylon, viscosa, Spandex y blue velvet, bluer than velvet was the night.

 Nada más llegar fuimos recibidos por unos extremistas de AVETID y FETI, la Associació d'Empreses d'Arts Escèniques del País Valencià y la Federación de Espacios de Teatro Independiente, que nos invitaron a ponernos unas pegatinas reivindicativas para que los teatros privados tengan mejores condiciones que las del limbo legal en el que están y que los equiparan a las discotecas. A pesar de que Mariola Cubells se negara a estropear su vestido con la pegatina -yo le sugerí que se la pegara en la frente entre otras diversas posibilidades- yo me la coloqué sobre el bolsillo de mi Stuart Hughes nuevo, con lo que conjuré que ninguna cámara de TVE me enfocara. 

A la derecha se abría la alfombra roja con el photocall oficial, pero a la izquierda, la gente, ante un gran cartel de los premios, se hacía su propio photocall de pobre con la cámara de su teléfono. Los selfis iban que volaban.

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Después de saludar a mi compañera de reparto, Carme Juan, que pudo ver la gala desde las mesitas situadas delante del escenario -como homenaje a las mujeres valencianas del teatro, me pareció entender- de estrechar la mano de mi queridoFernando Tamarit cuyo hermano Nacho, del grupo los Zigarros, estaba tocando en directo con la banda de la gala, me coloqué en mi asiento al lado de Jaume Pujol y Diego Braguinsky. Estaba yo dos puestos delante de Íñigo Errejón, que me miraba sin mirarme, y de Toni Cantó que me saludó tan sonoramente que crecí varios centímetros en mi asiento. Le di la mano a la vicepresidenta Mónica Oltra, que vestía un traje de gasa en tonos amarillos-anaranjados con volantes y pecho cruzado, a Amparo Panadero,esposa del president Ximo Puig

También asistieron, muy elegantes, los consellers de Cultura y Sanidad, Vicent Marzà y Carmen Montón, el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, el cada vez más simpático y relajado secretario autonómicode Cultura, Albert GironaCarmen Amoraga y el director del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos,que estaba pasando el trago de tener que responder las peticiones de los trabajadores de CulturArts; menos mal que el mismo día que los Maduixa de Sueca recibían un doble premio. 

Por cierto que de Sueca asistieron su regidor de Cultura, Vicent Baldoví, José María Bullón, Pilar Moncho, o el diputado Joan Baldoví. También estuvieron Roberto García, José Luis Moreno y Marga Landete, subdirectores en CulturArts. La diputada de Teatros de la Diputació de València, Rosa Pérez Garijo, y los tres concejales de cultura de la ciudad Glòria Tello, Pere Fuset y María Oliver, así como Carlos GalianaAntonio Estañ, de Podemos, me saludó muy amablemente, como en un tenemos que hablar, aunque también estaba Cristina Grau Navarro, una mujer muy interesante, aunque no tanto, actoralmente, como Rosana Pastor. Bueno, a ver cuándo me habla alguien que al final nadie se decide.

Como verán en la galería de Eva Máñez, compañeros, amigos y quién sabe -esperemos que no- si algún enemigo de profesión:  Carles Alberola, Elvira Graullera con su guapísima sobrina, la actriz Sara Rico, Jaime Pérez de la Fábrica de Hielo, de la sala Zircó, Ana Carbonell, Miguel Carbonell, Maruja Martínez, Isabel Requena, el programador José María Agullón, Christine Clous, María Almudéver, Vanessa Cano, María Albiñana, Lucas Soler y esposa, Lola Moltó, mi compañera Carme Juan, Víctor Lucas, Paula Llorens, Mamen Mengod, Manel Chaqués, Pep Llopis, Quique Medina, los hermanos Casany, Manel y Maribel, Clara Peya, Guillem Albà, Pepa Rebollo, Joan Vives, el alcalde de Almagro Daniel Reina, Álvaro Oltra, Toni Acosta, Nacho Diago, Neus Alborch, la espectacular Belén Riquelme, Xavi Castelló, Alba Blanco, Carles Santos, Frank Alonso, Maite Aguilera, Daniel Donag, Roser de Castro, Pep Llopis, Rafael Monterde, Patricia Guerrero, Alfred Picó, Mercedes Luján, Stella Manaut, Enrique y Mariángeles Fayos, Ximo Solano, el crítico teatral Neng Dyango, Laura Sánchis y Javier Sahuquillo, Juanjo Prats, Enric Murillo, María Minaya, Carles Castillo, no me pareció ver a Ferrán Gadea, qué raro, pero sí al infatigable Rafa Ridaura y a José Luis Pérez Pont. Chema Cardeña no obtuvo su premio en esta ocasión, pero ya habrá otras. Por cierto, que lcreo que a única valenciana del internacional equipo de producción de esta gala fue nuestra Natacha Blay. Ni el ministro de Cultura ni sus Majestades acudieron a esta gala itinerante del teatro: qué vergüenza, señora…

En fin, los premiados de este certamen, además de haber recibido merecidos aplausos y los homenajeados tuvieron al público en pié, tambén han salido en las mejores páginas de este diario digital y, si no vieron la gala, como por ejemplo yo, porque tuve una grúa de televisión y el árbol del decorado delante, la pueden disfrutar aquí. Merece la pena.

Hubo muchos sobres; habló Inés París, la directora de la SGAE, que es valenciana, y la escena estuvo llena de varietés de danza, circo, magia, mimo, drama, comedia, de Noelia Pérez y Josep Zapater que estuvieron geniales, y muchas menciones en valenciano, vasco y hasta un boa noite. También actuaciones de Carles Santos, el Cor de la Generalitat, alumnos de la ESAD, la banda de mujeres de la Fed. de Entidades Musicales de la Comunidad Valenciana, y, aunque a Pere Fuset le entusiasmó, alguien del público dijo que no podría definir si todo este conjunto le sabía a genialidad o a cachondeo. Así es nuestra idiosincrasia mediterránea mezclada con el arte contemporáneo. Algunos grupúsculos se aventuraron en plena noche cerrada a acercarse a pie a la cercana discoteca del Umbracle donde se celebraría la fiesta, pero se perdieron en el laberinto Calatraveño y regresaron trasquilados.

El jueves, estuve presentando en la FNAC de San Agustín el libro de poemas María Leach “No te acabes nunca”, con ilustraciones de la enorme artista valenciana Paula Bonet. Unos poemas en serie escritos a raíz del consejo de una psicóloga para llevar adelante el duelo de su marido, que la dejaba con un hijo recién nacido. Me llamó urgentemente por teléfono Mercedes Milá y me pidió que la introdujera ante sus lectores valencianos. Leí en casa sus poemas de manera exprés, me emocioné inmediatamente con ellos y me encantó su trabajo poético. Mantuvimos una charla agradable y hasta observé por el rabillo del ojo a un joven matrimonio con su hijo en un carrito, fundidos en lágrimas.

A la noche, de nuevo en Pepita Lumier, Paula Bonet presentaba el libro que ha llenado literalmente de ilustraciones -al principio iban a ser sólo 20- y escrito a mano para sacar afuera las letras del músico Ramón Rodríguez, de la banda indie The New Raemon. La vida tiene muchos requiebros, como SABe María. Y que no falten.

Cenamos en el Monterrey Bar y Discos de la calle Museo 10, porque los jueves allí son jueves de tacos, preparados por Bethy Garza y la tijuanense Michel Resendiz Montáñez, de la tienda de abarrotes del Mercado de Ruzafa La Cocina de Frida. Tacos de chicharrón, carne al pastor, arracheras, veganos, rajas poblanas, gringas mulitas, tacos “la bahamed”, choriqueso, cazuelas de frijoles, a un euro cincuenta y a dos cincuenta los especiales, y ¡cómo son los especiales! Víctor Romero es amable con todos los clientes y sus retratos colgados de las paredes merecen una genuflexión. El que pueden ver en mis fotos es de su otro bar Monterrey, en la calle Baja.

La semana que viene les contaré algo más de esto y de cómo fueron los Premios ADCV, porque esta me viene un poco ajustado hablar de los cuarenta y dos premios más los dos honoríficos. Mientras, no olviden quitar la primera letra del Alef y desactivar este golem colectivo que hemos invocado entre todos. 

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