VALÈNCIA. La alcaldesa de València, María José Catalá, se la juega con los plazos de las obras. El calendario de tres de las grandes intervenciones urbanísticas del mandato —la reforma de plaza de San Agustín y su entorno, la remodelación de la calle Colón y la plaza del Ayuntamiento— sitúa al gobierno municipal ante un escenario arriesgado: afrontar la recta final de la legislatura con buena parte del centro de València en obras.
Y es que si se atiende al calendario -que siempre suele ser estimado cuando se trata de obras- estas tres reformas del centro de la ciudad que conforman lo que el gobierno local ha bautizado como Plan Valentia se desarrollarán o comenzarán en el último tramo del mandato.
En la presentación este miércoles del proyecto definitivo de la plaza de San Agustín, junto a la avenida del Oeste y un tramo de San Vicente Mártir, se confirmó que la primera fase de esta intervención, la que corresponde a la propia plaza, se acometerá en los meses previos a las elecciones locales de 2027. De hecho, si se cumplen los plazos avanzados por la alcaldesa, está previsto que las obras de esta fase se desarrollen desde otoño de 2026 hasta mayo de 2027, coincidiendo con el mes en el que se celebrarán los comicios.

- Render de la futura plaza de San Agustín. -
- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Sin embargo, los habituales contratiempos tanto de las obras como de los procesos administrativos de su contratación, podrían suponer que las maquinas todavía estuviesen trabajando cuando arranque la campaña electoral. Las sucesivas fases, en las que se intervendrá el tramo de la calle San Vicente desde Guillem de Castro a plaza España y por último la avenida del Oeste, comenzarán en otoño de 2027 y se alargarán hasta el primer trimestre de 2030.
Reforma de la calle Colón
La reforma de la calle Colón es la intervención que -salvo sorpresa- sí estará concluida antes de las próximas elecciones locales. Y es que según lo anunciado por el Ayuntamiento, se prevé que esta reforma esté finalizada a finales de 2026 o principios del 2027. Pero precisamente su reforma, con las molestias que lleva aparejadas una obra de ese calibre en la principal vía comercial de la ciudad, se desarrollará en los meses previos a las elecciones y de forma simultánea a la reforma de San Agustín.
De hecho, y conscientes de las afecciones que causará en el tráfico, el Ayuntamiento ha optado por aplazar el inicio de las obras de Colón, que en un principio estaba previsto que comenzarán tras las Fallas de este año, hasta que finalice la reforma de la avenida Pérez Galdós para que ambas intervenciones no coincidan.
- Render de la zona central de la plaza del Ayuntamiento. -
- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Plaza del Ayuntamiento
En cuanto a la plaza del Ayuntamiento, todavía se encuentra en una fase más prematura de la tramitación y atendiendo a las limitaciones que añade el calendario fallero a este enclave, todo apunta a que en los escenarios más optimistas las obras tendrían que empezar una vez pasadas las Fallas de 2027. Cabe recordar que para esta intervención también se ha diseñado su ejecución por fases y la primera de ellas es precisamente el espacio donde se dispara la mascletá.
En el caso tanto de la plaza del Ayuntamiento como en el del proyecto de la plaza San Agustín y su entorno, se trata de intervenciones que se iniciaron con el concurso de ideas celebrado por el gobierno de Compromís y PSPV en la anterior legislatura. Precisamente la oposición acusa a Catalá de haber ralentizado la tramitación de estos proyectos —que, según sostienen, dejaron encaminados para su licitación en 2023— con el objetivo de apropiarse de ellos.
Desde el ejecutivo municipal niegan esta lectura y este mismo miércoles la alcaldesa defendía que no ha habido paralización deliberada y atribuye los tiempos a la complejidad técnica de las intervenciones y a la necesidad de “aterrizar” los proyectos ganadores de los concursos de ideas, adaptándolos a las necesidades de los distintos servicios municipales y al criterio del actual gobierno sobre la estética del centro de la ciudad.
Con todo, más allá del cruce de acusaciones, lo cierto es que los plazos dibujan un escenario con el centro de la ciudad con parte de sus vías en obras o a punto de estarlo en pleno período preelectoral. Una circunstancia especialmente sensible si se tiene en cuenta que las obras públicas implican, de forma inevitable, molestias para vecinos, comercios y movilidad. Un momento en el que, además, la legislación limita las inauguraciones, reduciendo la capacidad de exhibir resultados frente a unos inconvenientes que sí se perciben de forma inmediata por los ciudadanos.
