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A LA VENTA POR 94,4 MILLONES

Cómo el dinero público convirtió a Ciudad de la Luz en 'una ganga' para inversores privados

23/03/2016 - 

VALENCIA. En 2007 Quentin Tarantino se paseaba por Europa en busca de localizaciones, recursos y estudios de grabación. Era la fase de preproducción de Bastardos sin gloria, su quinto largometraje que terminaría por llamarse Malditos bastardos en España, el país que pudo acoger una parte del rodaje de no haber sido porque el personal de Ciudad de la Luz no dejó que el director de Reservoir Dogs, Pulp Fiction o Kill Bill visitara las instalaciones

La historia la contó el maestro del cine, padre del spaghetti-western y amigo de Tarantino Enzo Castellari. El que participara como gestor y docente del Centro de Estudios NUCT Mediterráneo -una réplica del Cinicitá de Roma pero que solo duró un curso en Alicante- puso al director de Ciudad de la Luz a caer de un burro: "en la dirección no hay ningún profesional del cine, ni nadie que le interese, sólo piensan en política". El portazo se hizo tan popular que los propios responsables acabaron tildándolo de "leyenda urbana".

El gestor al que hacía referencia Castellari fue José María Rodríguez Galant, exconcejal de la capital alicantina que actualmente regenta el restaurante japonés Wasabi Alicante. Su no vinculación previa al mundo del cine tampoco cambió tras su paso por los años iniciáticos del frustrado complejo alicantino, donde a la "leyenda urbana" de Tarantino se le sumaron las no menos legendarias decisiones de pagar medio millón de euros a Francis Ford Coppola por una conferencia o ser consejero del equipo de baloncesto Lucentum, fortuitamente patrocinado con 300.000 euros por la misma Ciudad de la Luz que ahora se salda por una décima parte de la inversión prometida.

Un mes para la peor de las soluciones: la venta troceada

La escena y personajes descritos son solo una cata de las inagotables historias que han rodeado a un proyecto maldito para la Generalitat Valenciana, paradigma del fracaso en la política cultural basada en la creación de contenedores sin criterio para el estímulo de contenidos. Este martes el consejero delegado de Ciudad de la Luz, Miguel Mazón, confirmó que el precio de salida de la subasta del complejo es de 94.426.363,57 euros, con un detallado firme por parte de la Generalitat para justificarle el mismo. A sus ojos, una "buena inversión", "unos activos fenomenales" y un "buen precio", 'una ganga', sí, pero para poner fin al sueño de poseer unos grandes estudios de cine en la Comunitat Valenciana y en favor de la inversión privada. Interrogado sobre si, ante semejante bicoca para compradores, el proceso de subaste le deja "satisfecho", Mazón dijo "nunca", sin eludir la realidad de lo que supone para las arcas públicas.

La Generalitat Valenciana invirtió 185 millones de euros en edificios e instalaciones en la infraestructura, según consta en la contabilidad. A estos se restaron (para establecer el precio de subasta consensuado con la Comisión Europea que supervisa el final del sueño cinematográfico) el valor de los tres edificios que seguirán en manos de la Generalitat -50 millones de euros-, y la amortización asumida, 40 millones más. Y de ahí el resultado, que no es un mínimo como punto de partida de las condiciones, sino que cualquier interesado puede pujar la mitad por cada uno de ellos. Por ejemplo, si le interesa el Lote 2 (Plato 3 y 4) cuyo coste de salida es de 23.377.095,33, podrá conseguirlo 11,6 millones de euros, salvo que algún interesado puje más. 

La subasta y en estas condiciones es el peor de los cinco escenarios esperados por el anterior y el presente Gobierno autonómico. La primera, la deseada, era parar la propia subasta una vez que la Comisión Europea aceptó (o algo más que eso) la demanda de Pinewood, una empresa británica, por entender que las instalaciones construidas con ayudas comunitarias suponían una posición en el mercado de competencia desleal. De poco sirvió la comitiva del Gobierno de Ximo Puig que trató de convencer a los técnicos de la Comisaría de la Competencia de la Unión Europea.

La segunda opción pasaba por colocar el complejo, al completo, a un grupo de productores. Hubo intereses tangibles, como los alemanes de Babelsberg y otro grupo británico, pero de nuevo estaba fuera de lo que la UE había dictaminado como legal para evitar la deslealtad de mercado. La tercera idea, la de venderlo en pack pero a empresas no cinematográficas suponía saldar unas instalaciones creadas -y equipadas- con un fin que finalmente resultaba poco interesante para todas las partes. La quinta de las opciones, la de no vender, fue desbloqueada en diferentes apartados del pliego de venta para, finalmente, aceptar que la cuarta salida, la venta por lotes, era la única capaz de activar el complejo y cumplir con las resoluciones y la supervisión técnica de los comisarios europeos.

Quince años de gestión difíciles de encajar

Esas son las cifras de un proyecto al que el Gobierno de Francisco Camps computó una inversión de 500 millones de euros. De los mismos, Mazón ha concretado que se han invertido en Ciudad de la Luz solo los 185 millones corresponden a tangibles y bienes inmuebles. "El resto se ha ido con el humo", ha indicado en referencia a la publicidad, los sueldos, las cotizaciones a la seguridad social de los empleados, a la promoción y en contratos. Y Rodríguez Galant no fue su único gestor; también estuvo Elsa Martínez, publicista que compartía con su predecesor un absoluto desconocimiento del sector y cuya gestión pasó por invertir grandes cantidades de recursos en campañas de imagen, cesar el contrato con la gestora Aguamarga y no cerrar rodajes de peso.

Tras ella, el caso más difícil de clasificar: José Antonio Escrivá, hijo de Vicente Escrivá y al menos con ficha en IMDb (aunque su experiencia haya sido puramente televisiva). Fue, de hecho, el gerente de Ciudad de la Luz hasta el pasado mes de septiembre pese a que, cuando ya formaba parte de los estudios alicantinos -ya percibía remuneración- viajó hasta República Dominicana para asesorar a Pinewood, el mismo gigante británico de la competencia que interpondría la demanda contra los intereses valencianos que ha derivado en la actual situación de supervisión de la venta por subasta y lotes.

Y de la gestión al actual escenario, al que cabe incluirle -entre otros rompecabezas- la liquidación de la Fundación de Ciudad de la Luz y abordar los 234 millones de euros que debe la entidad, en préstamos, al Instituto Valenciano de Finanzas y a la Sociedad de Parques Temáticos. En palabras de Mazón, la construcción del complejo fue "un tema de despropósitos" y entiende que "estas cosas nunca se debieron de darse ni de existir", en referencia a la construcción del complejo y de la "ingeniería financiera" que se construyó a su alrededor.

Mazón, que espera que las medidas para favorecer las inversiones aplicadas por el Banco Central Europeo (BCE) ayuden a que fluya el crédito y la inversión, esquivó ayer en Alicante desvelar si existen intereses u ofertas. Una duda que, como tarde, se resolverá el próximo 18 de abril, fecha fijada como final para la propuesta de ofertas. 

Cronología de los acontecimientos

Para entender lo sucedido a lo largo de los últimos 16 años, esta es la cronología e hitos que maneja la propia gestora y que ayuda a entender todos los pasos frente a lo acontecido:

Año 2000: Constitución de la sociedad con un capital de 100 millones de pesetas. SPTCV y Producciones Aguamarga SL.

Año 2001: Se firma un contrato de asesoramiento con Producciones Aguamarga. Se inician los estudios previos y se contrata a Bastien Asoc. para el diseño de los Estudios.

Año 2002: Se inician las obras de la primera fase.

Año 2005: Se inaugura Ciudad de la Luz con la primera fase de los estudios completa y se continúa con las obras de la segunda fase. Se firma una novación del Contrato de con Producciones Aguamarga y se les cede la explotación experimental. SPTCV adquiere las acciones de Aguamarga y Ciudad de la Luz s.a. adquiere la condición de unipersonal.

Año 2006: Se inaugura el Centro de Estudios. Se adjudica la gestión a NUCT Mediterráneo (Gestora de un centro similar en Cinecitá de Roma). Este contrato se rescindió en septiembre de 2007 de mutuo acuerdo entre las partes, aunque a ojos de Ciudad de la Luz fue "por incumplimiento por parte de NUCT Mediterráneo".

Año 2009: Se constituye la Fundación Centro de Estudios de Ciudad de la Luzpara la gestión directa del mismo, la misma que ahora se trata de liquidar.

Año 2010: Se recibe la denuncia presentada por Pinewood ante la Comisión Europea, desencadenante de la situación actual. Se finalizan las obras en ejecución (Edificio de Administración) y se paralizan el resto de la obras de la segunda fase hasta ver la conclusión de la denuncia. En 2010 se inicia la resolución del contrato con Aguamarga.

Año 2012: La Comisión se pronuncia ante la denuncia y en su Decisión declara incompatibles e ilegales las ayudas percibidas por Ciudad de la Luz de la Generalitat Valenciana para su construcción. Nace la situación de bloqueo.

Año 2013: El Consejo de Administración de Ciudad de la Luz el 13 de febrero acuerda el cese de actividad para la posterior venta de sus activos y finalmente la liquidación de la empresa. El Gobierno autonómico asume que no recuperará la actividad para que se había ideado el complejo.

Año 2014: Se continúa en contacto con la Comisión para que apruebe el pliego de venta y se pueda proceder a la venta de las instalaciones. La Comisión está demorando mucho el proceso de aprobación del pliego por lo que está retrasando la venta. En 2014 se gana el juicio contra Aguamarga y se recupera la posesión de las instalaciones.

El pasado año: En enero de 2015 finalmente se recibe el visto bueno de la Comisión para licitar la venta del Complejo. Se publica la licitación el 8 de mayo y la primera subasta se queda desierta, con la única salvedad de una carta de intenciones por parte de un particular.El nuevo Consejo de Administración nombrado en septiembre comienza las negociaciones con la Comisión para la modificación del Pliego de Venta.

Este año: Una vez obtenido el visto bueno de la Comisión se reúne el Consejo deAdministración y aprueba el Pliego de Venta definitivo, así como el desistimiento del anterior procedimiento. La nueva licitación se publica el 17 de febrero de 2016y el plazo de presentación de ofertas finaliza el 18 de abril.

Cuáles fueron los desencadenantes de esta situación

Poco o nada ha cambiado desde que Valencia Plaza publicara a finales de 2013 los 10 motivos que iban a definir la breve historia de Ciudad de la Luz como un complejo cinematográfico al servicio del sector audiovisual valenciano. Epigrafiados y resumidos, son los siguientes:

1. El capricho del ex president Eduardo Zaplana por convertir la Ciudad del Cine de Sagunto ideada por Luís García Berlanga en la Ciudad de la Luz de Alicante. La rápida conexión con Madrid y Barcelona, los dos grandes polos de producción, provocó que "hasta 2010 el coste de cualquier película era más alto porque teníamos que pagar dietas y alojamientos para todo tipo de técnicos"; no había en Alicante.

2. Demasiado grande. Ningún empresario privado de los que se referencia en el artículo hubiera optado por una inversión superior a los 70 u 80 millones de euros. Con una desviación del 7% del presupuesto, el complejo costó 270. 

3. Aguamarga, empresa de antiguos socios del entorno de García Berlanga y gestora que prometió atraer a grandes producciones. Apenas llegaron.

4. No se crearon alianzas para coproducciones europeas. La Ciudad de la Luz se erigía como un polo de competencia para las majors que, sin ser un espacio de sinergía para la creación, le acabaron por señalar frente a Competencia de la UE.

5. La retahíla anteriormente citada de gestores erráticos: Rodríguez Galant, Martínez y Escrivá.

6. Iba a ser la gran escuela de cine por una sencilla razón: los alumnos iban a realizar las prácticas rodeados de unas instalaciones innovadoras y unas producciones de altura internacional. Las instalaciones permanecen, los rodajes escaseaban y desaparecieron. La escuela perdió todo el sentido.

7. La estrategia de atraer a películas con famosos "para salir en el ¡Hola!". El artículo abunda en esta ideología de la creación, pero la fotografía del abrazo entre Francisco Camps y Gérard Depardieu lo resume.

8. Aunque sea uno de los aspectos más dolorosos de la inversión, la Ciudad de la Luz se construyó pensando en un método de producción del siglo XX. Entre otros asuntos, pese a aspirar a atraer súperproducciones, no se podía rodar para sistemas 3D, por ejemplo.

9. La decisión de no construir en Sagunto y hacerlo en Alicante no solo separaba las posibilidades de servir como polo de producción para el audiovisual en España, sino que también se alzaba como competencia para Madrid y Barcelona. No solo no se establecieron alianzas europeas, es que se mostró una altivez con las producciones españoles que el paso de las mismas por Alicante fue ocasional. 

10. Con el continente creado -pese a las ideas de no aliarse con nadie y buscar su propia industria cinematográfica-, la Generalitat no invirtió en contenido. Muchas de las ayudas al rodaje prometidas nunca llegaron y los incentivos públicos esperados para la creación se esfumaron.

Qué películas se hicieron y qué películas se dejaron escapar

Es posible que la película más recordada en el haber de producciones de Ciudad de la Luz haya sido Lo imposible (2012), de J.A. Bayona. En este making of, de hecho, se da todo lujo de detalles sobre un foso de agua construido ad hoc que rozó los 10 millones de euros (9.945.257,11) de inversión, según la auditoría previa a la subasta. 

La piscina de nueve millones de litros de agua salada, obviamente 'la más grande del mundo', no fue necesaria para atraer los rodajes de Balada triste de trompeta (Álex de la Iglesia, 2010), 9 meses (Miguel Perelló, 2009), Astérix en los Juegos Olímpicos (Thomas Langmann y Frédéric Forestier, 2008), Tetro (Francis Ford Coppola, 2009), Teresa, el Cuerpo de Cristo (Ray Loriga, 2007), Prometheus (Ridley Scott, 2012) o Mr. Nice (Bernard Rose, 2009). Todas ellas se pueden consultar a través de su web.

En 8 ejercicios, entre 2005 y 2012, apenas 35 películas (y algún happening televisivo) para 11.000 metros cuadrados de estudios, 15.000 de almacenes, 16 hectáreas listas para rodaje y 320.000 metros cuadrados en total de superficie ocupada. Incontables camerinos, peluquerías, talleres de construcción de escenografías, centro de estudios con aulas equipadas y un edificio de restaurante en el que se rozaron los ocho millones de euros entre construcción y equipamientos. 

Por contra, se dejaron escapar, entre otras, algunas grandes producciones tal y como abordaba este otro artículo. Pompeya, dirigida por Roman Polanski (130 millones de euros estimados de presupuesto; con la impagable foto del director de origen polaco junto al ex conseller Gerardo Camps); King Conqueror, que llegó a rodar 10 minutos de metraje para la búsqueda de financiación (con Tim Roth y 1,3 millones de euros gastados en ese clip), Los Borja, de Mario Puzo (la Generalitat pagó 100.000 euros por el acceso a la compra de derechos, pero se desestimó la producción). Trafalgar, del titánico productor Menahem Golan (enamorado del foso acuático, ideal para el proyecto), Aníbal, el capricho fílmico que quiso protagonizar y dirigir Vin Diesel, Prince of Persia, la saga de Las crónicas de Narnia o Agora, de Alejandro Amenábar.


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