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MEMORIAS DE ANTICUARIO

La abstracción toma forma en València 

3/09/2017 - 

VALÈNCIA. En el IVAM puede disfrutarse de una extraordinaria exposición titulada La eclosión de la abstracción. Tranquilos, hay tiempo para visitarla varias veces porque estará hasta septiembre de 2018. Mientras hay artistas y obras que ya podemos calificar como clásicos, a la par, hay quienes todavía no han asimilado esta forma de entender el arte, y no descubro nada si digo que no son pocos quienes rechazan de plano la ausencia de figuración y en definitiva de “realidad material representada”. Las referencias objetivas a lo que ya conocemos desaparecen, volatilizándose en mayor o menor medida cualquier asidero con lo que percibimos. Durante ese camino que ya se inicia en el último tercio del siglo XIX, muchos van desertando por no entender el mensaje. No parece fácil señalar cuándo emana la idea de la abstracción en la mente del artista ¿Hasta qué punto Turner a principios del siglo XIX no tuvo una idea abstracta al disolver la representación formal de la naturaleza?.

Obra de José María Sicilia en la exposición 'La eclosión de la abstracción'.

No me crie en un ambiente muy propenso a las tendencias artísticas más arriesgadas del momento, aunque sí se me dieron herramientas para llegar un día a poder apreciarlas, o no. Recuerdo a la perfección dónde y el cuándo tuve contacto con la abstracción y, en definitiva, con la modernidad en el arte: Madrid, Museo Reina Sofía, invierno de 1988. Se celebraba una exposición de esas que ya podemos citar como histórica, puesto que hasta esos años dorados (el Ivam se crea en 1986 y el Reina poco después), no era común que llegasen a nuestro país colecciones “totales” de esa magnitud. Se trataba de la fabulosa Colección Philips de Washington. Lo primero que llamaba la atención es la mente tan abierta de quienes la han venido concibiendo desde sus inicios: desde el Greco o Renoir, hasta la abstracción de Scully, Frank Stella o Piet Mondrian. Me causó una impresión tremenda conocer a Rothko en vivo (la primera noticia que tuve de él fue aquí) y a Paul Klee ( el IVAM en 1998 le haría una gran retrospectiva). La necesidad me arrastró a comprar el catálogo y lo desgasté de tanto usarlo.

Óleos de Esteban Vicente en la Moncloa.

Hablando del IVAM…

Volviendo a nuestro querido IVAM, el conjunto de obras abstractas de su propiedad, y por extensión la colección del centro valenciano, en general, es una de las mejores de entre los museos de su especie en España, gracias a una política de adquisiciones ejemplar llevada a cabo en los primeros años de funcionamiento, coincidiendo con la dirección de Llorens, Alborch, Yvars -principalmente- y Bonet. Hoy en día, plantearse la compra de muchas de esas obras sería una entelequia. Es de lamentar, sin embargo, que estas piezas las veamos salir de los almacenes de vez en cuando (y regresar a ellos) con ocasión de exposiciones temporales, como es el caso de la que abre este artículo. El IVAM no ejerce propiamente de museo en la gran mayoría de sus metros cuadrados sino de centro de exposiciones (hay que exceptuar los casos de las salas dedicadas a Julio González y Pinazo), a diferencia de museos como el Reina Sofía, Guggenheim, que emplean un porcentaje sensiblemente más alto de sus salas a exhibir sus colecciones. Me parece un lujo que no deberíamos permitirnos el mandar a los sótanos obras de la categoría de las que se exhiben en la actual muestra. Piezas de primer orden de Pierre Soulages, Antonio Saura, Tapies, Oehlen, Federle, Scully o Turrell, y de artistas valencianos como Yturralde, Monjalés o Teixidor. La colección que atesora el IVAM debería, por sí misma, ser un atractivo turístico de primer orden y sus principales obras formar parte de una colección museística permanente como sucede con los museos de arte moderno internacionales. No se me había planteado tan claramente la necesidad de la ampliación del edificio como después de visitar esta muestra, aunque mucho me tema que el horno no esté para bollos.

Decoración de antigüedades con obra moderna.

Abstracción y antigüedades, un matrimonio bien avenido

El mundo de la decoración más mainstream (no sé si se han fijado en los dos preciosos Esteban Vicente que cuelgan en la sala de visitas del Palacio de la Moncloa y que aparecen siempre agazapados tras el Sr Rajoy y su ocasional acompañante), e incluso los ambientes decorados con antigüedades han dado la bienvenida al arte abstracto, en las últimas décadas, con los brazos abiertos, dado que su cohabitación con piezas arte antiguo combina con llamativa perfección. El arte abstracto ha supuesto un soplo de aire fresco en ambientes demasiado cargados. La buena abstracción, que en muchos casos no significa prohibitiva en su precio, permite incluso exponer y contemplar con mayor limpieza, y por tanto, dignificar las piezas antiguas. Por ejemplo, es llamativo cómo una obra abstracta dialoga con las piezas de alta época en piedra, hierro, cerámica e incluso piezas de imaginería religiosa, logrando transmitir una idea muy personal y abierta de lo que es el arte para quien se “arriesga” a esa combinación.

Obra de Alfaro en la Avenida de Aragón. 

En la calle, en un nuevo espacio y en los estudios

Hay que decirlo claramente: la modernidad en forma de abstracción no es algo que esté muy presente en la escultura pública en las calles y plazas de València, y su nómina entra en el terreno de la anécdota. No obstante, para las aberraciones que en ocasiones presiden plazas y rotondas, con grupos escultóricos más propios ejercicios de esquizofrenia política del concejal de turno, mejor abstenerse. Más allá de la excelente escultura de varillas de Alfaro de la Avenida de Aragón (posiblemente, en València, el mejor ejemplo de abstracción en la vía pública), así como su pieza frente a la Estación del Norte titulada Charlotte Von Stein en homenaje a Goethe y que pasa un tanto desapercibida, la fuente escultórica de Miquel Navarro popularmente conocida como la Pantera Rosa y el “Parotet”, poca obra abstracta podemos encontrar en el callejero. Sí que existen ejemplos dignos, a medio camino entre la figuración y la abstracción como los casos de Antonio Sacramento (Cabeza del Rey Don Jaime de la plaza de Zaragoza, Cruz de término de la entrada de la pista de Silla ) o de Nassio (busto de Blasco Ibañez o el homenaje a Ausias March en la avenida homónima).

La apertura del centro de arte en la antigua fábrica de Bombas Gens es una excelente noticia: sus grandes y limpias salas son magníficas para grandes formatos y ya podemos disfrutar de la abstracción en obras de Esteban Vicente, Miguel Ángel Campano o Nicolás Ortigosa entre otros. La intensidad con la que la abstracción se ha trabajado en las últimas décadas hace que cada vez sea más complicado emplear nuevos lenguajes. Aun así y entre los artistas todavía en activo Yturralde, Sanleón, en cierta forma Carmen Calvo y jóvenes todavía hay quienes tienen mucho que aportar como Rebeca Plana, Jorge Carla, Nico Munuera o Alex Marco en parte de su obra, entre otros muchos, se plantean todos los días como expresar aquello que tanto cuesta definir.

Obra de Nicolás Ortigosa en Bombas Gens.


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