nuevo disco, 'entre poetas y presos'

La Raíz: rebeldes de éxito con causa

31/03/2016 - 

VALENCIA. La Raíz se han convertido a lo largo de esta década en uno de los referentes más tangibles de lo que la música, por su cuenta y riesgo, es capaz de avanzar aislada de grandes medios de comunicación e infraestructuras empresariales. Si la aventura iniciada por estos once músicos en Gandia hace más de una década se hubiera desarrollado en otras latitudes, sería difícil comprender como un artista con un impacto de público tan amplio, habituales congregadores de asistencia por miles en festivales, con videoclips 'millonarios' en reproducciones y generadores de otros miles de afectos a través de las redes sociales, pueden permanecer como absolutos desconocidos entre el imaginario general. O quizá sea la dificultad extendida por aceptar cierta canallesca, una rebeldía con causa, entre los públicos más domesticados.

No obstante, los álbumes han ido alcanzado nuevos estadios de audiencia y con el lanzamiento de Entre Poetas y Presos (Propaganda Pel Fet!, 2016) los planes de La Raíz han pasado por la autoproducción de conciertos en ciudades como Bruselas, Berlín o Londres. "16 camas, 16 desayunos, 16 billetes...", así es como ve Pablo Sánchez, compositor y una de las voces de la banda la aventura europea que han programado para junio. Antes, tres fechas en Madrid, dos en Barcelona y otras en Valencia o Murcia para las que ya no quedan entradas. Camino del sold out Bilbao, Oviedo, Sant Vicent del Raspeig y Granada (5, 6, 19 y 20 de mayo).

Sánchez admite que la banda vive "un momento dulce" y atiende a Valencia Plaza desde Gandia, donde este grupo ha establecido su base de operaciones para el rockstizaje. El término con el que han sido etiquetados y que con el nuevo álbum ha ido encontrando una línea de cohesión entre todas las canciones en la raíz del término, "con mucha menos presencia de esa parte de mestizaje y 'latina', si queremos llamarla así". Un mestizaje que no es impostura: además de una base de miembros de Gandia, Pablo es de una localidad próxima a Murcia, Felipe el batería es colombiano, Julio, otra de las voces, de mozambique y el dj, Jano, de raíces francesas. 

Hasta la fecha, la banda mantiene su identidad sobre el escenario y solo ahora se plantean hacer "un formato acústico, con dos o tres guitarras, para poder presentar el disco en más sitios". Lo habitual, los 16 miembros del equipo que todavía, pese a los sold outs y los baños de masas en festivales, luchan a duras penas por continuar con el ritmo del grupo acompasando su vocación con una gira que se presume será larga y cuantiosa. El disco, por su parte, grabado de nuevo en los estudios valencianos RPM (Roger Garcia) ha ganado en presupuesto para enriquecerse con arreglos e instrumentaciones, tal y como confirma a Valencia Plaza Sánchez. "También hemos logrado que suene más homogéneo y hemos tenido ocasión de que muchos instrumentistas, la mayoría amigos nuestros, hayan podido participar y sumar a la grabación".

En esencia, más que una evolución destacada en la producción y la certeza de que los arreglos han enriquecido a las canciones apelativas, con causa social y relato personal a partes iguales, el verdadero encuentro de este nuevo álbum es lo que el rock ha logrado unificar en el sonido de La Raíz

"Se ha impuesto la base común entre los once y la tradición más rockera, atreviéndonos incluso con palos de rock suave". Sánchez ha estado durante el último año y medio al frente de la creación de las canciones y buena parte de las letras, cordón umbilical con su público, aunque luego es el grupo el que perfila y culmina el trabajo. 


Al equipo colectivo, Sánchez asegura que no le ha afectado la fama en lo que se refiere a resta de tiempo para la creación utilizado en labores de producción o comunicación. "Actualmente, somos mucha gente trabajando en diferentes aspectos del proyecto: fotografía, diseños, cartelería, técnicos, management, redes sociales... Nos adaptamos bien a las necesidades que ha ido requiriendo cada momento. De toda esa gente que ahora colabora, no podemos sentirnos más afortunados, porque sienten La Raíz como suya. Sería imposible hacerlo de otra forma".

Tampoco le parece posible que La Raíz deje atrás, en algún momento, a parte de la banda para lograr una estructura -ahora sí- empresarial más ágil: "si la gente nos ha seguido, si se ha divertido con nosotros, es porque ha visto el espectáculo que hacemos y la música que podemos crear los once sobre el escenario. Otra cosa no tendría sentido". Aun así, deja claro: "somos artistas, no empresarios. Sabemos cuál es nuestro lado sin que eso impida que lo que hacemos sirva para buscarnos la vida por nuestra cuenta".

Sánchez admite que "en un sector" de su público y de otras bandas con las que comparten carteles y vivencias "a veces no se entiende que ser artista haya de servir para tener un salario. Nosotros tenemos claro que somos artistas y que no estamos aquí solamente para hacer un mitin político: estamos para crear". La respuesta viene a colación de la vinculación de canciones con contenido social con algunos aspectos propios del desarrollo de la carrera de la banda: "que hagamos canciones con temáticas sociales no responde a ninguna otra cosa más allá de que no vamos a dejar de hablar de la vida que nos rodea. Y es esa".

Al disco parece, siempre a partir de sus propias impresiones, no haber afectado la autoexigencia. Todo lo que La Raíz publica 'se consume' por miles, como en el caso de su último videoclip, rodado en el Palacio Ducal de Gandia y que va camino del millón de reproducciones. ¿Habrá visitado antes tanta gente la que fuera casa natal de San Francisco de Borja? La letra de Rueda la Corona combate, precisamente, contra las instituciones heredadas: /hay que incendiar el castillo y las llamas que traigan mañanas /. Viendo las reacciones a la canción y el disco través de sus musculadas redes sociales, las mañanas de La Raíz se prevén muy soleadas.

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