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en el marco de russafa escènica

La Sala Russafa reflexiona sobre el cambio climático con 'Cuchillos de palo'

20/09/2021 - 

VALÈNCIA. (EP) Sala Russafa acoge esta semana, del 23 al 26 de septiembre, el estreno absoluto de Cuchillos de palo dentro de la programación de Russafa Escénica. Festival de Tardor, una tragicomedia que reflexiona sobre el concepto de herencia y responsabilidad con el trasfondo del desastre ecológico.

A través de la historia de una familia en una era pre-apocalíptica, en un mundo abocado a la destrucción, esta obra sube a escena la pregunta de si el ser humano está a tiempo de frenarlo o si tiene sentido.

Se trata de una creación colectiva de Iñaki Moral, Maribel Bayona y Eva Zapico. Los tres suben al escenario para interpretar esta pieza, que supone para Moral su primera incursión en la dirección escénica tras más de una década como intérprete, ayudante de dirección y coautor.

"Es un paso que quería dar con mucho respeto, teniendo un tiempo para madurar el proyecto e, indudablemente, acompañado por dos amigas y compañeras que me han ayudado muchísimo", manifiesta Moral en un comunicado de la sala.

Con Zapico ya ha trabajado en varios montajes, a veces como actor y en otras ocasiones como ayudante de dirección e incluso como coautor, mientras a Bayona le une una amistad de juventud y la participación en diversos proyectos juntos.

Este trío desbordante de talento ya se reunió en el equipo artístico de montajes como Oran o Tirant y entre los tres han desarrollado Cuchillos de palo. "La idea original, el punto de partida es mío. Pero la historia que contamos se ha ido conformando entre todos, a partir de improvisaciones que hemos ido documentando y que después nos encargábamos de pulir, organizar e hilar con la dramaturgia", explica Moral, para quien la dirección es una línea muy difusa en una creación colectiva como esta.

Ahora participa como intérprete y ha sido parte de la investigación escénica previa, así que reconoce "lograr la mirada externa que a veces tiene que aportar el director para tomar decisiones es difícil". "Diría que mi papel ha sido coordinar, sintetizar el trabajo que hemos ido haciendo entre los tres, y marcar la dirección hacia donde teníamos que dirigirnos", comenta el director de la pieza.

Todo arrancó con la concesión de una residencia creativa por parte de la concejalía de Acción Cultural de València y una muestra de los primeros resultados del proceso creativo. "Pero no queríamos dejarlo ahí, queríamos pasar a la fase de convertir ese material en un espectáculo y ponerlo en pie", recuerda. Y fue entonces cuando se decidió a presentar el proyecto a Russafa Escénica, una elección que ven como una muestra de confianza que les estimula para "estar a la altura".

Un futuro muy cercano

Cuchillos de palo es una tragicomedia de 70 minutos con momentos divertidos a pesar del conflicto que vive su familia protagonista, en el contexto de una era preapocalíptica que podría ser un futuro cercano o ya mismo. "Hablamos de los roles, de los condicionamientos que nos vienen dados o que imponemos nosotros mismos a los que nos rodean. Pero la historia de esta madre, un padre ausente, un hijo y su novia, que podría verse como anecdótica, en realidad está hablando de algo mucho más grande", adelanta Moral.

El espectáculo reflexiona sobre el concepto de herencia y responsabilidad, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Y cuestiona el planeta y la sociedad que se encontrarán los que vendrán.

Al autor le interesa hablar del cambio climático porque "realmente es una emergencia: Es algo que ya está aquí y no podemos mirar para otro lado. Muchas veces tienes dudas de si lo que haces como ciudadano por intentar ayudar a frenarlo sirve de algo. Reciclamos, consumimos menos, buscamos materiales ecológicos... pero luego llegan las dinámicas económicas y sociales, las políticas, que realmente tienen un impacto mucho mayor de lo que pueda hacer cada uno individualmente, y te preguntas si tiene algún sentido".

Apoyándose en la proyección de píldoras audiovisuales con referencias a personajes mitológicos, se trata de ampliar la mirada, de insinuar al espectador que lo que está viendo no es solo la historia de una familia, es la de una sociedad en decadencia en un momento de crisis. "Hemos intentado conectar con el público, que pueda ver que hay un esfuerzo, un trabajo honesto para comunicar un mensaje que nos parece muy importante", afirma convencido de que el teatro puede ser una herramienta para, además de crear belleza o entretener, crear conciencia.

Sala Russafa abre así su teatro un año más a este festival que apoya el talento emergente local y reta a la creatividad de los profesionales de las artes escénicas, animándolos a explorar formatos y nuevos espacios de representación.

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