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TENDENCIAS ESCÉNICAS

Momento Tel Aviv: la capital cultural de Israel se hace presente en Valencia a través de la danza

En el lapso de un mes visitan Valencia dos grandes figuras de la danza de la capital cultural de Israel, Sharon Fridman y Sharon Eyal

27/04/2016 - 

VALENCIA. En el plano cultural, Tel Aviv cuenta con dos grandes bienes de exportación, el combo multicultural de percusión Mayumaná y la compañía de danza contemporánea Batsheva Dance Company. En las canteras de ambas formaciones dieron sus primeros pasos dos figuras estimulantes de los lenguajes del movimiento, Sharon Fridman y Sharon Eyal. Ambos coreógrafos visitan Valencia en el plazo de 20 días. El primero traerá al Teatre el Musical este próximo sábado, 30 de abril, su obra Caída Libre, mientras que la segunda inaugura el Festival 10 Sentidos el próximo 17 de mayo.

“Israel es mi casa. Cada vez me busco más en mis composiciones coreográficas, y a nivel sensitivo me he dado cuenta de que en mi investigación compongo con el objetivo de romper paredes y hallar soluciones. Ahí se encuentra Tel Aviv”, se sincera Fridman. 

El bailarín, afincado en Madrid desde hace casi una década, se alzó con el Premio Max 2015 al mejor espectáculo de danza con el montaje de contact que ahora estrena en Valencia. La propuesta medita sobre el ciclo cotidiano de caer y volver a levantarse, e invita, precisamente, a abandonar las resistencias y desmoronarse con libertad y con la confianza de que alguien va a estar ahí para ayudarnos a volver a la verticalidad.  

“Ya que se están buscando otras formas de vivir, propongo hablar sobre cómo confiar en los demás y dejarnos caer con nuestra fragilidad en brazos del otro”, explica.

La fuente de inspiración para sus producciones es la sociedad con sus conflictos y dificultades. Caída libre, en concreto, cuestiona la falta de confianza en las sociedades contemporáneas. Su propuesta metafórica es erradicar la autonomía en pos de una convivencia en red. Y explora este extremo a través de todo un despliegue de tipos de derrumbes. 

“Israel trata de buscar soluciones al conflicto a través del arte, reflexiona sobre cómo vivir en paz con la gente de alrededor. Y mi composición coreográfica aborda cómo vivir en paz con la caída, con el peso compartido, siempre rodeado de otras personas. Es dentro de los códigos de nuestro entorno donde se encuentra la libertad”, apuesta el creador.

Paisajes humanos

La propuesta consta de tres versiones. Al teatro de El Cabanyal llegará la participativa, que se nutre de la aportación de 20 personas locales que participan como paisajes humanos sobre el escenario. De este modo, la coreografía tiene lugar dentro, entre, encima y debajo del grupo de alumnos del taller. 

Esta opción de danza comunitaria le ha procurado al coreógrafo citas en todo el mundo. La última parada ha sido en Brujas, donde Fridman se ha visto reconfortado al ver refrendado el sentido de su trabajo. Durante las jornadas en la ciudad belga, una mujer que llevaba dos días ausente durante las clases se acercó a él para agradecerle el taller. La voluntaria le reveló que un mes antes había sido una de los afectados por el atentado yihadista en el metro de Bruselas. Desde entonces, sentía temor a juntarse con la gente y escuchaba sonidos. De hecho, en un principio pensó en abandonar el taller, tanto por la oscuridad en el escenario como por el rechazo que le producía el contacto con desconocidos y la presencia de ruidos electrónicos. El último días, las cacofonías en su cabeza desaparecieron y logró hallar calmar su desasosiego. “Si a través del trabajo de una compañía contemporánea se consigue cambiar algo pequeño en algún lugar del mundo, el logro es grande porque tiene efecto en las personas y da sentido a lo que estamos haciendo, ya que abre la puerta a la sociedad para dar un paso más”, agradece el bailarín y coreógrafo nacido en Hadera. 

Discípula de gaga

'Caída libre'

Con tan sólo 19 años, Sharon Fridman ingresó en la prestigiosa Ido Tadmor Dance Company. Le seguirían trabajos para la Kibbutz Contemporary Dance Company, la compañía de danza Vertigo y el centro de creación dancística Suzanne Dellal Center. Con 23 años, Sharon audicionó para Batsheva Dance Company, la reputada formación fundada por Martha Graham en Tel Aviv en 1964. Sólo recibió tres semanas de formación, porque le esperaba la tropa del ritmo: entre 2004 y 2008 ejerció de coordinador artístico y coreógrafo de Mayumaná. La experiencia le aportó conocimientos en el plano técnico, como el trabajo de sonido e iluminación, así como dotes para manejarse con grupos grandes y heterogéneos.

Bien distinta es la trayectoria de Sharon Eyal. La bailarina y coreógrafa formó parte del cuerpo de baile de Batsheva Dance Company entre 1990 y 2008, periodo en el que comenzó a coreografiar en el marco del proyecto Batsheva Dancers Create project. De 2003 a 2004 ejerció de directora artística asociada y desde 2005 hasta 2012, de coreógrafa adjunta.

Eyal ha sido, por tanto, musa a la par que discípula del que es director artístico de la compañía desde 1990, Ohad Naharin. El coreógrafo marcó un hito en la danza contemporánea a finales del siglo pasado, cuando a raíz de una lesión de espalda, desarrolló un lenguaje de movimiento revolucionario, el gaga.

Así define su relevancia la codirectora del Festival 10 Sentidos, Meritxell Barberá, cofundadora también de la compañía Taiat Dansa: “Gaga es la nueva visión de la danza contemporánea, es una nueva línea de movimiento, una nueva concepción del cuerpo que se sirve de la pasión, de la improvisación y de los límites de cada cual. Es la revolución absoluta. Ohad realiza un cambio de estructuras y es responsable de un lenguaje de movimiento ultra transgresor, pero para el que se emplean los recursos de la danza clásica, que tan exquisitos son de ver y tan potentes resultan en las arquitecturas de los bailarines. Naharin ha conseguido desbloquear todo el cuerpo y que de una vez todo esté en movimiento”.

En la trayectoria de Eyal, el gaga ha tenido un gran peso, pero la coreógrafahace un tiempo que se independizó y arrancó con su proyecto personal, L-E-V Dance Company, robustecido por la presencia y el trabajo codo con codo con el productor de fiestas y comisario de eventos de arte multidisciplinar Gai Behar, figura fundamental de la escena nocturna de Tel Aviv. 

'Caída libre'

Su nueva pieza conjunta, titulada OCD Love, cuenta con la participación del compositor musical de cabecera de la pareja, Ori Lichtik. El músico, batería y DJ, uno de los padres fundadores de la escena techno de Israel, inspira y estimula el movimiento de los bailarines durante el proceso creativo a través de sus ritmos. 

La pieza que ahora ha arropado con techno beats aborda el Trastorno Obsesivo Compulsivo. Eyal se inspiró en gran medida en el texto Love, de Neil Hilborn, con el que se sintió muy identificada en su recreación de los pensamientos y acciones recurrentes, en la ansiedad y en el temor que caracterizan a esta enfermedad mental.

“Es la primera vez que el núcleo de la pieza toma forma en mi cabeza, y de manera tan figurativa, antes de que incluso empezáramos a trabajar. Sé qué sensaciones transmite y cómo huele. Es como el fin del mundo, sin compasión. Un olor muy lúgubre. Como caer en un agujero y no regresar. Mucho ruido, pero desesperación por hallar la calma. No procede de un lugar desde el que quiero hacer algo triste, sino que es algo que quiero sacar de mí misma, como una piedra oscura en mi pecho”. 

Tel Aviv no sólo está más cerca de Valencia gracias a la nueva conexión aérea, el baile también nos aproxima.

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