COLECCIÓN A LA VENTA EN 2016

Ripollés hace un hueco entre sus esculturas para diseñar alta joyería suiza

El artista se ha embarcado en el ambicioso encargo de una firma exclusiva para diseñar una colección limitada, disponible a principios del año que viene

14/11/2015 - 

VALENCIA, (EFE). El artista Juan Ripollés se ha embarcado en el ambicioso encargo de una firma suiza de alta joyería para diseñar una colección limitada, disponible en 2016, con la que este escultor, reconocido internacionalmente y famoso por su estilo peculiar basado en la naturaleza, explora una nueva vía creativa.

En su icónica casa de la pedanía de Mas de Flors, en Sant Joan de Moró (Castellón), Ripollés trabaja y mantiene el contacto con la naturaleza en su huerto y con sus animales -varios burros, gallinas y cabras- cuando no viaja por medio mundo exponiendo sus obras.
En un paréntesis entre una exposición en Bélgica y un inminente viaje a Holanda, donde supervisará la instalación de una escultura suya de grandes dimensiones, Ripollés se reúne en su casa con Sublet para ultimar los detalles de la colección de joyería que estará a la venta a principios del próximo año. Para Sublet, esta es la historia "de una gran amistad y de veinticinco años de trabajo conjunto" que ha derivado en un contrato por el que Ripollés ha diseñado esta colección.

Las piezas están elaboradas en oro, oro blanco y oro rosa con incrustaciones de piedras preciosas, principalmente diamantes y diamantes negros. El estilo de Ripollés queda reflejado en cada una de las piezas de una colección que tendrá una tirada limitada, con una fabricación máxima de 33 ejemplares de cada diseño, y que también ofrecerá al cliente la oportunidad de crear su pieza única a demanda.

¿De dónde viene la inspiración?

Ripollés explica que su inspiración es "la vida". La inspiración, en su opinión, "no es un ente que va volando por las nubes, sino que eres tú y tú eres tu vida"."La inspiración es trabajo y vivir", añade para defender sin rubor: "Los creadores somos como los jilgueros que cantan su vida".

Reconoce sentirse asombrado por la sorpresa que, dice, ha causado su colección en el mundo de la alta joyería, mientras que el marchante suizo señala que es "realmente interesante porque ha sobrepasado las líneas de la normalidad establecidas en la joyería". Esto se debe, a juicio del artista afincado en Castellón, a que no tiene miedo porque carece del suficiente conocimiento: "En el mundo de la creatividad, el miedo es un enemigo" y el conocimiento "despierta miedo". 

"Soy atrevido sin saberlo, como aquel que dicen que es un héroe pero en realidad tenía mucho miedo y se defiende al encontrarse en una situación límite: no es un atrevido, sino un inconsciente", confiesa.

Todavía niño

Nacido en Alzira (Valencia) en 1932, Ripollés asegura que a sus 83 años aún no se ha hecho mayor: "Hago lo mismo que cuando era pequeñito. Pensaba: un día me haré mayor y seré una persona como los demás, pero no hay manera".

"Un niño no tiene miedo", asegura el artista, y eso le ha hecho ser atrevido profesionalmente en todas las partes del mundo, incluso cuando llega a un lugar donde se expone su obra y allí creen, erróneamente a su juicio, que sabe "mucho". "Pero no sé", añade.

Sobre su desembarco reciente en Oriente, donde ha protagonizado varias exposiciones, declara: "El entusiasmo que despierto allí va más allá de mi propia voluntad".

Aeropuerto de Castellón

Y sobre el polémico aeropuerto de Castellón, cuya entrada preside una enorme escultura suya de la que tuvo que desmentir que estuviera inspirada en su promotor y expresidente de la Diputación provincial, Carlos Fabra, actualmente en prisión, confiesa que aún no ha hecho uso de él para viajar.

"Lo hemos maltratado mucho innecesariamente", lamenta para señalar que las infraestructuras "son imprescindibles para el presente y para el futuro", pero "la ansiedad" o "la incultura" hacen que se reaccione de forma injusta ante algunas de ellas.

Según Ripollés, el aeropuerto castellonense, inaugurado en 2011 y que este año ha comenzado a operar vuelos regulares, "es una criatura que hay que cuidar para el futuro" y para contribuir a "un turismo de excelencia, más allá del bocadillo y el sol".

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