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"Los ruidos de la noche"

Mayte Aparisi repasa un siglo de historia de Argentina con València como telón de fondo

La primera novela de la autora valenciana Mayte Aparisi indaga en el enigma de tres generaciones de la familia R.C, y su viaje desde Beirut a Valencia, mientras repasa la historia de Argentina durante el siglo XX

9/08/2022 - 

VALÈNCIA. La periodista valenciana Mayte Aparisi se estrena como escritora con Los ruidos de la noche (Ed. La Cala Books) en el que novela la historia real de una familia libanesa que huyó a Argentina a principios del siglo XX y acabó recalando en Valencia.

— ¿Qué tipo de novela es Los ruidos de la noche’

—Es una novela coral basada en hechos reales. Un relato que hilvana la memoria oral de tres mujeres, concretamente los recuerdos de su vida y la de sus antepasados. Todos ellos recogidos a lo largo de más de 70 horas de entrevistas durante el primer año de trabajo. Los ruidos de la noche es el resultado de un trabajo de doce años, que son los que ha durado el proceso de escritura. Y gracias a la generosidad de la familia C., y a haber compartido conmigo sus recuerdos y su vida, he podido escribir sobre cien años de la historia de Argentina.

 — ¿Pero no habrá estado escribiendo durante doce años…?

 — Obviamente no. Pero durante el proceso de escritura de una novela, como es fácil de imaginar, son muchas las horas dedicadas a escribir pero también son muchas las horas dedicadas a resolver atascos creativos, a quitar los palos en las ruedas que van apareciendo, a darle ritmo a las situaciones, a esperar a que se te ocurra cómo seguir el relato… En mi caso comencé a trabajar en esta novela en 2010, con mucha intensidad. Durante el primer año pude dedicarle más de siete horas al día. Los siguientes años escribía con mucha menor intensidad, y así hasta el 2015. Ese año, tras escuchar los consejos de una agencia literaria y no saber cómo ejecutarlos, decidí cerrarla para dedicarme a leer, leer y solo leer. Llegué a odiar la novela. Me superaba. Y en 2018 retomé la que ha sido mi última versión, la que ha llegado a la editorial, y que yo finalicé en 2020.

— ¿Supongo que muchos le preguntarán porqué una valenciana escribe de Argentina y el motivo de hacerlo?

—  La verdad es que sí. Me lo preguntan tanto los valencianos como los argentinos. Todo comenzó en una cena en València en 2009. Éramos cuatro personas y una de ellas era Marta R. en la novela. Aquella noche Marta (cuyo nombre completo es Marta Gisela y que se la conoce como Gisela) nos habló de su infancia en Argentina y también de sus bisabuelos libaneses, que habían emigrado en 1880 a Argentina desde Beirut. Esa noche Marta nos contó el enigma de la familia que seguía sin ser resuelto. Todos seguían -y siguen- preguntándose por qué el abuelo Gabriel, que en Beirut era un buen calafate —carpintero de barcos— al llegar a Buenos Aires (1880) decide cambiar de oficio y emprender uno nuevo, tremendamente singular, que prefiero no desvelar aquí. Marta R. también nos contó que el abuelo consiguió levantar una de las principales industrias de esa especialidad en latinoamérica. Y también que sus preciados productos habían acabado en manos de los principales mandatarios del país: Evita, Juan Domingo Perón, Pedro Eugenio Aramburu... y de muchos otros políticos y empresarios.

a medida que yo avanzaba en la escritura, la novela iba cobrando vida propia. Y el texto era imposible ajustarlo a la limitación de caracteres de la editorial

— ¿Y ahí empieza todo…?

— Justo por esas mismas fechas, la editora Anna Grau de la editorial Casals me propuso participar en uno de los sellos de la colección llamado Bambú Vivencias. El requisito era que la historia tenía que ser verídica, los nombres reales y para un público juvenil. Y ocurrió que a la historia contada por Gisela y a la propuesta de la editora se unió una tragedia en mi familia la cual me llevó a disponer de mucho tiempo libre durante todo un año. Y ese año, 2010, fue el año en que prácticamente toda mi energía se la llevó la novela. Y ahí sí comenzó todo. Pero a medida que yo avanzaba en la escritura, la novela iba cobrando vida propia. Y el texto era imposible ajustarlo a la limitación de caracteres de la editorial así que tuve que decidir entre tener editorial o tener novela, y aposté por la novela. Dejé que siguiera creciendo y así hasta doce años después y sus casi 300 páginas.

— ¿ Y qué cuenta a lo largo de esas 300 páginas?

—Al principio estaba convencida de estar contando la vida de una familia argentina de origen libanés maronita (católica), puesto que recojo los recuerdos de tres mujeres y cuatro generaciones. Pero como sus recuerdos iban entremezclándose con la historia del país, al finalizarla caí en la cuenta de que había escrito sobre cien años de la historia de Argentina. Puesto que a través del día a día de la familia íbamos a conocer los hechos más relevantes de ese país durante el siglo XX, desde 1880-1985. Unos hechos de los que la familia será testigo unas veces conscientemente y otra de manera inconsciente.

— ¿Cien años de historia con final en… València?

— Sí. Porque en 1984, coincidiendo con la llegada de la democracia al país, de la mano del presidente Raúl Alfonsín, la familia —tras soportar el día a día de una cruenta dictadura que afectó a todo el país y para siempre— decidió que necesitaba salir de su país. Y tras escuchar las recomendaciones de amigos —algunos de los cuales ya habían migrado— decidieron poner rumbo a España, y concretamente a València. En donde actualmente residen las tres protagonistas principales de la novela: María, Marta y Susana, la madre.

— ¿Cuántos protagonistas conocerá el lector?

— Al final son doce los protagonistas. Y entre ellos incluso hay una mujer valenciana, que hará el viaje a la inversa y en 1971, proveniente de Castellón y con destino Tucumán, al norte de Argentina. Un personaje de los que más está enamorando a quienes ya han podido leer la novela.

— ¿Qué palabra definen o describen esta novela?

Justo Serna, catedrático de Historia Contemporánea y especializado en la relación historia y novela, que ha leído la novela —y me acompañará en la presentación el cuatro de octubre en el Centre del Carme de Cultura Contemporànea (CCCC)— la ha descrito como: «diálogo y verdad». Y también ha dicho que: «Leer estas páginas es propiamente viajar: Salir de lo obvio o trivial para adentrarse en lo ignoto, tan semejante a la vida humana…. Es una crónica excelente de la vida de Argentina durante diversas generaciones». La editora Raquel de Diego tiene una curiosa manera de describir las sensaciones que le produce leerla. Ella dice: «esta novela se describe más bien con una sensación, aquella que se tiene cuando, tras una penosa jornada laboral un día lluvioso de invierno, uno llega a casa, se pone las pantuflas y se toma un café con leche calentito; o mejor: ese confort de la infancia que aseguraban nuestros padres, cuando solo había tele y pan con chocolate, y creíamos que la vida no tenía final». Lo que se resumiría en «entrañable».

— Parece ser un relato de mujeres… 

— Así es. De mujeres y de mujeres fuertes. Y no ha sido algo premeditado ni intencionado. El relato ha ido surgiendo así. Todas las principales protagonistas son mujeres. Tenemos desde la bisabuela Marian, a la entrañable tía Edel, a Susana madre coraje, también a la valenciana Esperanza y su singular oficio, y a las hijas de Susana, María y Marta.

— ¿Alguna anécdota con la novela?

—  Tengo una que me gusta mucho. Me ocurrió con Ana, una mujer de Buenos Aires que leyó los primeros cinco capítulos. Fue en 2020. Por aquel entonces yo buscaba el feedback de lectores argentinos y personas que hubiesen tenido que dejar su país. Ana se ofreció a leerlos y en lugar de responder a mis preguntas por email decidió mandarme cinco audios para comentar sus impresiones. En los primeros audios se mostraba muy enfadada conmigo por haber escrito de su país «ciertas cosas que no eran verdad» —me dijo— pues ella también había vivido esos años en Argentina y según me dijo nunca tuvo ninguno de los problemas que yo contaba en el primer capítulo y que afectaban a los protagonistas. A continuación me recriminó que qué sabía yo siendo valenciana de su país. Yo me defendí enviándole toda la bibliografía que había leído, la que aparece en las páginas finales del libro. A continuación Ana en sus dos últimos audios se disculpó. Me reconoció que nunca había leído el Informe de la CONADEP [La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, de 1983] También me reconoció que tal vez su familia nunca tuvo problemas porque su padre era un militar de alto rango, primero con Perón y luego con Jorge Videla. Y finalmente me vaticinó que la novela iba a ser la bomba y a tener «mucho éxito» por el contexto político de la actual Argentina.

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