València a tota virolla 

Un timbrazo a Proyecto Casa: el experimento interior desde una casa de València

Impulsado por Víctor Aguado desde la ideación, Paula Collado desde la dirección audiovisual y Carlos Tolsa desde la dirección de arte, ha cumplido su primer año experimental como un juego de espejo con algunas primeras conclusiones

14/08/2021 - 

VALÈNCIA. Desde el momento en que por los periódicos corrían ríos de tinta y de píxel profetizando el futuro de nuestras casas (igual habría que empezar por el principio: avanzar en su acceso) y la conversión de los balcones en el nuevo edén que ejercería a la vez de plaza, de oficina, de sala Zoom con los vecinos, de salón de yoga… Desde ese momento, digo, un experimento partió como cuando se abre una espita y empiezan a derramarse pensamientos.

El experimento, desde mayo de 2020, recibiría el nombre de Projecte Casa. Sería la obra-archivo para capturar la manera de habitar de una generación en sus casas. Pronto llegaría la primera revelación: la casa no es solo un estado físico, sino sobre todo mental. Mitad remedio, mitad necesidad. Impulsado por Víctor Aguado desde la ideación y el comisariado, Paula Collado (Corinne Films) desde la dirección audiovisual y Carlos Tolsa desde la dirección de arte, su Casa ha rebasado el año; sus particulares 100 días con los que tomar las primeras conclusiones de un experimento que bebe de la canción Benvinguts, passeu, passeu...Casa nostra és casa vostra... y que podría conceptualmente emparentarse con las viejas cintas de los estudiantes que salen al bosque a grabar y ver qué pasa

Un timbrazo a la ‘casa’ del proyecto. En el felpudo, una inscripción: "De la vivienda como espejo del self (Cooper, 1995) a la vivienda como espejo del selfie (2020). Esto es Casa, un ensayo poético-audiovisual". En el salón, abierto a la cocina, las imágenes colgando de las paredes líquidas con los rostros de sus primeros protagonistas: Raúl Almenara, Liam Aldous, José Ménez, Tere y Borja, Ernesto Artillo, Maria Azkarate, Eva Clérigues, Adrián Salvador, Jorge Grau, Núria Galí… Sobre la mesa una hoja borrador con unas preguntas escritas a mano: ¿Cómo se construye un hogar?, ¿Qué es para ti tu casa?, ¿Qué objetos dirías que te definen? En la nevera, sujetado con un imán de un viaje a Egipto, unas pautas junto al menú de la semana: “pedir a los participantes del proyecto que durante una semana graben ‘como si de stories se tratasen’, su casa, sus rincones favoritos, esos objetos que creen únicos, y que nos cuenten en un audio de whatsapp que les ha parecido este viaje a través de su hogar y que conclusiones han sacado”. En el baño, sobre el espejo, se leen unas cuantas almohadillas: #voyeaurismo #obrimportes #CASA. 

Cuando Collado recibía los brutos tomados a lo largo de la semana en el interior de sus casas, les daba forma como tejiendo una pieza sin patrón preconcebido. El resultado, un retrato audiovisual que avanza por casas grandes, pisos pequeños, alquilados, compartidos, en grupo, en solitario, comprados, hipotecados, en València y Barcelona, en Ibiza, en Rocafort y Los Ángeles, en Madrid.

Sobre una banqueta imaginaria en un balcón que no existe, el responsable de esta obra que no se puede tocar, Víctor Aguado, parte de su caso en la casa: “Tengo una perspectiva algo alternativa del hogar, pues para mí ni siquiera es el espacio que habitamos, sino los objetos que lo conforman y su distribución. Así he acabado acuñando el concepto del ‘nuevo ajuar’, que no es otra cosa que los objetos y el mobiliario imprescindible que codifican una vivienda: la mesa, sillas, el sofá y los recuerdos. El ‘nuevo ajuar’ es mi propia intimidad, y es lo mínimo que necesito para poder estar tranquilo, a gusto con el espacio que me ayuda a ser quien soy. Puedo estar en París, en Ibiza o en Madrid, en una casa grande o pequeña, con historia o de obra nueva, pero gracias a estos objetos siempre estaré en casa. Esa es mi relación más íntima con el hogar”.

La importancia del autorretrato, de la perspectiva de una misma, era trascendente desde la primera concepción de Projecte Casa. “Podría traducirse en algo así como una forma de mostrar nuestros hogares del mismo modo que mostramos nuestros cuerpos en las redes sociales. Debíamos hacerlo así, porque para nosotros la Casa, al igual que la forma de vestirse, o la profesión que desarrollamos, es una extensión de nuestra personalidad. Es una representación fiel de quiénes somos... y de quiénes queremos ser”.

Esa evolución de la vivienda como el reflejo de uno mismo a la vivienda como selfie, comprende también la necesidad de la casa para la autorrealización; el derecho a su acceso como algo más que encontrar un simple cobertizo en el que caerse muerto. “La vivienda -refuerza Aguado- tiene un significado psicológico profundo más allá del puramente instrumental de cobijo. A través de la vivienda tiene lugar la satisfacción de numerosas aspiraciones, motivaciones y valores personales (...) Siguiendo la idea de Gifford (2007), el hogar es algo central para la identidad, ya que entre otras cosas, simboliza cómo se ven las personas y cómo les gustaría ser vistos por los demás. (Hayward, 1977)”. 

En ese juego de espejos, los responsables de Projecte Casa esbozan algo parecido a unas primeras conclusiones del experimento: “dejando de lado la casi imposibilidad de acceder a una vivienda y cogiendo un camino más etéreo, la casa debe ser ese lugar que te ayude a ser quien tú quieras ser, que te anime o te cobije, pero que lo haga con tu propio lenguaje. Es un buen momento para replantearse la codificación del hogar y su distribución. Debemos plantearnos de nuevo todas las necesidades”. 

Oh!
Benvinguts, passeu, passeu.
De les tristors en farem fum.
A casa meva és casa vostra.
Si es que hi ha casa d’algú.