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PROYECTO EN BOMBAS GENS

Xavier Ribas: "La complejidad de la fotografía es que da una apariencia estable a lo que no lo es"

19/10/2018 - 

VALÈNCIA. Profesor de fotografía de la Universidad de Brighton y de la Universidad Politécnica de València, Xavier Ribas tomará Bombas Gens la próxima semana con el laboratorio Desplazamientos, desorientaciones y desarraigos, que se programa en el marco de la exposición El pulso de cuerpo. Usos y representaciones del espacio. El creador, cuya obra forma parte de fondos como los del Stedelijk Museum de Amsterdam, el MACBA de Barcelona o el mismo Bombas Gens Centre d’Art, aterriza entre el 24 y el 28 de octubre con un proyecto que busca conectar a sus participantes con el barrio de Marxalenes a través de la fotografía, una experiencia vinculada con el espacio que se habita pensada para practicar el mismo. Hablamos con Xavier Ribas.  

-¿En qué punto se encuentra -o desencuentra- este laboratorio con el barrio de Marxalenes? 
-El laboratorio propone unos textos a los participantes, que entiendo que pueden ser profesionales, amateurs avanzados, o simplemente usuarios de la fotografía desde otras disciplinas o en el día a día, para que a partir de ellos reflexionen sobre sus usos y prácticas fotográficas. La idea es que a partir de estos textos salgamos al barrio de Marxalenes a pensarlos, a ‘practicarlos’, a ‘pensar haciendo’ el uso de la fotografía que cada uno tenga o quiera hacer. No se trata de reinventarse fotográficamente, sino de ‘excavar’, no tanto para profundizar, sino para sacar a la luz lo que ya hacemos. Marxalenes es el canvas, por así decirlo, donde poner en práctica estas ‘excavaciones’. Es el barrio que nos acoge y por lo tanto pienso que hay que corresponder a esa hospitalidad.

-Desplazamientos, desorientaciones y desarraigos parte del concepto de unbelonging, ¿a qué se refiere este término? 
-El fondo del asunto es el prefijo ‘des’: repensar o cuestionar las nociones de localidad, de orientación, de arraigo, de pertenencia, conceptos reduccionistas que excluyen, o que afirman posiciones de exclusión. Pero no desde un posicionamiento de ‘desconexión’, de ‘pasar de todo’, sino desde la afirmación de la diferencia como una forma activa de rechazar la dualidad restrictiva y represiva del pertenecer o no pertenecer. No olvidemos posiciones autoritarias de pertenencia forzada, obligada, incuestionable, por decreto. No se trata del pertenecer o del no pertenecer, sino de cuestionar la noción misma de pertenencia, de arraigo. Para esto hay que hacer un proceso de ‘desmontaje’, de lenguajes, modos de pensar, acepciones… hay que ‘desaprender’, soltar lastre, desatender, desorientarse… Por ahí va la cosa. El texto de partida es de Iritt Rogoff, Terra Infirma, publicado el año 2000, y otros cuatro de Sara Ahmed (2006), Ariella Azoulay (2018), Gloria Anzaldúa (1987), y Walter Benjamin (1939). Luego, cada uno vamos a ir madurando y avanzando en ellos con el tiempo, espero...

Untitled 1994 (Viladecans). © Xavier Ribas / VEGAP, València, 2018; Cortesía ProjecteSD, Barcelona

-¿Qué ofrece trabajar sobre el espacio que uno habita en contraposición a uno desconocido? 
-Me imagino que no todos los participantes del taller serán conocedores del barrio, o en la misma medida. Pero no es una cuestión que deba preocuparnos. Para explorar o investigar un espacio conocido o un espacio ajeno no hace falta, necesariamente, desarrollar estrategias o metodologías diferentes. Si uno trabaja el espacio que habita tiene la familiaridad, el conocimiento biográfico, la memoria del o de los cuerpos, etc en el sustrato de su trabajo. Uno que viene de fuera parte de otras familiaridades, biografías y memorias, pero no deberíamos pensar esto como una desventaja: es harto conocido que el que viene de fuera a veces es capaz de ver y descifrar espacios, comportamientos, situaciones y demás que los de dentro son incapaces de hacerlo. El conocimiento, la receptividad, las miradas o los relatos que surgen de estas, son procesos que se desarrollan, o no, independientemente de la pertenencia, o no, a un lugar. Tenemos que aceptar que a veces no nos entendemos muy bien y que otros, de fuera, pueden entendernos mejor.

-¿Nos puede dar el espacio toda la información acerca de cómo es una sociedad?
-Los espacios y los usos de los espacios nos pueden orientar sobre cómo es una sociedad,  pero son nuestras sensibilidades, intencionalidades, metodologías y procesos intelectuales, emocionales, etc, los que nos permiten hacer unas determinadas lecturas o otras de esos espacios y de esos usos. No todas las lecturas son iguales, ni tampoco los espacios nos abordan o nos afectan de la misma manera a todos. Toda actividad, humana o no, deja huellas en el espacio, y la tarea del fotógrafo, investigador y demás es ser capaz de hacer lecturas de esas huellas, proponer lecturas de esos espacios y, en consecuencia, de las sociedades que los producen.

Untitled 1994 (showers)  © Xavier Ribas / VEGAP, València, 2018; Cortesía ProjecteSD, Barcelona

-¿Cuáles son las claves sobre fotografía que quieres transmitir a personas no profesionales?
-De ninguna manera me interesa la distinción entre profesionales o no profesionales de la fotografía. Los materiales que traigo para trabajar no contemplan esa distinción. De hecho, no son materiales que traten de fotografía, sino que provienen de otras disciplinas, y los participantes deberán abordarlos desde, o llevarlos a, su propia práctica fotográfica. Mi planteamiento es muy sencillo: las personas, espacios y objetos que fotografiamos no solamente son ‘cosas’ estables, completes, definidas, que están ‘ahí afuera’, sino más bien son inestables, cambiantes, múltiples, que nos afectan y habitan en nosotros. La complejidad, si lo podemos llamar así, de la fotografía es que tiende a dar una apariencia estable a eso que en realidad no lo es. Lo que me interesa es pensar en esto. No resolverlo, claro, sino pensarlo a partir de la práctica fotográfica de cada uno, y estos textos, pienso, espero, pueden llevarnos en esa dirección, a pensar no en ‘cosas’ para fotografiar sino más bien en ‘procesos’.

-No solo se trata de la realización de fotografía, sino de la reflexión en grupo, ¿qué aporta al laboratorio este pilar de debate? 
-El laboratorio, por su brevedad, parte de la reflexión a la imagen, más que de la imagen a la reflexión. Mi propuesta es lanzar de inicio los textos y los conceptos, pensarlos conjuntamente, discutirlos, para que los participantes pongamos en cuestión nuestras propias prácticas fotográficas, profesionales o amateurs, da lo mismo. Los textos son complejos, cierto, o mejor dicho, lo son en la medida que uno quiera, o considere necesario, ¡no nos espantemos! No tengo la intención de proponer otras formas de fotografiar, supuestamente mejores, sino aportar materiales que puedan ayudarnos a reflexionar, mejor, más críticamente, sobre qué es lo que miramos. En un mundo en el que se producen millones de fotografías por minuto, no estoy yo para decir cómo se deberían hacer unas pocas de ellas.

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