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“Mientras va cayendo en València, en España se propaga el veneno”

‘El trueno que sigue al rayo’: la evolución de la electrónica tras la Ruta del Bacalao

25/02/2021 - 

ALICANTE. La cita del antetítulo es del toledano Pedro José Mariblanca (1991), historiador, filósofo y autor del ensayo El trueno que sigue al rayo (de Lafonoteca editorial). La obra, como avala la portada, es una “breve historia de las músicas de baile en España desde la caída de la Ruta”. Un análisis filosófico, antropológico y sociológico de la propagación que la también llamada “movida valenciana” tuvo en un país de los 90 “muy boyante en lo económico” pero no en lo cultural. Una radiografía de la tormenta juvenil que estalló en València y, diez años más tarde, resonó con fuerza en el resto de la península.

En su afán por rescatar (y divulgar) los destellos de aquel rayo, el autor se reúne con cinco referentes del pasado, el presente y el futuro de la electrónica en la provincia: José Ramón Navarrete, CEO de Metro Dance Club, uno de los templos del género en España; Juan Carlos Castro, director de EnsoLAB, el festival multidisciplinar que une música, tecnología, arte y documentación sonora; José Rodríguez, DJ, productor, ingeniero de sonido y profesor de producción; Ismael del Río, presidente de Bpulse, la red de apoyo entre productores y productoras de música electrónica; y Javier Pita García, representante de Alicante Clubbbers, el portal de noticias online que apoya la escena más allá de lo presencial.

Hasta el momento, apunta Mariblanca, “se habían hecho trabajos muy buenos sobre lo que ocurrió en València, como En éxtasis, de Joan Manuel Oleaque; ¡Bacalao!, de Luis Costa; o Loops, de Javier Blánquez y Omar León”. Sin embargo —asegura—, mientras se idolatraban libros sobre lo acontecido en Alemania, Francia o Estados Unidos, no existía un referente literario sobre la historia de la electrónica en España. Fue por ello que, como escritor y amante del género que era y es, se decidió a crearlo él.

La “mal llamada Ruta del Bacalao” (según el ensayista) surge y deslumbra en los años 80, “cuando se desata la locura en València”. No obstante, a partir de 1992, empieza a decaer y, para el 96-97, “hasta los míticos dicen que nada tiene que ver con lo que fue”. Se constata entonces un gran contraste geográfico: “Mientras va cayendo en València, en el resto de España se propaga el veneno”, metaforiza el escritor, que critica la comparación con la movida madrileña, coetánea pero menos radical. “La valenciana fue mucho más revolucionaria que la de Madrid, pero lo mainstream siempre se apodera de lo underground”, reprocha.

En lo que sí coinciden Pedro José Mariblanca y la opinión popular es en que la Ruta del Bacalao (llamémosla así pese a los matices) transformó el concepto de discoteca existente hasta la fecha: “Antes, las discotecas eran para bailar en pareja, y quien no tenía pareja miraba o intentaba sacar a alguien; era todo muy distante. Con València, eso cambia radicalmente: todo el mundo es igual en la pista, hay fricción, contacto”.

Al mismo tiempo, los DJ adquieren relevancia como una figura esencial en la cultura de la noche. “Siguen siendo parte de un todo, no son lo más importante en la discoteca, pero sí, es entonces cuando empiezan a trabajarse las mezclas”, reconoce el historiador. Luis Bonías, Carlo Simó o Fran Lenaers son algunos de los nombres valencianos que, según Mariblanca, triunfaron en la época. De Alicante, destaca a José Rodríguez (ponente en la presentación del libro), a quien considera especialmente bueno aunque no haya pasado a la historia como lo han hecho otros. “Hay quienes quisieron ser famosos y quienes prefirieron luchar por mantener su esencia”, distingue.

Sobre la tradicional connotación negativa asociada a la Ruta, el toledano culpa a los “documentales amarillistas” que se emitieron a principios de los 90. “Evidentemente, había drogas por todas partes, pero al principio, como dijo Joan Manuel Oleaque, existía una especie de autocontrol a la hora de experimentar con ellas”, argumenta. Más tarde, cuando el fenómeno creció y se desmadró, “el público era diferente; simplemente salía para ponerse hasta arriba, la música y lo cultural daban igual”. Entonces, la escena caía a la vez que aumentaba la relación con las drogas, algo que, según el escritor, “se criminalizó mucho”. “Veníamos de una España muy gris y la gente tenía ganas de explorar”, exime.

Con su libro, Pedro José Mariblanca pretende “desestigmatizar” aquel movimiento contracultural y “demostrar que no pasó porque sí”. A quienes lo conocieron, les aportará “el recuerdo de su juventud” y “el sentimiento de haber formado parte de una realidad que no era tan chunga como la pintaron”. A quienes la vivieron y también a quienes no —por edad o por gustos—, les enseñará el significado cultural, económico y social que se escondía tras ella: “Se desarrolló una música que te teletransportaba a sitios que no existían y se generó una interacción entre numerosas formas de vida; eso tiene una potencia bestial”, sentencia el historiador. Con todo, revela que El trueno que sigue al rayo incluye “información sobre lo que pasó y lo que está pasando, porque también se documentan los proyectos, los artistas y la mayoría de los colectivos que están dando pasos interesantes hoy en día sin envidiar a otras escenas del mundo”.

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