¿De qué BARS, nano?

Bar de Rojas Clemente

¿Alguna vez le habéis preguntado al camarero de un bar, qué es lo mejor que tienen?

19/06/2020 - 

Yo suelo hacerlo bastante, y de alguna manera, es revelador. Igual que cuando le preguntas a alguien que no conoces qué música le gusta, y te dice que “un poco de todo” o te dice “me flipa el rock progresivo de principios de los 70", en tu cabeza ya lo ubicas un poco, con los bares pasa lo mismo.

Hay tres posibles respuestas, y esta mañana me han dado las tres. La más común es “todo está bueno” o lo que es lo mismo, nada es especial. Otra es “tenemos esto, que es la bomba”, que te indica obviamente lo que molaría probar, y una tercera es “¿Lo mejor del bar? La camarera, pero no ha venido, ja ja jajota”, que indica que sanidad está de camino y que te vayas a otro bar.

Mi idea esta mañana era hacer un recorrido por algunos bares míticos, con solerita. Iba a tirar por el Alhambra y la Bodega Valero, pero a pesar de que Google decía lo contrario, me he encontrado que estaban chapadísimos. Rápidamente activé el intercomunicador de mi reloj.

- Maldita sea, Meredith, están los dos cerrados. Necesito que triangules mi posición y me des alternativas.
- Ya voy señor, estoy redireccionando los satélites.

Batman tiene a Alfred, James Bond a Moneypenny, y yo tengo a Meredith, mi croqueta asistente personal. Es una croqueta de jamón con una FP2 de administrativo que me lleva la agenda y se dedica a este tipo de movidas.

- Señor, el bar de Rojas Clemente tiene más de 90 excelentes y ningún pésimo en Tripadvisor. Está a 6 minutos a pie de su ubicación.

Cierto, Rojas Clemente. Los bares de mercado molan, tienen que molar, tienes que ser muy zote para hacerlo mal teniendo un mercado literalmente a una pared de tu cocina.

¿Conocéis el sitio? Por lo visto el dueño del bar era un señor de tota la vida, y desde hace un par de años, se pegó el jubilazo y ahora lo llevan unos chicos uruguayos, pero la cocinera es la misma. Entramos al bar, aprovechando que estamos en fase 3, para ver un poquito el interior. Cero olor a fritanga, la cocina como un quirófano, y en la pared solo un plato recordatorio del 30 aniversario del bar, y un escudo del Valencia. Tienen dos expositores de comida, uno de salado y otro de dulces, pero no te hablo de dos o tres tartas y unas campurrianas, te hablo de una rave de postres, del 8M de la sacarosa.


- ¿Qué os apetece, chicos?
- ¿Qué es lo más bueno que tienes?
- Salchicha criolla casera con tomate, y esta tortilla de aquí, está buenísima, es la MVP.

Pues claro que sí nano, ole tu polla. Así se contesta cuando te preguntan. Cuando me dicen “está bueno todo” es como cuando me dan la mano blanda.

Nos sentamos fuera, terrazón amplio, solazo, todo bien. A los pocos segundos aparece el camarero con tres quintos y tres cuenquitos de cacahuetes, no sé si para que no metamos todos la mano en el mismo, por el tema de tal, o si siempre sacan uno por comensal, pero vaya, para mí ya es el segundo detalle positivo.

Probamos la salchicha. El día que explicaron salchicha criolla en la facultad de gente que come fuera, yo falté. No sabría decirte si es casera o qué, pero desde luego que lo parece, tiene saborazo. Viene sobre una cama de algo que podría recordar a la base de la titaina sin serlo. Tomate carnoso, con un toque dulzón, y pimiento verde. Está de coglioni como tapa, pero entiendo que es algo que ha sido creado por su jugosidad y tropezoncia para rellenar un bocata.

Pedimos también, como segundo hit de la casa, una tortilla de bacalao, cebolla y salsa mery. Cierto remember a las tortillas de bacalao de sidrería vasca, más en light, por supuesto. Interesante también ante la poca oferta general de tortillas de pescado que hay por la vida. La sirven con un poquito de ajoaceite muy suavecito, ajoaceite de horario infantil para todos los públicos, y un par de rodajitas de pan.


Por cierto, cuando estábamos en la barra, alcancé a ver una tortilla de alcachofas, y tuve que pedirla, porque lo mío con las alcachofas es lascivo.

No estaba mal, un poco pasadita de sal, y las alcachofas debían ser las “Soy leyenda” de las alcachofas, porque estando en junio ya me dirás. Pero bueno, aun así la disfruté. Una despedida hasta el año que viene.

- No deberíamos dejar pasar los postres; me dice mi colega.
- Va, voy a echar un vistazo a ver qué onda.

Entro de nuevo al bar, el camarero me hace un safari por toda la zona de postres.

Todo está hecho con harina de almendra, e insiste en que pruebe una tarta de dulce de leche con leche merengada o algo así.

- No gracias, es que no soy muy de dulce y el dulce de leche me embafa a lo bruto.
- Noo, pero no es muy dulce, la leche merengada por lo menos la tenés que probar.

Tira y afloja, dura negociación, finalmente me decido por una torrija del muestrario de torrijas que tienen.

Al cabo de unos instantes, aparece mi nuevo colega con la torrija, y un vaso de cortado con leche merengada porque quiere que la pruebe. Tercer detalle guapo.

Bueno, pues te digo una cosa, las tortillas y la salchicha bien, pero nano, la torrija es un auténtico me cago en mi vida, un MCMV. Una galaxia eclosionando en confeti, Freddie Mercury levantando el puño en Wembley hecho torrija. ¿Y sabes cuál es el truco? El de siempre, el que funciona para todo en la vida..hazlo más cerdo.


Coge una torrija bien hecha y sumérgela en chocolate. El resultado es una choco torrija sexy ¿Qué puede haber malo ahí? ¿Qué puede salir mal? Igual si eres un talibán de la torrija pues dices “es que las torrijas no llevan chocolate” pero igual también lo que tienes que hacer es callarte la puta boca, ir a comerte esa torrija, y dejar de ser una rémora para esta sociedad.

Entro a pagar secándome las lágrimas. Poco más de 21 pavos entre tres. La torrija cuesta pavo y medio.

Al irnos, camarero simpático uruguayo nos da la tarjeta del bar y nos dice que ahí está el facebook, el instagram y el Tinder.

Me parece un pedazo de bar.

Goza de amplio aparcamiento.