BEBER

Champagne 2023

Hoy es días de despedidas y bienvenidas. A los años que se han ido y a los que llegan. Con sus cosas buenas y no tanto, pero siempre brindando aloloco y con gurbujas.

5/01/2024 - 

Dando gracias por lo positivo que, aunque a veces haya que rebuscar, sabemos que está por ahí. Aquí, con vosotros, con los amigos y contigo, querido. En andurreo que conlleva el feliz esfuerzo de cada despertar, la pasión por alguna afición que, en esta casa, suele ser del atracón. Viajando todo lo posible y a donde nos plazca. En tren, coche, avión, a patita o, simplemente, con los sueños y el corazón. Con libertad y chupito, que volar debería estar prescrito y nunca proscrito. Sin careta ni postureo, que somos de lo verdadero y queremos lejos trampas y cartones. Si acaso con un disfraz divertido de los de ponerse en fiestas de risas y bailoteo. Jaleos que deseamos para este 2024 y al que empezamos a pedir deseos con el Pol Roger Blanc de Blancs 2015 (Pol Roger). Locura de finura infinita y rebonita. Declaración de intenciones que puede terminar en boda o lo que quiera. Porque lo queremos fuertecito con el tocotó de cada latido a todo ritmo. Emoción que se clava como afiladas flechitas. Complejidad de las que, no sólo no complican la vida, sino que la hacen más fácil y japi con un salmón marinado en el hogar.

El Cattier Millesime 2016 (Cattier) viene a poner su puntito de calma y reposo, que también es necesario. Hecho con pinot menier, se desmarca de lo sabido despertando interés por lo interesante. Con fondo de frutos secos que pululan sin aspavientos y muy contento de tener cabida en el paladar de los comensales. Los que son de poco complicarse ni ser excesivamente sesudos, y así lo tomamos, despreocupadamente y con unos sesos huecos.

La sofisticación llega con el Charles Heidsieck Blanc des Millénaires 2007 (Charles Heidsieck). Venido de los crus más imponentes, es teatro con puesta en escena y tensión de la que te envuelve irremediablemente. Siendo consciente de que la eternidad existe por mucho que pase el tiempo. La conciencia con consciencia y bofetón de barbaridad que parece mentira que pueda ser realidad. La verdad hecha carnaza, porque es bestia parda y lo acompañamos con un chuletón. 

Nos vestimos de rosita ante el Alfred Gratien Cuvée Paradis Brut Rosé 2007 (Alfred Gratien). Cariñoso que ofrece una cesta de fresas y bayas varias recién recolectadas. Cremosidad que desciende colinas salpicadas de florecillas de colores que luchan por crecer entre piedro y piedro. Hilitos como rayos anaranjados que, lejos de asustar, nos encandilan. Y las pupilas se van agrandando cuando se acerca el momento de hacer una raclette.  

Vamos, que nos sublimamos y será con el Philipponnat Blanc de Noirs 2016 (Philipponnat). Pinot noir de Reims que nos lleva de ruta pastelera. Por esas boulangeries con perfumes penetrantes a manzanas y peritas; almendras y pistachos; vainilla y canela fina y divina. Descaro con travesura porque es picantona en su inocencia. Y resulta hasta indecencia a la que nos apuntamos cuando le ponen ante sí una buena tajada de pâté en croûte.

El Champagne Barrat Masson Grain d’Argile (Barrat Masson) es mitad pinot noir y mitad chardonnay. Ensamblaje de festejo con alegría que mientras tanto mantiene la austeridad. Con la verdad por delante, porque no necesita andarse con requiebros para decir directamente lo que siente. Que es de su tierra sin ambages, mirando con los ojos bien abiertos y dejando en la cuneta cualquier temor. Con la seguridad de lo sabido y hasta relamido con unos sandwichitos de jamón, queso y huevo.  

Con el Devaux Millesime 2012 (Devaux) nos ponemos tontorronas y con ganas de serie, mantita y soñar con las calles de París. Vestidas de guapas elegantonas, con tacones de los altos y chisporroteando entre brilli y brilli.  Con pinta de pureza que esconde su lado pícaro y hasta con cierta oscuridad de las que crean misterio. Pestañas que revolotean acompasadas, con ritmo y en la terraza de esa brasserie mientras mordisqueamos una ensalada niçoise.

Terminamos con el Besserat Blanc de Noirs (Besserat de Bellefon). Aromático con nota tirando a alta desde la primaria a la secundaria. Expresión desmedida y amielados debidamente postulados. Y con ahumados, que mezclas más raras se han dado. Con frescura dentro de la madurez, que no todo van a ser jovencillas. Porque el tiempo es riqueza y un lujo poder verlo pasar junto a la gente que lo merece y con unas ostras sin aderezo ninguno.  Así nos despedimos en modo de hasta luego, con los deseos renovados y dando por sentado que nos los traerán los Reyes Magos.