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La importancia del diseño en la enseñanza escolar

Tras demasiadas reformas y leyes escolares, introducción de las TIC en las aulas y las permanentes dudas sobre si hay que replantear el modelo de enseñanza general, ¿sería el diseño una necesidad educativa de cara a futuras revisiones?

30/12/2018 - 

VALÈNCIA.- Nunca antes en la historia el ser humano se había relacionado tanto con el diseño, en un mundo basado en la imagen, en mensajes gráficos, en las pantallas o las interfaces, y todo ello, diseñado respondiendo a criterios cromáticos, de composición, tipográficos y de usabilidad. Todo lo que nos rodea está diseñado, pero tal vez no estamos muy preparados para ello.

Dejando a un lado cómo el diseño podría intervenir favorablemente en los procesos educativos (¡ay!, esos libros de texto…), ni nuestro sistema de enseñanza obligatoria ni de bachillerato contemplan la docencia en diseño. La educación en diseño es inexistente hasta la enseñanza superior, aunque se le valora y exige al alumnado el uso de lenguajes gráficos, audiovisuales e incluso herramientas tecnológicas para llevarlos a cabo, una antítesis fruto de la cual no se consigue transmitir ni enseñar lo que es el diseño más allá de algún caso aislado de teorías aplicadas a anuncios publicitarios. Nos referimos, además, a las generaciones de estudiantes de Primaria y Secundaria que más acostumbradas están a nuevas narrativas audiovisuales y lenguajes ultracontemporáneos, que los usan continuamente para relacionarse y están presentes en cualquier producto que consuman a diario, ya sea a través de una app, un blog o un podcast

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En nuestra infancia aprendemos caligrafía, una práctica que termina más pronto que tarde y que podría tener continuidad como habilidad para entender la escritura y la historia, pero no es así por culpa de ese trastorno de la educación consistente en aprender según lo dictado sin plantearse para qué sirven las cosas. Lo opuesto al pensamiento del diseñador, al design thinking y a capacidades no muy explotadas en la docencia, algo que conllevaría una mejora del sistema de formación. 

* Lea el artículo completo en el número de diciembre de la revista Plaza

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