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Acción de Florencia Rojas 

El arte contemporáneo también clama contra los CIE

28/05/2024 - 

VALÈNCIA. “El deber de un artista es, en mi opinión, el de reflejar su tiempo”. Cuando Nina Simone pronunció estas palabras lo hacía en un mundo que, en muchas cosas, era bien diferente al que hoy habitamos. O, quizá, no tanto. Esa frase, con todo, mantiene su vigencia a pesar de los avances o retrocesos. De reflejar su tiempo, poniendo el foco en las caras más amargas de las sociedades occidentales, va la acción que ha llevado a cabo este lunes la artista Florencia Rojas en València, un proyecto que ha tejido un hilo invisible entre la práctica artística y el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Zapadores a través de un elemento clave: una carta.

Un folio, un puñado de letras y una historia desconocida para muchos son los elementos con los que toma forma el trabajo de la artista, a partir del que ha enviado a decenas de vecinos de la ciudad una misiva en la que un interno relata en primera persona su experiencia en Zapadores. La acción se enmarca en un proyecto mayor, una exposición que se puede ver en la galería de arte contemporáneo Rosa Santos y que se presenta bajo el lema Como una casa… una carta puede siempre no llegar a su destino. La muestra, que se puede ver hasta el próximo 28 de junio, parte de dos relatos anónimos, dos encierros forzados, uno en Madrid y otro en València.

De este último caso surge la carta en la que un interno relata su experiencia, un texto que Rojas ha recuperado de un extenso informe realizado por la plataforma CIEs NO. “Ingresé el 25 de febrero 2012. No tuve problemas hasta el día 14 de marzo 2012. Buscando mi libertad, me escapé. Cuando me detuvieron día 17 de marzo volví a ingresar en el CIE y desde entonces mi vida me la han hecho imposible, en especial un policía que ha llevado su nº de identificación”. Así comienza la carta en la que el autor, un hombre colombiano ya deportado que firma como XXXXXXXX, describe una estancia marcada por el “maltrato” y las “humillaciones”, relata, un escrito que se convierte en el núcleo de la acción artística y reivindicativa impulsada por Rojas.

De esta forma, la artista ha organizado un buzoneo a través del que se dará salida al escrito, enviándolo a gran parte de las viviendas desde las que se puede observar el centro. La acción la lleva a cabo en colaboración con la plataforma CIEs NO, que aboga por el cierre de estos centros así como por el fin de las deportaciones, un buzoneo simbólico al que este martes le seguirá una nueva concentración frente a Zapadores, a partir de las 19 horas. “Me gusta que la exposición sea porosa, que salga de la galería. Muchas veces en el arte contemporáneo caemos en la endogamia, en los circuitos cerrados. Yo quiero abrir el campo y una forma de hacerlo es con esta carta”, relata Rojas en conversación con Culturplaza.

El proyecto nació de una residencia en Matadero, desde la que empezó a investigar, palabra clave en su proceso, sobre el CIE de Aluche. Entonces conoció a Ainara –pseudónimo- cuya historia no solo tiene valor por su experiencia individual, sino por lo que supone desde el punto de vista colectivo, teniendo en cuenta el alto grado de invisibilidad de unos relatos silenciados por el miedo. “Son historias que no nos llegan”, subraya Rojas. Ahí comenzó un viaje de reconstrucción y puesta en valor de esas vidas que ahora recala en València con una exposición y esta acción callejera, un proyecto que tiende un puente entre la acción artística y la crítica social, entre la creación y lo político. “El lenguaje del arte contemporáneo es diferente al del activismo y la militancia y, por ser diferente, quizá, tenga una cierta potencia. La gente puede que esté inmunizada a las noticias, a las imágenes constantes horribles, pero el lenguaje del arte es menos hegemónico y puede funcionar como un caballo de Troya”.

La acción de este lunes tiene su espejo en la galería Rosa Santos, en la que el relato de Ainara toma forma con una pieza audiovisual en la que otra persona, para mantener su anonimato, encarna su historia. El relato, además, crece con algunos elementos físicos que marcan el recorrido expositivo, entre los que destacan una litera que se asemeja a la que se ubica en las celdas de aislamiento, “una cárcel dentro de la cárcel”, o la réplica de una de las mamparas del CIE de Aluche, con las que “se esconden los barrotes para que la gente que vive en la zona no sepa que es una cárcel y para que los internos no vean el exterior”. Esta reflexión en torno al encierro también se traslada en la forma en la que se presenta al visitante algunas de las palabras de los internos que provocan este proyecto, que se desvelan a través del proceso de la cianotipia, un proceso de revelado con la luz del sol. Y es precisamente esta luz la que quiere arrojar Como una casa sobre la realidad de unos CIE que, con todo, siguen en la sombra. 

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