Fashion victims en el siglo XIX
VALENCIA. A finales del siglo XIX, el ideal de belleza femenino pasaba por lucir una cintura lo más fina posible. Convertir su silueta en un auténtico reloj de arena era el objetivo de las mujeres de la época que, con la ayuda de rígidos corsés, comprimían su abdomen hasta límites insospechados.
La francesa Herminie Cadolle fue la pionera en diseñar un corsé de dos piezas conocido como Bien-être (bienestar), el resultado de su uso continuado estaba, paradójicamente, muy alejado de su nombre comercial. La compresión de la caja torácica provocaba cambios en la anatomía femenina con efectos fatales para la salud de las mujeres que los utilizaban. Costillas rotas, disminución de la capacidad pulmonar, desmayos, deformaciones musculares, problemas gastrointestinales... lucir una cintura de avispa convirtió a las mujeres del XIX en auténticas víctimas de la moda.
El tightlacing es el nombre que se le dio a la rutina de utilizar corsé que se iba ajustando progresivamente para ir reduciendo el perímetro de la cintura. En el París de aquellos años, Polaire una cantante francesa, consiguió con esta técnica que su cintura no alcanzara los 40 cm.
Pero todo lo que es moda pasa de moda y las mujeres se liberaron del corsé con la llegada de diseñadores como Paul Poiret, que prescindió de los corsés confeccionando ropa más suelta y una silueta más fluida. Sin embargo, el tightlacing continúa teniendo sus adeptas aunque ahora sea como algo anecdótico y bastante freak. Es el caso actual de la alemana Michele Köbke, una fanática de la moda victoriana cuyo objetivo es reducir su cintura hasta los 38 centímetros.
El corsé como prenda de las heroínas modernas
La moda ha reinterpretado los corsés convirtiéndolos en una de las tendencias más destacadas del próximo invierno. Lejos de presentarse como un impedimento y una limitación para el cuerpo femenino, esta vez los diseñadores lo han convertido en un elemento que aporta a las mujeres una nueva visión de la femenidad haciendo de él la prenda de una nueva heroína femenina que transmite poder y sensualidad.
Los corsés se han actualizado y hecho visibles superponiéndose sobre chaquetas, suéters y vestidos. De prendas interiores han pasado a ser la clave de muchos de los estilismos.
los diseñadores lo han convertido en un elemento que aporta a las mujeres una nueva visión de la femenidad
En las pasarelas de París, Londres o Milán hemos visto un contradictorio juego entre prendas oversized ajustadas a la cintura con corsés o cinturones anchos. La colección Margiela o de Louis Vuitton son dos buenos ejemplos de este doble juego.
La apariencia estricta del corsé y, en ocasiones, el aire militar que aporta al conjunto nos hacen pensar en una mujer fuerte lista para la batalla, más que en el aspecto sensual y sumiso de sus predecesores.
Autoridad, ciencia-ficción e inspiración militar
La inspiración de los diseñadores para la incorporación de los corsés en sus colecciones es muy variada, tanto como la interpretación que le dan a esta prenda. El corsé ya no es simplemente una pieza sexy de lencería, ahora las lecturas que se le da difieren mucho de ésta y son muy diversas.
Miuccia Prada, en su coctelera mágica, ha metido en su última colección vestidos brocados, parkas, abrigos de ricos tejidos... sobre los que llama la atención dos piezas de tela blanca unidas por largos cordones algo desvencijados a modo de corsé. El efecto sobre sus marineras a la deriva es el de aportar ese punto de autoridad, de seriedad y fortaleza que les permita soportar el temporal y salir airosas. Una metáfora firmada por Prada de la situación actual de las mujeres en la sociedad.
El corsé ya no es simplemente una pieza sexy de lencería
Según esto, podríamos decir que el corsé en concepto es el equivalente femenino del traje de chaqueta en los hombres.
Con la misma determinación y seguridad caminan las modelos de Loewe que cuenta con varios diseños en los cuales corsés trabajados en piel ascienden tomando la forma del escote y se combinan con vaporosas faldas. Otras, la cintura se ciñe con una banda de tela menos estricta.
Cinturas de ciencia ficción
El aire militar llega definitivamente con Margiela donde su diseñador, John Galliano -gran aficionado al empleo de corsés a lo largo de su carrera-, define casacas militares con cinturones anchos de enormes hebillas.
Gattaca, Ex-Machina o Matrix son algunas de las películas de ciencia-ficción que han servido de punto de partida para la creación de los corsés de firmas como Louis Vuitton, J.W. Anderson, Diesel Black Gold o DKNY. En un viaje temporal, los corsets del siglo XIX atraviesan el tiempo hasta llegar al futuro. Diseños más cercanos a la ciencia ficción que a tiempos pasados, son las propuestas de estos creadores por su selección de materiales y formas.
Más convencionales son las propuestas de Saint Laurent, Marni o MiuMiu que, en lugar de corsés utilizan sobre sus prendas cinturones anchos de 20 centímetros que ciñen la silueta sin robarle protagonismo al conjunto.