restorán de la semana

El Observatorio (veggie)

Los jueves veganos llegan a Patraix 

14/12/2018 - 

VALÈNCIA. Así es, Sergio Mendoza ha implantado los “jueves veganos” en el barrio de Patraix y en toda Valencia. Y para mí es un notición, claro que sí, y por muchos motivos. Primero, por los que ya te contaba Almudera Ortuño cuando se inauguró, y ahora, por los que siguen. 

Llegamos y nos sentamos en la última mesa al lado de la ventana, delante de un mantel de cuadros rojos y blancos sobre el que hay una pequeña pizarra que te da la bienvenida con tu nombre. Encantador. Cómo me gusta este restaurante, su equipo, su cuidado por el detalle, su concepto, su innovación y, sobre todo, sobre todo, los stories de su cuenta de Instagram. Esos stories no pueden dejar de existir nunca. 

¿Mi pena? (ahora expena), su carta. Pena porque de un lugar que promete tanto, tan innovador y tan vivo, poco podía comer. Esa pena que nos persigue a todos aquéllos que amamos la gastronomía pero que no comemos carne, igual que les pasa a los celíacos o intolerantes. Porque lo que te enamora de un restaurante no son solo sus platos, sino todo aquello que te transmite. Y a mí, el Observatorio, siempre me ha transmitido mucho.

Cuando le pregunto a Sergio el motivo de los jueves veganos, me dice que no ha sido algo planeado. Que el público veggie le pedía a gritos platos veganos, por lo que acabó rendido ante la insistencia. ¡Aleluya! Una prueba más de que no hay nada como pedir lo que uno quiere para que se lo den. Así que ahora, desde hace unos meses, los jueves en el Observatorio son veganos; una versión renovada de los ”lunes sin carne”.

Aunque también nos cuenta que mucho pedir, pero todavía están esperando esa masa de gente vegana ansiando los platos. Así que, por favor, demostradle que los jueveganos (como los llaman ellos) deben perpetuarse y convertirse en costumbre.

Una vez en la mesa, ¿Qué pedimos? Sergio nos recomienda para empezar, sus alcachofas (sin jamón) con una crema de berenjena y sal negra. Perfectas para abrir el apetito. Seguimos con la gyozas rellenas de verdura, con salsa de hoisin y cereza, sésamo blanco y  negro, nanami togarashi (mezcla de especias asiáticas), fresa crujiente y mayonesa japonesa (las pedimos sin katso boshi). ¿Suena espectacular verdad? Pues tal cual. De lo buenas que estaban me perdí la conversación. Tengo que añadir que casi caen unos tacos de verdura, pero el estómago no nos daba más de sí.


Y obvio, en la comanda no puede faltar el plato del día, a eso venimos. Ese jueves tocaba un curry amarillo de verduras, garbanzos y leche de coco, servido en un cuenco que él mismo había hecho (así de detallistas son), y siempre, como manda la tradición, acompañado de un bol de arroz. El plato del día se sirve con pan (horneado a propósito para ellos) y café, todo por solo 7’50 euros. La relación calidad precio más que buena, es tremenda. Mi segunda pena es que no esté más cerca de mi casa.

Unas veces curry, otras veces hamburguesas veganas, otras lentejas con calabaza, incluso hace poco vimos que habían preparado albóndigas de alubias pintas con salteado de setas y baba ganous. Pero lo que yo espero ansiosa, son esas tortitas que preparan, pero en su versión vegana (o al menos sin leche).