EL 6 DE JUNIO

El sueño americano (truncado) de Néstor Mir se hace teatro

El TEM pone en escena 'Un immens i infinit continent', una obra-concierto sobre anhelos y frustraciones con dirección de La Teta Calva

28/05/2021 - 

VALÈNCIA. Hace tres años, el cantautor valenciano Néstor Mir visitó Canadá junto a su familia. Lo que en principio era un viaje más se convirtió, como explica, "en una especie de epifanía" cuando sintió inesperadamente que aquel era su lugar, "el punto exacto donde podría dar un giro completo a su vida". Sin embargo, la necesidad de trasladarse a vivir allí acabó chocando con la imposibilidad de hacerlo, y el resultado fue una huida artística hacia la música, pero también hacia la literatura y la escena. Fruto de aquella frustración surgieron un disco y una novela de idéntico título (Un immens i infinit continent), y también una obra musicada con dirección y dramaturgia de La Teta Calva.

“Lo que planteamos es un juego de espejos de un artista, Néstor Mir. Pero el reflejo es el nuestro. Nuestra propuesta teatral nos retrata a nosotros mismos, no solo a él”, explica Xavo Giménez, director de un montaje que vio la luz el pasado mes de noviembre y que llegará al Teatre El Musical el próximo domingo 6 de junio a las 19 30 horas. “Puede que los artistas se acobarden fácilmente cuando están frente al precipicio, pero es solo porque son los únicos valientes que quedan. Esta es una obra llena de ironía y desnudez, de música y de apabullante honestidad”.

En Un immens i infinit continent, cuya dramaturgia corre a cargo de la ganadora del premio Max María Cárdenas, Mir aparece acompañado de otros tres músicos -la cantante, guitarrista y bajista Estela Tormo, el pianista Amadeo Moscardó y el multiinstrumentalista Juan Barcala- y de un actor, Jaume Ibáñez, que representa a los diferentes personajes de la historia. “El eje vertebrador de la obra son las canciones, que de algún modo ponen en relieve la parte más romántica de la historia, la más utópica, allí donde todo es posible y el sueño de la revolución personal se puede alcanzar”, señala Mir. “Ellas son una bocanada de optimismo, mientras, en contrapunto, las escenas son ese garrotazo que, con cada golpe, obliga al protagonista a hacer frente a la realidad”, concluye.

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