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‘No place like home’, su nuevo proyecto  

Espai Tactel sigue el camino de baldosas amarillas

11/04/2020 - 

VALÈNCIA. Decía Dorothy que no hay mejor lugar que el hogar, un hogar que se ha convertido en estas últimas semanas en más que el lugar donde dormimos. Una vida concentrada en pocos metros cuadrados que, sin embargo, tiene grietas (afortunadamente) que dejan entrar impactos externos. Aunque sea por vía digital. En esa grieta cultural se cuela desde esta semana la galería de arte contemporáneo Espai Tactel, que presenta una exposición con un título más que apropiado para la cuarentena: No place like home. El proyecto, comisariado por el también artista Fito Conesa junto con los galeristas Juanma Menero e Ismael Chappaz, supone una suerte de respuesta a Going Home, que cerró sus puertas el pasado 13 de marzo y que, hasta el momento, es la última exposición de la galería que se ha podido visitar físicamente. 

“La muestra comisariada por Conesa y titulada Going Home se reveló como una poética premonición”, explican desde la galería. Fue una llamada telefónica sobre el desmontaje de la muestra lo que les llevó a la siguiente jugada. Es a partir de ahí, y “como consecuencia de las primeras horas de confinamiento e incertidumbre”, que deciden continuar con el desmontaje, pero “amplificar el discurso”. La muestra se podrá ver a través de las redes sociales y página web de la galería hasta que finalice el confinamiento, un proyecto que se puede desarrollar puesto que las “bambalinas” del espacio expositivo esconde también su espacio doméstico, un juego entre exterior e interior que es una de las bases del discurso del proyecto. “De esta manera, confinarse en casa, también supone una prohibición de salida del espacio expositivo”, explican desde Espai Tactel. 

Así, No place like home se presenta como una aproximación a los temas que rigen el esquema cotidiano del confinamiento involuntario y cómo estos nos imploran y afectan, una exposición que tiene un despliegue físico pero que solo se podrá visitar de manera virtual, un choque entre el mundo ‘real’ e ‘irreal’. Entre Kansas y Oz. Y es que el título remite directamente a la cinta protagonizada por Judy Garland, con un menaje que habla de “una vuelta forzosa a nuestros básicos, a nuestras obsesiones y a nuestros miedos. Un regresar en algunos casos a la vulnerabilidad, a la inmunodeficiencia, a gestionar el tiempo y las problemáticas diarias desde un lugar no habitado hasta ahora”. Pero No place like home es también el nombre del concierto de Björk, grabado de manera pirata, que compró Fito Conesa en Barcelona en 2001.

“La exposición mira de frente a las problemáticas que vuelven a visitarnos. Nuestra incapacidad de gestionar el paso del tiempo, nuestra necesidad de mostrarnos parte de un común o lo importante que reside en saberse capaz de tejer nuevas reglas y directrices en el nuevo cotidiano”, explican los directores de la galería, Ismael Chappaz y Juanma Menero. La muestra cuenta con obra de Aggtelek, Anzo, Paco Chanivet, Christto & Andrew, Fito Conesa, Natacha Lesueur, Amanda Moreno, Guillermo Ros, Michael Roy, Luis Úrculo y el archivo de José Luis Quintana Mayer.

'Neo bodegon', Christo & Andrew.

Un recorrido por la muestra

Lo primero que se encontraría un visitante a la exposición, sería un escritorio repleto de documentación, fotografías, un mapa de Asia con un itinerario marcado con rotulador y una proyección de diapositivas pertenecientes al archivo personal de JL Quintana Mayer. Todo el material proviene de un viaje a China en 1976, realizado con la asociación Amitié avec la Chine y motivado por un interés sobre el sistema de cooperativas implantado durante la Revolución Cultural. Se trata de un testimonio excepcional de las políticas internacionales y del inicio de la apertura del gigante asiático en el último año de gobierno de Mao Tse Tung. Por su parte, el vídeo del duo Aggtelek (Xandro Vallès, Barcelona, 1978 y Gema Perales, Barcelona 1982) Notre Suckin' Monde cuestiona desde la óptica del post-humor, la fragilidad - y frivolidad - del mercado del arte contemporáneo, así como los procesos de producción de la obra y sus sistemas de difusión. El argumento del vídeo es que al no generarse la venta de la obra, esta se convertía automáticamente en una obra efímera, una escultura que solo existe en el espacio físico pero no de forma física: una reflexión en clave de ironía sobre la situación actual del arte contemporáneo.

El planteamiento de las dos serigrafías pertenecientes a la serie Aislamientos, que el artista valenciano Anzo (Utiel 1931- Valencia 2006) comenzó a realizar en 1967, coloca en una perspectiva crítica el impacto social de la cibernética y sus mecanismos de control, y revela el surgimiento de un individuo alienado e incomunicado en las redes de una estructura tecnocrática generada por la sociedad y el consumo de masas. Le sigue la pieza escultórica Suaviza, controla, protege de Paco Chanivet (Sevilla, 1984) que, al igual que la pieza del dúo Aggtelek, parte de la ironía para denunciar el ego desmesurado e incontrolable: "Los chorros de champú alisador sostenidos por un triángulo de paloselfis, en su explosión vertical, una corrida de egos, un festín de selfis sonrientes dando su mejor perfil, una autocelebración erótica. Al imitar las primitivas pirámides de combustión, los paloselfis escupen llamaradas de homogeneización global a través de gestos de autocaptación compulsiva”, en palabras de Chanivet.

Aggtelek, 'Notre Suckin' Monde'

El "Vanitas contemporáneo" que lleva por título Neo Bodegón del dúo Christto & Andrew (San Juan, Puerto Rico, 1985 y Johannesburgo, Sudáfrica, 1987) combina elementos artificiales (frutas de plástico) con elementos naturales (frutas reales). “La podredumbre queda estetizada por el contexto en el que se encuentra y la explosión cromática acaba generando un claro delirio estético donde se confunden realidad y ficción”, relatan desde la galería. Fito Conesa está presente como comisario y, también, como artista a través de un fragmento de Fantasía y Fuga para Tushima, un díptico realizado a partir de dos páginas de su agenda dónde el 27-28 de mayo representa a su vez su fecha de nacimiento que coincide con la batalla naval que libraron 75 años atrás, en 1905, la armada japonesa del almirante Togo y la flota del almirante Rozdestvenskii.

La fotografía S/T de Natacha Lesueur (Cannes, Francia, 1971) es uno de los pocos autorretratos que existen de la artista y muestra fragmentos de un cuerpo andrógino en el que la piel de los brazos (como si de guantes largos se tratase) está marcada por la huella de una impresión que es, por un lado, ornamentación y, por otro, prueba del dolor, de lo que cuesta. “De esta forma pone de relieve la norma en la construcción de los estereotipos femeninos al jugar directamente con la idea de duelo desde lo irónico: la viuda como cliché de la representación del dolor que genera la pérdida de un ser querido”, explican. En la escultura Sleepwalker Chronobiology de Amanda Moreno (València, 1982) las gráficas de los biorritmos se agencian un cuerpo utópico/distópico a través de su representación tridimensional en un análisis de símbolos, gestos o dinámicas propias de su contemporaneidad.

Amanda Moreno, 'Sleepwalker Chronobiology'

El trabajo de Guillermo Ros (Vinalesa, 1988) sitúa al espectador con  El torturador en un escenario hostil, impredecible e incómodo. Apropiándose de una viñeta de la obra más importante de Kentaro Miura, Berserk, Ros “nos convierte en reclusos observados por un ser que espera nuestros próximos movimientos al acecho, entre risas burlescas, jactándose de sus torturas cometidas y de su rol como guardián de la mazmorra de esa torre del Renacimiento”. Michael Roy (La Rochelle, Francia, 1973), habituado a trabajar con imágenes ajenas, toma sus propias imágenes para componer su discurso como si de un hurto visual se tratase. Así, Remember Last Summer II ofrece la contemplación de un diario íntimo y a su vez globalmente nostálgico. La idealización del pasado, por muy reciente que sea, en un momento de incertidumbre. En la frontera entre el arte, la arquitectura y el diseño se sitúan las obras de Luis Úrculo (Madrid, 1978), que oscilan entre el modelo, la forma y el objeto. “A través del ingenuo y asombroso inventario de la realidad, el artista nos invita a una necesaria relativización del conocimiento sobre el mundo”, explican los galeristas, una visión que se refleja en su pieza L´État des Choses, que resulta ser una oda a la libertad individual.

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