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'quién coño es'

Los problemas de llamarse Paula Picasso

7/01/2016 - 

VALENCIA. Ella quería ser pintora, una genia, aunque no se parecía en nada a sus predecesores. Tenía el talento y la curiosidad suficiente como para cambiar el mundo. El arrojo necesario y ese je ne sais quoi que la diferenciaba del resto. Lo tenía todo, menos la oportunidad. Nunca pudo acceder a la escuela de Bellas Artes de su ciudad, por supuesto tampoco trabajar en un taller sin antes contar con el consentimiento de su padre y, después, de su marido. Ella era Paula Picasso, pero nadie lo supo.

¿Qué habría pasado si Pablo Picasso hubiera nacido mujer? Muy sencillo, probablemente nunca habría llegado a tener el reconocimiento de su versión masculina. La historia del arte está llena de Paulas, mujeres olvidadas y alejadas de la producción artística y de los círculos socioculturales. Si no se estudian genios en femenino es “porque no las han dejado”, afirma Áurea Ortíz, profesora de Historia del Arte de la Universitat de València. Una “actividad prohibida” que las ha relegado a un segundo plano, y eso siendo generosos, pues de las 1.300 obras expuestas en el Museo del Prado, menos de una decena están firmadas por mujeres.

Olvidadas en museos y, también, en las aulas, el vacío llevó a la joven María Bastarós, estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza, a dar un golpe sobre la mesa. Quién coño es. Bajo este provocador título empapeló su facultad con carteles pensados para poner en valor algunas de las figuras femeninas imprescindibles pero ausentes. En apenas veinte minutos las piezas fueron eliminadas del centro de estudios, pero el impacto de la acción en las redes sociales mantuvo viva la llama de un proyecto que ahora continúa con la publicación del primer número del fanzine Quién coño es

La maldición de la acompañante

La Historia del Arte se ha contado siempre en masculino, sin embargo, hace dos años el primer capítulo sufrió un cambio sustancial. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Pensilvania concluía que la mayor parte de las pinturas rupestres ejecutadas en España y Francia habían sido realizadas por mujeres, teniendo en cuenta el tamaño de las manos y los trazos. Miles de años han pasado hasta llegar a esta conclusión. No ha sido generosa con ellas la historia reciente.

La figura de la musa o la de acompañante del genio ha sido el injusto reducto que se reservaba para la mujer. En el primer caso, cosificadas; en el segundo, apartadas de la primera línea. Ya en los años 60 Margaret Keane ganó el juicio contra su entonces esposo, quien había estado firmando sus obras. La razón: con el nombre masculino crecía su valor en el mercado. Un ejemplo de tantos, la brecha salarial no es ajena a la creatividad. "La vanguardia es igual de machista que el barroco. Hay que acabar con la figura de la musa y el relato de la Historia del Arte", explica Áurea Ortíz, que confiesa que "el ámbito académico es muy conservador". 

Las claves están en las condiciones de producción, procesos que dejaban fuera a las "señoritas de bien" de empleos y escuelas y que apenas se estudian en las facultades, que saltan de genio a genio. "Los hombres firmaban, las mujeres participaban". Con los años, y con los datos sobre la mesa, se demuestra que todavía queda mucho por hacer. Según un estudio de la asociación Mujeres en las Artes Visuales, sólo el 23% de artistas de ARCOmadrid 2015 eran mujeres, siendo el 17,7% extranjeras. Esto, indican en el informe, contrasta con el abultado número de estudiantes mujeres de Bellas Artes, cifra que baila entre el 65 y el 75 por ciento del total.

Feminismo, ¿incómodo?

Curiosamente, el proyecto de Bastarós huye en un primer momento de la palabra feminismo. Aunque fue de forma inconsciente que no apareciera en el título, confiesa que cree que "habría tirado para atrás" a mucha gente, ¿qué tendrá esa palabra? "Primero explicas el proyecto y después les dices que todo eso es feminismo. Ya no se pueden echar para atrás, porque están de acuerdo con lo que les habías dicho", bromea.

En la definición está la clave. "Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres", se puede leer en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Sin embargo, el término parece haberse convertido en algo incómodo para muchos, aunque el pilar siga siendo la egalité

Bastarós trata de responder en el primer número de Quién coño es a la pregunta ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?, título del ensayo de Linda Nochlin publicado en 1971. Aunque, matiza, en la Historia del Arte oficial, aquella relatada desde la punto de vista del Straight White Male. La mujer creadora se convierte así en un personaje underground, fuera del discurso institucional.

En las páginas del fanzine ganas de dar a conocer, de descubrir a artistas desconocidas para el gran público y de volver a escribir una Historia del Arte falocéntrica. Imposible condensar en un volumen, el número 2 de Quién coño es ya está en el horno porque, no se engañen, todavía queda mucho por hacer.

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