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BATALLA POR EL FUTURO DEL ESCALANTE

Las artes escénicas, en pie de guerra

5/07/2019 - 

VALÈNCIA. “Ya no quiero impulso, quiero sostenibilidad”. Esta frase la pronunciaba hace apenas unas semanas la presidenta de la asociación de empresas de artes escénicas, (AVETID), MªÁngeles Fayos, durante la presentación del festival Tercera Setmana. Con esta frase se dejaba entrever una nueva etapa en la interlocución entre profesionales y administración, una relación que ha dado un vuelco en el último mes, generando un nuevo escenario desconocido para los actuales gestores públicos. Si la pasada legislatura, con sus más y sus menos, fue la del romance, esta segunda se plantea como la de la reivindicación. En este último apartado se apunta ahora a la inestabilidad del Escalante, dependiente de la Diputación de València, cuya situación ha logrado unir a numerosas asociaciones que han mostrado –esta vez- de manera pública su “preocupación” por el futuro del centro. 

El comunicado no solo lo firma la mencionada AVETID, también la Associació d’actors i actrius professionals valencians (AAPV); la Asociación de distribuidores valencianos de artes escénicas y música (ADVAEM); la Associació de Gestors i Gestores Culturals del País Valencià (AGCPV); l´Associació de Professionals de Circ de la Comunitat Valenciana (APCCV); l’ Associació de Professionals de la Dansa de la Comunitat Valenciana (APDCV); la Asociación Valenciana de Empresas de Danza (AVED); la Associació Valenciana d'Escriptores i Escriptors de Teatre (AVEET); la Federación de Espacios Teatrales Independientes de la Comunidad Valenciana (FETI) y el Comité Escèniques. Así, representantes de distintos ámbitos de las artes escénicas han generado una voz común para pelear por la supervivencia de un proyecto que todavía tiene muchas cuentas por resolver.

Foto: ESTRELLA JOVER.

Fue la pasada semana cuando Josep Policarpo se despidió del Escalante tras tres años al frente, un fin de contrato que lleva al teatro a la casilla de salida y con el puesto de director vacante. "Entendemos que se debería convocar un nuevo concurso público, pero ahora habrá que esperar a que llegue el nuevo responsable que se haga cargo del Escalante en la Diputación", explicó la semana pasada la exdiputada de Teatros, Rosa Pérez Garijo. Con su salida acaba una etapa que, de acuerdo con las entidades firmantes, ha estado marcada por la "coherencia y la pasión" y en la que se ha dado protagonismo a la autoría dramática 'marca València'. 

“A su obligada itinerancia por diferentes espacios teatrales de la ciudad, ahora tenemos que añadir la orfandad temporal del proyecto Escalante. Por tanto, exigimos que se haga una nueva convocatoria con urgencia o se le proporcione continuidad al proyecto de Policarpo hasta que la administración lance una nueva convocatoria pública”, reza el comunicado, en el que también apuntan a la “necesidad” de que el teatro cuente con una sede fija. Y si la cuestión de dirección es un dolor de cabeza, la de la sede…

Fue en el año 2016 cuando el proyecto tuvo que dejar su sede por los problemas estructurales del teatro, momento en el que comenzó una andadura itinerante que se antojaba pasajera. Sin embargo, todavía la solución no ha llegado. Por lo pronto la próxima temporada pasará por el Teatro Principal, el Centre del Carme Cultura Contemporània, el Teatre Martín i Soler-Palau de Les Arts y La Mutant. En el aire está la futura salida del Escalante de la Diputación, dentro del proceso de vaciado de las administraciones provinciales ya iniciado, una reestructuración que, de momento, no está concretada. A este respecto, las asociaciones de profesionales apuntan a la idoneidad de elegir la opción “más descentralizada posible” para evitar la desaparición del proyecto y garantizar “una necesaria diversidad de miradas de la gestión pública”.

Se acabó la "resistencia silenciosa"

Con este comunicado, las empresas ponen negro sobre blanco su postura con respecto al presente y futuro del Teatro Escalante, una política comunicativa que ha variado considerablemente en los últimos meses. Si bien las artes escénicas han sido, dentro del ámbito cultural, uno de los sectores más ‘sonoros’, en este inicio de legislatura parecen dispuestos a dejar claras sus posturas de manera pública –más allá de las conversaciones de pasillo- con el objetivo de poner sobre la mesa las problemáticas del sector. Hace menos de un mes un buen puñado de salas privadas firmaban un escrito en el que criticaban con dureza las políticas del Ayuntamiento de València, apuntando a la paralización de las ayudas a espacios privados y el problema de las licencias de actividad. “Un Ayuntamiento como el de València no puede dar la espalda a sus agentes culturales como ha ocurrido durante los gobiernos del PP y, sorprendentemente, con el último gobierno con unos políticos supuestamente más sensibles a la cultura”, rezaba el texto.

El comunicado, de hecho, apuntaba a la intención del sector de dejar de mantener una “resistencia silenciosa”, un texto en el que, además de las cuestiones ya mencionadas, demandaban un impulso a la promoción del teatro valenciano y apuntaban a la necesidad de una coordinación de políticas programáticas de salas públicas y privadas. “Queremos ser protagonistas en esta legislatura”, concluía el texto, firmado por Carme Teatre, El Teatret, Espai Inestable, Sala Carolina, Sala L'Horta, Sala Off, Sala Russafa, Sala Ultramar, Teatre Flumen, Teatro La Estrella, Teatre Micalet, Teatre Talía, Teatro Círculo y Teatro Olympia. Esto por lo que respecta a un Ayuntamiento de València que todavía tiene por definir su estructura cultural de cara a la nueva legislatura y quién liderará el área, cosa que ya está clara en el caso de la Generalitat.

Las promesas de unos y otros de crear una conselleria de Cultura independiente de Educación puso la miel en los labios al sector cultural valenciano, una petición histórica que, además, iba en la línea del cambio efectuado por el partido socialista en Madrid, aligerando el ministerio con la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa. Sin embargo, las promesas de mitin se las llevó el viento y, finalmente, el destino de Cultura irá de la mano del de Educación, en una conselleria que seguirá liderada por Vicent Marzà. “La organización profesional quiere manifestar su decepción y la necesidad urgente de poder contar, en los estamentos superiores del Consell, con personas experimentadas y conocedoras de los sectores culturales que permitan activar con urgencia unas políticas coherentes con la finalidad de favorecer el desarrollo del este sector sin tener que empezar de cero”, explicaban en el texto.

Así, las críticas no solo se enfocaron al cómo, sino también al quién. El comunicado fue emitido pocos días después de que se anunciara que la exalcaldesa de Sueca, Raquel Tamarit, ocuparía la secretaría autonómica de Cultura y Deportes. “Encontramos de nuevo una conselleria subordinada a educación y, lo que es peor, una falta de cargos conocedores de las problemáticas del sector cultural”, apuntaron desde  la asociación. Y tuvieron respuesta. En la primera rueda de prensa de Tamarit como secretaria autonómica, la presentación de Sagunt a Escena, pidió “paciencia” al sector y aseguró que en breve mantendría una reunión con sus representantes. “Entiendo que se puede pedir paciencia cuando hay un cambio de gobierno pero aquí es el mismo gobierno y el mismo conseller. No les pido paciencia, no tienen por qué tenerla, yo tampoco la tendría, yo acabo de aterrizar, vengo del municipalismo y las formas de funcionamiento son diferentes”, expresó Tamarit. De momento, las cartas sobre la mesa.

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