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ruta por la patacona y poblats marítims

No sabemos la suerte que tenemos

¿Qué hacemos buscando fuera lo que ya tenemos dentro? De ruta por el atardecer en la Patacona

Por | 26/06/2020 | 2 min, 35 seg

Este año nos regalamos dos tablas de paddle surf (estas, para ser exactos) porque para qué joyas o viajes si ni podíamos viajar ni ir a garitos para lucirlas; así que a Laura se le ocurrió... ¿por qué no unas tablas y navegamos plácidamente el Mediterráneo? Pues vale.

Así que allá que nos fuimos con los dos trastos hinchables —hasta La Casa de la Mar, porque mi casa está llena de ilusión pero no de espacio y alguien me sopló que en estos 1200m2 de desahogo recreativo y cultural que laten al ritmo del mar dan clases de actividades náuticas pero también alquilan huecos para guardar y cuidar tus tablas. Allí están las nuestras. Pasamos por la cantina, me encantó ver la copia en VHS de Le llaman Bodhi (¡obra maestra!) y pensé que tiene razón Gomez Dávila: “la vida es un taller de jerarquías” y la nuestra casi siempre está lejos de casa, qué manía tenemos con pensar que lo mejor siempre está fuera.

Al frente está Hugo (con quien hablamos de vientos y mareas) y después del ratito en el agua nos pasamos por Zorros del Mar, el chiringo que comparte con la familia de Brassa de Mar; allí mismo nos cayó el atardecer y por un momento -probadlo, es fascinante- observé el escenario con los ojos de un nómada, la mirada de alguien que pasaba por allí desde a saber qué país lejano. No me podía creer tanta belleza.

Tomamos una ensalada con tomates del mercado municipal del Cabanyal (de frutas y verduras Calatayud en calle la Reina) y nos sentamos en las tumbonas a dejar caer la tarde; dos amantes se besaban y un grupo de chavales se bañaban con ese puntito de frío que tiene el caer de la noche: vivimos en el puto mejor sitio del mundo pero no lo sabemos.

Lo pensé también un par de días después, bebiendo los vinos naturales que sirve Nicola Sacchetta en esa bodega 'de vins i menjars de sempre' ubicada en la calle Vicent Gallart, en pie en el barrio de Canyamelar desde 1937: Anyora. Y desde luego lo pensé mientras caía una segunda ronda de michirones y una de bravas en Casa Montaña, que en La Sexta dicen es el mejor bar de España —a buenas horas mangas verdes.

El verdadero Extebarri de la Comunitat Valenciana que no es un asador sino una arrocería llamada Casa Carmela, el horno de San Vicente en calle del Progreso y la pescadería Clóchinas Las Arenas, nostalgia en vena pero también unas cañaíllas fabulosas; tan solo hay que pasear sin prisa por el barrio que una vez fue nuestro para reconciliarnos con ese Levante que llevamos dentro, cosido a veranos en La Malvarrosa. No sabemos la suerte que tenemos.

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