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MITOS (IN)FUNDADOS

Nutrición deportiva: más allá del pollo y el arroz

El plátano no hace al bícep, y mucho menos las claras de huevo. Desenmascara las cinco mentiras que te contaron sobre nutrición deportiva y aprende a entrenar comiendo

Por | 18/11/2016 | 5 min, 14 seg

VALENCIA. En un tiempo marcado por el culto al cuerpo, donde no solo importa lucir bien, sino tener una forma física saludable, el deporte vuelve a cobrar una importancia inusitada. La disciplina que cada cual practique amenaza con determinar su dieta. Los runners asumen que para afrontar una maratón deben prepararse con una dieta calórica; los amantes del crossfit optan por incrementar los niveles proteícos para muscularse; cuando la intensidad es moderada, como en pilates o yoga, se considera mejor bajar los niveles de grasas. Y en esta carrera por comer y quemar, ¿de verdad tiene sentido tanta fragmentación?

El estilo de vida de cada individuo acaba por determinar su menú, pero cuidado, porque entre los gurús de la nutrición deportiva hay muchos que abusan de la mitología (así como de Instagram). Así lo admite Rosa del Toro, nutricionista de IND, empresa valenciana de planificación nutricional que se orienta a la consecución de retos deportivos entre iniciados y profesionales. Nada de dar instrucciones al cliente a través de una pantalla: tienen  un servicio presencial y muy personalizado en su sede de la calle San Vicente. Cuentan con un laboratorio para medir a los deportistas, destinan varias salas para planificar menús adaptados y presumen de una gran cocina donde, según afirman, también se entrena. 

De entrada, sus premisas son poco partidarias de las restricciones, y mucho menos de la fragmentación. "La única forma de ganar esta es carrera es que participen todos los alimentos para cubrir las innumerables necesidades", avanza la experta, quien también destaca la importancia de un entrenador que conozca bien las reglas del juego.

Entonces, ¿no existen los súper alimentos? También conocidos como alimentos Messi, en analogía a las proezas del astro del fútbol, son aquellos que parece que puedan ganar el partido por sí solos. “Pero la nutrición no es así, es el mayor juego de equipo que existe”, precisa Del Toro. Asegura que debemos combinar con habilidad el descanso, el entrenamiento, el estrés, el metabolismo y todos y cada uno de los innumerables nutrientes que existen. "Sí, la quinoa, las bayas, el aguacate o las semillas de chía aportan más nutrientes que la bollería industrial, pero nunca serán Messi", matiza.

Pero si tomo mucha proteína me saldrá mucho músculo. "¿Quién te ha dicho que las proteínas son para tener más músculo? Espera, no me lo digas, creo que me hago una idea del perfil", bromea. Sí bien los músculos necesitan proteínas para desarrollarse, también hacen falta agua, minerales, vitaminas, hidratos o ácidos grasos. “En caso de reducir de un lado o de otro, no se conseguirá el mismo resultado”, opina la experta. Las proteínas intervienen en procesos del músculo y son muy necesarias para todo, aunque no quieras entrenar tus músculos. Pero procura que en tu alimentación diaria haya huevos, carnes, pescados, lácteos, frutos secos, vegetales, frutas y legumbres. Y ahora pensarás: "Si eso es comer de todo". Efectivamente.

Bueno, al menos compraré alimentos "0% grasas". Aclaremos una cosa: sin grasas te mueres. La membrana que cubre cada una de tus células contiene grasa, por lo que es imprescindible para vivir. "La clave está en que no todas las grasas son iguales. Ni te imaginas la cantidad de ácidos grasos que existen, y muchos de ellos cumplen funciones vitales en ámbitos del organismo", explica Del Toro. Simplificando mucho, las conocidas como grasas buenas son principalmente las poliinsaturadas, que se encuentran en pescados azules, aceite, mantequillas, frutos secos y frutas como el aguacate. Basta con no abusar, porque aportan muchas calorías. Aunque en menor medida, las ácidos grasos monoinsaturados y saturados también cumplen su papel. Y luego están las "grasas trans", presentes en alimentos procesados y altamente industrializados. Esas sí que son el demonio.

¿Y el huevo? "Eso es un mito. El colesterol del huevo no influye en el colesterol en sangre. No hay que tener miedo a las grasas, sólo quieren ayudarte", disipa la nutricionista.

El deportista sano pasa de los químicos. En el punto medio siempre está la respuesta, así que siento decepcionarte, pero química eres tú. "Tu cuerpo no funciona con pollo de corral, salvado crujiente de avena o fresas ecológicas, sino que todo lo que pasa ahí dentro son procesos químicos", insiste la experta de IND, y añade: "A tu organismo sólo le importan los macronutrientes y micronutrientes que estos contienen para metabolizarlos, y mientras le des lo que necesita, estará satisfecho". Hay quien no toma sacarina, pero bebe dos o tres Coca-Colas Zero al día; hay quien no toma suplementos de proteínas, pero es adicto a la bebida de soja sin azúcares, que misteriosamente sabe dulce. "El debate y la confusión actual en este sentido es enorme", desliza.

Bueno, mi caso es distinto, porque yo soy runner. Verás... todos somos runners. "La única verdad que existe en nutrición es que no es una ciencia que funcione de forma genérica, teórica y, menos aún, inmediata. Es un campo repleto de dependes y funciona cuando se aplica a las necesidades de cada persona en cada momento", reflexiona Del Toro, quien no habla en balde. Ella misma es asidua a la carreras populares y sabe algo de la fatiga frente a la meta. Pero incide en que no todos utilizamos grasas o azúcares a las mismas pulsaciones, ni digerimos igual todos los alimentos ni retenemos líquidos de la misma forma. "Ni siquiera todos tenemos la misma flora intestinal ni el mismo tamaño de estómago", zanja. 

En resumen...

No hay dietas para deportistas, dietas para crossfit o desayunos para correr un maratón. Esto no funciona por deportes, funciona por personas. Tu alimentación es tan única como tú.

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