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representación en el olympia

Réquiem por el teatro: 'Crimen y telón' aborda un futuro en el que las artes escénicas han muerto

20/09/2018 - 

VALÈNCIA. ¿Qué pasaría si el teatro desapareciese? ¿Quién sería el culpable de este crimen tan atroz? Estamos en 2037 y el arte se ha esfumado de la Tierra para irse hacía otros planetas. "Un solo mundo, una sola mente, una sola urbe". La creatividad escasea mientras los ordenadores han tomado todo el poder. A ello se suma, además, que el medio ambiente se sustituye por una simulación informática y el Glorioso Gobierno Global teje una sociedad regida por tres pilares fundamentales: entretenimiento absoluto, gasto extremo y bienestar obligatorio. ¿Pero es posible ser feliz sin música, pintura o poesía? Desde esta última reflexión surge Crimen y Telón, una obra teatral de género negro que llega para hacernos despertar ante un mundo sin cultura, pues "necesita que la cuidemos más".

Los Ron Lalá querían con esta distopía escapar del lenguaje clásico al que suelen acostumbrar sus interpretaciones, para escabuzarse, con ello, entre el mismísimo misterio. Sin embargo, según señala la compañía madrileña, el funesto futuro que podemos encontrar en Crimen y Telón no corresponde a su visión personal de las artes escénicas: "Queríamos hacer un homenaje al propio teatro y si bien es cierto que existe una conexión con la realidad, la obra es más bien un juego de ambigüedades que se incentiva a través de las sombras, los callejones, las linternas o incluso con el maullido de un gato como buena representación del noir". 

Así, parece ser descabellado que ante una "sociedad que cambia cada día más deprisa", se pueda vaticinar algo como el fin de una era. "No sabemos ni nosotros mismos hacía dónde va a girar la situación actual del teatro. Todas las posibilidades quedan abiertas. Es evidente que a los interpretes siempre nos gustaría reunir más público o recibir más apoyo del Estado. Pero el teatro ha perdido la dependencia hacia las instituciones, ha aprendido a seguir y avanza por si solo", señala Miguel Magdalena, interprete y miembro de Lalá. 

Foto: DAVID RUIZ

De este modo, sea premonitorio o no, en la Ciudad Tierra el teatro ha muerto y el detective Noir (Juan Cañas) ha de descubrir al asesino antes de que la Agencia Anti Arte desvele su turbio romance con la poesía. "Nos interesa la ambigüedad y jugar con ese tipo de investigadores que tampoco son los buenos de la película, porque ellos también tienen tramas ocultas". Así, partiendo de que todo crimen tiene a su sospechoso, Noir recorrerá la historia del teatro acechando desde su origen primitivo y su odisea por la Grecia clásica, hasta topar con su decadencia en la clandestinidad futurista y sin olvidar parar antes por épocas doradas como el teatro isabelino y el realismo ruso. 

Ante este contexto, las referencias históricas tampoco se hacen esperar. Envuelto en el aroma del género negro más poético y crepuscular, Crimen y Telón entremezcla la oscuridad de Hammlet y Chandler con las creaciones literarias de Poe, Conan Doyle, Chesterton, Christie o Highsmith. Igualmente, las alusiones en la música también están presentes. La obra, al igual que todas las de la compañía madrileña, cuentan con una banda sonora original que, en este caso, deambulará entre el jazz o el blues hasta la música barroca. "Hay hasta una balada dedicada a la poesía con la que descubriremos su papel importante en la historia. Diríamos que hemos trabajado de forma ortodoxa la parte instrumental", señala la formación.

Y si la humanidad no se entiende sin cultura, el teatro no se entiende, casi nunca, sin escenografía. Razón por la cual Ron Lalá ha querido representar la oscuridad del noir a través de una paleta de grises que utilizan en un espacio claustofóbico, milimétrico y recortado por diversos módulos como si de la viñeta de un cómic se tratase. "La obra está en las antípodas de nuestra filosofía en el sentido de la estético", relatan. El vestuario, igualmente, "se basa en una fusión retrofuturista entre la estética del género negro (La jungla del asfalto, Scarface, El halcón máltes) a la alusión de la ciencia ficción inteligente (Alien, Balde Runner)". 

"No concebimos tampoco el teatro sin el público", manifiestan los interpretes madrileños. Con ello, el elenco compuesto por Juan Cañas, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher, Íñigo Echevarría, Jacinto Bobo y Fran García tratará de averiguar si el culpable del terrible exterminio de las artes se encuentra en València. En concreto, en el teatro Olympia donde la obra recalará del 19 al 23 de septiembre. "Lo que ocurre en el patio de butacas nunca se puede dejar fuera". 

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