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¿POR QUÉ bEBER vinos naturales?

Silencio

La vendimia es el silencio del momento entrometido, es la herencia de la suerte, recoger lo prometido. Es un huerto que florece, un instante decidido

Por | 16/10/2020 | 2 min, 13 seg

El corte en la coyuntura de un cruce de caminos, el viaje de un racimo. La llegada a la bodega, la ilusión del primerizo.

“¡Qué bonito es el silencio!”

“Más bonito estar callado”


Es la espera, es el tiempo quien nos guía. Siempre erramos las personas, nunca los vivientes que allí habitan. Es el predecible final, metamorfosis de un destino.

Párpados dorados

uvas, tientos, morados,
son retales de un pasado
uvas, tintas, marcado,
son premisas de un te amo.

Ya la uva está creciendo
ya la uva está mermando,
el silencio de tus pasos
una ola hacia tus labios.


La lealtad del que va cerca, la inocencia de su rastro. La mirada hacia un rebusco, es la uva madurada en racimos que andan sueltos. Olvidando su verdor, dando paso al otro cuerpo.

La alegría de un año intenso, libertad del crecimiento: energía en movimiento. Es la vida de las plantas que no aguarda ni un momento.

Silencio no me escribes

Silencio no me cantas
Silencio ¿qué me cuentas?
Silencio ¡vuelve a verme!

La paciencia acomodada, las arrugas de su frente, lo marchito de sus ojos, a la luz de tus miradas, al silencio de tus pausas. Al marchar de una palabra. Son pisadas entre el pasto: el sonido del silencio. Eres tú y la tijera, solo corte y pensamiento.

El silencio de mi pena
es el llanto de tu ausencia
no te vayas alma mía
no me dejes ya sin fuerzas
están lejos tus caderas
y tan cerca tus maneras.
Es el vino que está dentro
eres tú la que está dentro,
la marquesa de mis sueños.

La prisa es mala compañera, dale la pausa al tiempo, las carreras accidentan. Suenan los cristales, se oyen los timbales, un silencio de paisajes. Van bailando pajarillos, son bandadas al olivo. Oscurece y ya nos vamos.

Otro idioma, misma lengua
y la noche más oscura
no diviso ni una estrella.

Ya no hay frutos en las parras
ni son verdes sus reflejos,
no hay más soles ni destellos
ni gaviotas en la mar.

Brillo de luna, recibos de alta mar. Dos mareas, solo un día. Es la luna, cae entera.

Se fue ella y se nubló la tierra
de pena se llenó mi alma
se fue ella y se inundó de tristeza.

Melancolía, tormento, añoranza.

Y la luz se hizo más tenue,
las miradas más ocultas,
y no podía dejar de verte
y no quería dejar de amarte.

Y si te vas mañana, no nos vemos.

Misterio Sanlúcar.

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