escapadas VP

Tres hoteles para superar la vuelta a la rutina

Color, vino, desconexión... y todos en territorio nacional

18/09/2020 - 

El verano se acaba. Los días se han acortado a una velocidad fulminante. La luz es distinta y empiezan a caer las primeras hojas. La vuelta a las oficinas se ha hecho, en muchos casos, efectiva. Los colegios, las rutinas... Por si fuera poco, las noticias no nos hacen animarnos lo más mínimo en un constante clima de desasosiego. Pero hemos de aprender a vivir con ello y buscar pequeñas alegrías que nos hagan más llevadera la existencia en tiempos de pandemia.

No todo iba a ser malo, ¿no? Por eso hemos seleccionado con mucho tiento, tres opciones hoteleras, todas en territorio nacional, para darnos a la vida hedonista y hacer más llevadera la vuelta a la rutina. ¿Qué sería de la vida sin hedonismo? Ibiza, Álava y Galicia. Color, vino y desconexión. Cada uno único en su especie y formas estupendas de complacerse y echar un cable a la hostelería, tan castigada en estos tiempos. ¿Te vienes?

Paradiso Art Hotel - Ibiza

Cuando uno pasea por las mañanas y ya necesita una chaquetilla, se necesita vidilla, algún recuerdo del verano, mientras esperamos a que llegue el siguiente. Y si hay un lugar que rezuma verano, esa es la isla de Ibiza. Aunque ha pasado una de las temporadas más insólitas de su historia, la isla vive en calma. Y desde València no puede ser más fácil. Un avión que prácticamente sube y baja o un ferry desde Dènia que en dos horas y media te deja en un lugar mágico.

Porque ya lo hemos contado alguna vez, Ibiza fuera de temporada es una auténtica maravilla. Muchos hoteles han cerrado sus puertas, a la espera de que el 2021 sea más benevolente, pero todavía quedan unos cuantos valientes que siguen apostando por el turismo nacional y de otoño. Uno de ellos es el Paradiso Art Hotel. Detrás del concepto está Concept Hotel Group, que con varios hoteles a sus espaldas, ha conseguido dotar de personalidad propia a cada uno de ellos. Este verano abrían las puertas de Romeo's, un homenaje a los moteles de los 50, 60 y 70, con diner, jacuzzi en forma de corazón y Playroom con karaoke.


A pocos metros de allí, está otro de sus éxitos y nuestro destino en busca del color y del verano ya perdido. Pero espera, ¿estamos en Ibiza o en Miami? Por lo primero que entra este hotel, es por los ojos. La estética, como ellos mismos la definen, es MiMo -Miami Modern- con colores pastel y espacios Art Decó, que te harán pensar que estás paseando por Ocean Drive.

Más allá de una cara bonita, Paradiso nació con la vocación de ser un punto de encuentro para los amantes del arte contemporáneo, que trasciende su Art Gallery, ubicada en el propio hotel y se expone hasta en las propias habitaciones. Y las habitaciones, son de esas con las que dar envidia a tus seguidores de redes sociales. Mobiliario rollo años 70, nevera Smeg, altavoces Marshall... y que el fin del mundo nos pille bailando. Y otra cosa curiosa, la Zero Suite. Se trata de una habitación ubicada en el lobby, con paredes de cristal, que ofrece estancias gratuitas a todo aquel que se atreva a pasar una noche a la vista de todos.

Un poco de sol, un chapuzón en su icónica piscina, cócteles del Andy's Bar... No es mal plan para olvidarnos por un rato del mundo y todo lo que en el acontece.


Marqués de Riscal – Elciego, Álava


Y de la soleada Ibiza, nos vamos hacia el norte, concretamente a Elciego, un lugar icónico de La Rioja Alavesa. Allí espera una “criatura maravillosa, con el pelo volando en todas direcciones, que se lanza sobre los viñedos”, en palabras del propio Frank O. Ghery. Y no hablamos de otra sino la ciudad del vino de Marqués de Riscal. Porque esto no es solamente un hotel.

Sobre la bodega primigenia, que data de 1860, se fueron añadiendo edificios, ampliaciones como El Palomar, donde hoy se elaboran los vinos más selectos de la compañía y más tarde la joya de la corona, el edificio proyectado por Ghery. Desde luego llegar rodeado de viñedos y vislumbrar las sinuosas formas de tal audacia arquitectónica, impresiona. Y no puede haber plan mejor para evadirse. Y no solo lo decimos nosotros, sino que por segunda vez, los Wold's Best Vineyards 2020, ha dado a la bodega el sexto puesto. Repetimos. Sexto en el mundo.

Vistas a los viñedos, confort y novedades para este extraño 2020. El hotel arrancaba la temporada tras el estado de alarma, con 18 habitaciones nuevas, en un edificio totalmente integrado en la construcción principal y la naturaleza y un revolucionario sistema para facilitar su propio autoconsumo de energía. Además de todo, sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

Hay más, porque podemos -si queremos-, no salir para prácticamente nada. Reservar un tratamiento de vinoterapia en su Spa de la firma francesa Caudalie, disfrutar de la estrella Michelin de Francis Paniego en el Restaurante Gastronómico o de tintes más clásicos en 1860 Tradición, así como visitar esta bodega histórica o tomar un vino con vistas al pueblo en la Vinoteca & Bistro.

A Quinta Da Agua – Santiago de Compostela

Otro de los que no se ha dejado tumbar por la crisis, ni por el año fatídico que nos ha tocado vivir, ha sido un coqueto hotel de Santiago de Compostela. Positivismo y esperanza no les falta y es que, enclavado en mitad de la naturaleza y a apenas 5 minutos del centro de Santiago, A Quinta Da Agua es el perfecto disfrutar de la filosofía slow-life.

Una antigua fábrica de papel del XVIII, a orillas del río Sar, acoge este Relais & Châteaux, que indudablemente tiene ese puntito de magia, de toques míticos de meigas gallegas, que lo convierten en un espacio donde reina la serenidad. Alrededor, nada más que un bosque de robles centenarios y dentro, la más absoluta paz y hospitalidad que te harán olvidar hasta en qué día vives.

Cada habitación, de las 51 que tienen, es diferente, pero en todas las camas te abrazan entre sábanas de algodón egipcio y edredones de plumón para las noches más frescas, además de vestir sus paredes y escenarios con obras de arte y antigüedades.



El plan perfecto puede pasar por leer un libro en un chester al calor de la chimenea, pasear por los alrededores de la propiedad o darse un capricho en clave bienestar en su spa, donde los rituales y tratamientos se elaboran en base a la medicina tradicional china y ayurvédica y en el que tienen hasta un flotarium de agua salada, inspirado en las propiedades curativas del Mar Muerto.

Y por supuesto, como buenos gallegos, ponen el acento en la gastronomía. En su restaurante Filigrana, trabajan con filosofía kilómetro 0 y productos como carnes gallegas, mariscos y pescados salvajes... Con los que preparan, desde platos tradicionales como el pulpo á feira sobre chupito de patata, unas volandeiras al aceite de ajo y perejil o solomillo de ternera gallega, hasta otros con toques más creativos como la merluza de pincho al vapor con crema de guisantes y agridulce de tomate.