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en el passeig de carcaixent

Así se come en La (nueva) Taverna d'Enric

Enric Cassasús reabre en su ciudad el restaurante que cerró hace apenas un mes en València. El atrevimiento con la 'cuina de comarques' va a más 

Por | 04/12/2020 | 2 min, 47 seg

Hemos tardado menos de un mes en visitar a Enric. El 'nuevo' restaurante situado en el número 2 del Passeig de Carcaixent es lo que nos olíamos: un concepto imbatible: menú del día (y carta de noche) a partir de la cocina de comarcas. La diferencia estriba en que, ahora sí, definitivamente, esa vida se irradia desde casa. Su principal responsable ha vuelto a su patria inmediata para hacer cultura con calidad de vida. 

Enric Casásus está grabando disco y abriendo un nuevo local. Para escuchar lo primero, que homenajea a Ovidi Montllor, tendremos que esperar al 2021. Pero el segundo replica –contante y sonante– un recetario de arroces, pucheros, cuchara y cuchillo. Más allá de la fantástica y constante publicación gastronómica de Drassana, este local sigue siendo es el vehículo más rápido para conectar con la cocina de distintas comarcas en un solo ambiente. Pero sirvamos los ejemplos:

El pasado fin de semana, Enric se descubrió con un putxero de polp. Aunque ,quizá sea mucho decir, la temporada otoño invierno es de las más exclusivas para acercarse a este restaurante (previa reserva). Porque por allí van a desfilar ollas de distintas comarcas. En concreto, la de pulpo es más bien típica de las comarcas centrales, aunque el cocinero hace broma con cómo se interpreta a 'las marinas'. Pulpo, sí, pero también pelota (de carne) y lo mejor de una huerta de hortalizas que ya ha sacado el mayor músculo de su temporada de lluvias y primeros fríos.

Ensaladas, cremas y pasteles de verduras del terreno, las albóndigas (¡de bacalao!) y arroces y pastas habituales. Entre los más, al horno, fideuà negra pero también amb fesols i naps. Aunque Enric dice que todavía se están haciendo a la nueva cocina y espacio, es difícil poder comer –verdaderamente, con en casa– un arròs rosejat de pulpo, o la alternativa a la fideuà mencionada, que sería la de calamares y setas. Por desgracia, pocas casas de comida conectan la paella con unas sardinas o boquerones. Vinos y postres.

A Enric se le ve en su salsa. Sale de la cocina varias veces para controlar, recibe a casi todos los comensales, da algunas comidas a domicilio y, a poco que se le pinche, se le escapa alguna recomendación musical. En fin de semana, no son pocos las y los josefinos que abandonan la ciudad por unas horas para recuperar las bondades del local de la Calle Corona –una veintena de ilustres se despidieron de él públicamente–. En casa quizá no lo harían, pero en la de Enric se toman una cassalla arrancaora porque visitar Carcaixent (que de historia y arquitectura modernista, va sobrada) bien lo merece.

Con La taverna d'Enric abierta de nuevo, hay que dejar de llenarse la boca con la cocina de mercado y hacerse unos quilómetros para beure, menjar i viure. El lema d'Enric Casásus se sirve a 8,90, entre semana, y 11,90 sábado y domingo.

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