Es una de las preguntas más repetidas en el sector, porque el lunes es el día en el que el hostelero quiere ir a un restaurante que no sea el suyo. Por eso hemos creado esta guía para recomendarte dónde comer o cenar el primer día de la semana en la provincia de Alicante.
El Racó del Raval (Benissivà, Vall de la Gallinera). Fue uno de nuestros grandes descubrimientos gastronómicos de la provincia en 2024. Y hace poco, su propietario y jefe de cocina, Pablo Durá, ha decidido cambiar el horario: antes abrían los viernes por la noche, los sábados en ambos servicios y los domingos a mediodía, pero las noches son complicadas en este valle del interior que aunque a algunos les resulte recóndito, está mucho más cerca de lo que parece. Desde el pasado otoño, abren también los lunes a mediodía: “son muy tranquilos, pero están funcionando mejor que los viernes”, explica Durá. En esta casa de comidas rural y moderna, propone un único y delicado menú (38€, bebida no incluida) que es una oda al territorio. Consta de cuatro entrantes monotemáticos en varios pases, un plato principal a elegir y dos postres. ¿Lo mejor? El lugar, la propuesta, la paz que se respira… y conocer a Pablo, cocinero autodidacta que elabora incluso sus propios panes.

- - Rafa Molina
Chiringuito El Cranc (Altea). El chiringuito por excelencia de la Costa Blanca acaba de reabrir este mes de marzo para dar la bienvenida a una nueva temporada. Y ya van 44, porque lo inauguraron el matrimonio formado por Pepe Navarro (“Barranquí”) y Pepa Bañuls en agosto de 1982. Ahora es su hija, Pepa Navarro, quien dirige el timón de este sueño de una noche de verano, aunque aquí la temporada estival dura desde marzo hasta noviembre. Su hermano, Vicente Navarro, hace lo propio con L´Olleta, donde el cocinero madrileño César Marquiegui hace las delicias de quien tiene la suerte de sentarse en una de sus mesas frente al mar o de acodarse en su barra, que es una fantasía. El Cranc abre todos los lunes, porque cierra los martes. Y en junio, julio y agosto abrirá todos los días de la semana. No hay un plan mejor.
Lo de Quinet (Alicante). A finales de 2025 nos sorprendió esta “nueva apertura de viejas costumbres”: un restaurante urbanita, con la alicantinidad por bandera. El cocinero Alberto Durá, nacido en San Juan, está haciendo de las suyas con mucha maestría y con la profesionalidad que le caracteriza. Su carta es sorprendente y hace virguerías, porque no tienen cocina de fuego. Cuando vayas, no te pierdas la tosta de toña con anchoa y mantequilla de foie al fondillón, su ensaladilla de allipebre de anguila ahumada ni su pericana, que por algo fue nuestro Plato de la semana.
Ausiàs (Pedreguer). Hay pocos restaurantes como éste: Ausiàs es una joya gastronómica en una casa de un pueblo de poco más de 8.000 habitantes. El amor por el detalle y la sutileza son las señas de identidad de este proyecto liderado por Ausiàs Signes y Feli Guerra, pareja en lo personal y en lo profesional, un tándem extraordinario. Su madurez vital, su tenacidad, su capacidad de trabajo y de entrega están consolidando un restaurante que es la gran revelación de los últimos años en la zona. Actualmente proponen dos menús: Valentina (el nombre de su hija), que ronda los 70€, y Ausiàs March, 89€. En ambos existe la posibilidad de maridaje. Sus platos, elegantes e impecables, son un deleite para los sentidos. Querrás volver.
Nou Manolín (Alicante). La barra de las barras abre todos los días de la semana. No hay descanso para el templo del oficio. Desde 1971, este icono de la gastronomía alicantina es capaz de continuar fidelizando a su clientela pero también de sorprender a quienes se sientan por primera vez en su barra o en alguna de sus mesas. Su carta es infinita, con más de 70 platos salados y una decena de postres, además de una selección de quesos de España, Portugal, Francia e Italia. Por eso lo mejor es que pidas un vermú y te dejes aconsejar. Aquí quizá se comen los mejores arroces de la ciudad de Alicante. Los pescados y mariscos que sirven les llegan diariamente desde las lonjas de Santa Pola y Denia, aunque también tienen merluza de San Sebastián u ostras francesas. ¿Lo mejor? También tienen plato del día: los lunes, chipirones rellenos. Y todos los días, canelones y albóndigas al vino. También tienen suculentos montaditos, si lo que quieres es hacer un rápido alto en el camino.

- La conocida barra del Nou Manolín, recomendada por la Guía Michelin. Foto: GASTRONOU -
Venta La Montaña (Benimantell). En la Vall de Guadalest encontramos este reducto de cocina tradicional que lleva desde 1910 cocinando a fuego lento. Arroz al horno (con o sin costra), olleta de blat, pelotas de puchero, espencat con bonito, rabo de toro… ¡y en Semana Santa, torrijas! Una casa de comidas, de las de toda la vida, donde el tiempo se para.
Taberna Alioli (Alicante). A mediodía cierran, pero los lunes por la noche hay jarana en el Alioli. Céntrica, diminuta, acogedora e íntima: esta tabernita es una de esas direcciones imprescindibles en una zona en la que abundan los conceptos gastronómicos turísticos y escasean los proyectos con alma. ¿Qué pedir? Vinos por copas, claro. Marineras, gildas, tomate con salazones y encurtidos… y de postre, su coca de mollitas con chocolate, aceite de oliva y sal. Es la cita perfecta en pareja, pero no aconsejable si vas con un grupo numeroso de amigos… salvo que lo reservéis solamente para vosotros.
Taberna Marinera El Barba (Altea). Uno de nuestros favoritos en Altea abre los lunes a mediodía. En estos años, se ha ido consolidando como una de las mejores opciones para comer un buen arroz, aunque también trabajan de forma excelsa el atún rojo Balfegó o las carnes maduradas. A lo largo del año organizan jornadas gastronómicas monotemáticas. Las próximas, en torno a la gamba roja, serán en abril. Su tripulación es un equipo joven y entusiasta que rezuma vocación y oficio. No está en el casco antiguo de Altea, sino en el paseo marítimo, cerca del puerto. Allí, Lewis Drapier, propietario y jefe de cocina, explora y comparte sus raíces marineras.
Casa Riquelme (Alicante). Para esos lunes en los que el cuerpo te pide un plato de cuchara, esta casa de comidas familiar de cocina tradicional es el lugar perfecto. Puedes comenzar con su surtido de embutido de la montaña alicantina, pedir el “aperitivo Riquelme” (pulpo seco, mussola, budellet), continuar con quisquillas hervidas y rematar con un arroz, aunque te resultará difícil elegir entre la veintena que proponen. Si dudas, el Arroz Riquelme: con gamba, rape y atún o el “Caldoso Ramonet”, con conejo, setas y alcachofas. Sus especialidades son los guisos: el Caldero Riquelme, con arroz y pescado; la Caldereta de bogavante, Fabes a la marinera u Olleta de blat, un plato alicantino que es difícil de encontrar en los restaurantes de la ciudad.

- - Rafa Molina
Orma (Alicante). Uno de nuestros bienaventurados descubrimientos de 2025 abre los lunes a mediodía. Ese día, además, tienen un menú ejecutivo (39€). Si prefieres algo más extenso y disfrutón, elige su menú 5 Sentidos (68€) o el Experiencia (89€), un festín creado con mucho mimo. Ve con ganas de disfrutar y sin prisas, porque su propuesta lo merece.

- - Rafa Molina
Alma Cocina Viajera (Alicante). Un espacio gastronómico para jugar y divertirse, porque Ernesto Frutos combina ingredientes de aquí y de allá para crear recetas viajeras: Gazpachuelo de jalapeños con gamba blanca de Santa Pola, Curry Thai de costilla o Molleja de vaca en escabeche de fresas e hibiscus. Si dudas, decántate por uno de sus menús: el de 4 pasos más postre tiene un precio de 48€ y el largo, de 7 salados y dos dulces, está solamente disponible bajo reserva, lo sirven únicamente hasta las 14:30 horas y cuesta 68€. Frutos se atreve con combinaciones curiosas, es el plan perfecto para comensales inquietos gastronómicamente hablando. Y una buena noticia para los celiacos: casi toda su carta es libre de gluten.