Contemporánea

Baobab

Luis Pellicer y Raúl Aleixandre

La última comida en Baobab fue tan bien que me arrepiento de todas las veces que no he venido. Han sido muchas y alzo aquí mi voz como disculpa: es un restaurante fabuloso y una pieza necesaria en el barrio. El Conde de Sert dijo aquello de que «la elegancia es pasar desapercibido» y es exactamente lo que hace el inmenso Raúl Aleixandre desde que se pasa los focos por el forro de la chaquetilla. Pocas cocinas más elegantes y nítidas; es un espectáculo este cocinero: rollito de pato Pekín, San Pedro con naranja o su mano con los arroces. El proyecto de Luis Pellicer, cada día más sólido, y yo que me alegro. 


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