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ESTRENO EN VALENCIA

Recuperando a Guastavino: 'el arquitecto de Nueva York' fue valenciano (y es un desconocido)

2/03/2016 - 

VALENCIA. El hombre que cambió la fórmula constructiva de Nueva York y liberó el desarrollo de la gran urbe de los incendios se llamaba Rafael Guastavino, nació en la Plaza de la Reina de Valencia y hasta el día de ayer seguía siendo un gran desconocido para la sociedad valenciana. Este martes unas 500 personas, incluidas autoridades como el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, el de Les Corts Valencianes, Enric Morera, el secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, o la diputada de Turismo de la Diputación de Valencia, Pilar Moncho, arroparon la presentación de El arquitecto de Nueva York en los cines ABC Park, el documental producido por Endora y que ambiciona sacar definitivamente del anonimato al genial arquitecto. FOTOGALERÍA

El primero de los logros de esta producción cinematográfica de capital valenciano, tras años de grabaciones, edición y postproducción, con una notable presencia del trabajo en recreaciones 3D y grafismo por parte de la también valenciana Primer Frame, es el de haber incluido el documental en la serie 'Imprescindibles' de La 2 de Televisión Española. Está prevista su emisión para el próximo 15 de abril. Guastavino se reencontrará así con el público de Valencia, pero también de Barcelona, la ciudad en la que se formó y desarrolló, se casó y tuvo a sus cuatro hijos, todo ello punto de partida de una vida como emprendedor, inventor, genio, mujeriego empedernido y, sobre todo, arquitecto fundamental para entender la fisnomía del skyline neoyorkino. 

Una obra y una biografía fascinantes

Su obra y sus obras están presentes en más de 1.000 edificaciones, sobre todo en Estados Unidos, aunque también en Barcelona e incluso Cuba. Algunas, tan fundamentales para la historia de Manhattan como Grand Central Terminal, la estación de trenes con mayor actividad del mundo (750.000 viajeros al día) y que es obra del arquitecto valenciano. No son menos impactantes las exploraciones que hace el documental, rajola a rajola, de espacios públicos tan dispares como la biblioteca pública de Boston, el teatre la Massa de de Vilassar de Dalt o la inmesurable Catedral de San Juan Divino también en Nueva York, cuya cúpula central podría albergar bajo la propia Estatua de la Libertad.

La biblioteca de Boston, una de las grandes construcciones de Guastavino.Guastavino se arruinó varias veces en Estados Unidos, nunca dominó el inglés (durante los 10 primeros años no emitió ni un solo vocablo) y patentó la bóveda tabicada, la base de la construcción cohesiva. Ninguno de los numerosos expertos que participan en la narración del relato en el documental comprende no sólo que no fuera profeta en su tierra, sino la descompensación en el conocimiento entre Nueva York y España en torno a Guastavino. Sin embargo, es fácil aproximarse a esa idea de anonimato al aceptar que apenas existen tres fotos de su persona, que los planos de sus proyectos se recuperaron in extremis de la basura y que jamás regresó a España. De hecho, la familia que participa en el documental y que estuvo presente en su estreno, era en gran medida desconocedora hasta el inicio de las más presentes revisiones de lo creado por Guastavino padre e hijo. La primera referencia en un libro de arquitectura sobre él data de 1972.

En la cornisa atlántica del país norteamericano, Nueva York es la ciudad Guastavino por excelencia. A su llegada, con más de 40 años, separado de su mujer a la que había sido constantemente infiel, con su hijo de nueve años -Rafael Guastavino Expósito, heredero de la compañía y de la marca creativa- convenció a los industriales y empresarios de la ciudad construyendo una suerte de pequeñas edificaciones y pegándoles fuego. Así, como si de una falla más se tratara, Guastavino demostró que el sistema de bóvedas tabicadas, también conocidas en Estados Unidos como bóvedas catalanas, no sólo era terriblemente barato, rápido de construir y resistente, sino ignífugo.

El Auditorio Baird del Museo de Historia Natural de Washington.

Grandes incendios arrasaron durante el siglo XIX y XX importantes edificaciones en las grandes ciudades de la Costa Este americana, mientras Guastavino, que había llegado a Estados Unidos tras dejar algunos hitos en Barcelona y su entorno, aplicaba formas análogas a la propia Lonja de Valencia, pero sobre todo a la tradición de bóvedas romanas -en origen- y mediterráneas por excelencia.  La película, de hecho, recorre algunas de esas bóvedas por Valencia, Villareal y Barcelona, hasta que da el salto para revisitarlas a través de su obra en Bostón y Nueva York. De hecho, también hay edificaciones suyas en ciudades tan importantes del país como Filadelfia o Baltimore.

El emigrante que cambió Manhattan

Guastavino llegó a Manhattan con 40 años tras estafar con unos pagares en Barcelona y recoger algo de dinero, después de que su mujer, adinerada, le había dejado en la estacada harta de infidelidades y se había machado a Argentina con tres de sus hijos. Es la base de una historia personal que también se destripa a grandes rasgos en el documental del arquitecto responsable de edificios tan fundamentales para Nueva York como el Carnegie Hall, el edificio de la Reserva Federal o el cinematográfico puente de Queensboroug’s que une Queens con Manhattan, el mismo en el que Woody Allen se recreó para la película que lleva precisamente ese nombre.

Como muchos emigrantes europeos, Guastavino llegó a Ellis Island en Nueva York en busca del sueño americano. Nadie imaginaba que ese valenciano no sólo acabaría reconstruyendo el edificio que le vio llegar, sino que además, acabaría convirtiéndose, según su obituario publicado en The New York Times en "el arquitecto de Nueva York". El título honorífico que le concedió el que ahora es uno de los medios de comunicación más influyentes del mundo es el mismo que Eva Vizcarra, productora que ha liderado el proyecto, ha escogido para esta película valenciana. Como resumía Mariano Bolant, presidente del CTAV, “Guastavino supo aplicar los austeros métodos constructivos mediterráneos en un país en crecimiento como EEUU que necesitaba sistemas rápidos, económicos, sencillos y duraderos”. 

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