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Top doce

Rausell

José Rausell y Miguel Rausell

Cada vez que alguien de fuera te pregunta cuál es la mejor barra de València, la respuesta siempre es Rausell. Es una cuestión puramente objetiva —sus vitrinas son las mejor surtidas de la ciudad—, pero sobre todo es por razones de orden emocional


¿Qué decir de Rausell que no se haya dicho ya? ¿Qué aspecto definitorio —la humildad, el buen servicio, la complicidad con el cliente— de esta casa de comidas no celebra semana tras semana su acólita clientela, que es ya una legión? Ni la calle fea en la que se ubica —maldecida por el incesante tráfico rodado—, ni su ubicación algo periférica en el barrio de Arrancapins, ni la dificultad para encontrar mesa en fin de semana afectan mínimamente al aura de este bar de culto, este templo del producto y del arte de la plancha donde se aúnan de forma insólita el servicio de mesa, el de barra y el de comidas y raciones para llevar. La profesionalidad es el único secreto que hace posible que los engranajes de esta compleja maquinaria estén siempre perfectamente engrasados.

Los hermanos José y Miguel, herederos del negocio levantado por su padre en los años cuarenta, son el ejemplo a seguir para varias generaciones de hosteleros de la ciudad, que observan sus movimientos con atención y admiración sincera. Qué disfrute los pescados de lonja y las carnes en la mesa. Pero su joya de la corona es la barra, que nos atrae a todos como una lapa. Con esa vitrina, que es como una Capilla Sixtina de delicias que te miran a los ojos lascivamente. Rausell es un lugar de encuentro intergeneracional —para señores y señoras; para jóvenes gourmets y para la gente del barrio sin más—. Un punto seguro, cálido y amable, donde uno quiere ir para perder el curso de las horas. ¿Quién no quiere olvidarse de todo entre quisquillas, tellinas, cigalas, sepionet y ortiguillas? Y compartir almuerzos, hincharse con su primorosa ensaladilla rusa y sus bravas (para muchos, las mejores de la capital del Turia). Y así, dándose antojos, bebiendo buen vino o cañas bien tiradas, es cuando uno se detiene un momento y se dice a sí mismo: «La felicidad tiene que ser algo muy parecido a esto».


¿Qué puedo encontrar?

  • Producto

  • Brasa

  • Barra

¿Qué pido?

Lubina, gamba roja de Dénia, bravas.