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un nuevo problema al que se suma la escasez de mano de obra

El alza de los costes de la construcción ahoga a las empresas y ralentiza las obras 

22/06/2021 - 

VALÈNCIA. El encarecimiento de los costes de la construcción, por la subida de las materias primas y la falta de suministro de algunos materiales, ha puesto en jaque a las empresas del sector que ya avisan de la ralentización de algunas de las obras que hay en marcha. Un nuevo varapalo a uno de los principales sectores económicos de España al que se suma su ya histórico problema de la escasez de mano de obra cualificada.

De acuerdo con los datos de la Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de infraestructuras (Seopan), la evolución de los precios nacionales e internacionales confirman incrementos en el acero corrugado del 78%, del 102% del cobre, del 56% del aluminio, del 106% del petróleo y del 85% de las mezclas bituminosas, desde los mínimos de 2020. Y ello está impactando directamente en los márgenes de las empresas. En el caso de las promotoras, estos ajustes pueden llegar a recortar casi a la mitad de su beneficio de un proyecto de obra nueva.

La inflación que se ha extendido por todo el mundo, provocando el miedo entre los bancos centrales, se debe principalmente al acopio de materias primas de China. A ello se suma la reactivación de la demanda mundial tras la crisis sanitaria y a un histórico incremento del precio del transporte internacional marítimo de contenedores -también provocado por el gigante asiático-, lo que añade más tensiones inflacionistas.Pero, además, la construcción se enfrenta a importantes tensiones en el mercado por la escasez de suministro de piezas por parte de los proveedores. Muchos de los componentes proceden de China, en donde las reservas de ciertos materiales están bajo mínimos. 

"Estamos teniendo serios problemas por falta de recambios y material para la maquinaría de obra porque la mayoría de piezas viene de China y no hay suministros. A ello sumamos una subida en los costes de los carburantes del 15% o del acero, en un 50%, y la repercusión en los costes finales es importante. Esta situación está provocando que se ralenticen los trabajos en las obras", advierte Felipe Ferrer, presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios de Maquinaria, Construcción y Obras Publicas (Avemcop).

Foto: EDUARDO MANZANA

Una situación que ha asfixiado de tal manera a algunas empresas que en algunos casos prefieren renunciar a los proyectos porque no pueden asumir la subida en las obras. "Algunas compañías han prescindido de contratos porque con el alza de precios han comprobado que les salía a pérdidas iniciar la obra", explica Francisco Zamora, presidente de la Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción (Fevec).

Esta coyuntura también ha obligado a reprogramar actuaciones, dilatando los plazos de entrega. Sin piezas o materiales para acometer los trabajos, el calendario fijado debe demorarse más de lo previsto. Se trata más bien de una ralentización de las obras que, por el momento, no se ha traducido en una parálisis o freno de los proyectos. "Estamos forzando mucho la maquinaria. Vemos graves problemas para atender las obras porque somos pocas las empresas, tras la crisis de 2008, poca mano de obra y ahora escasez de piezas y subidas en algunas materias primas de hasta el 50%", incide Ferrer.

En el caso de la promoción inmobiliaria, el golpe también resiente a las compañías a nivel de costes y plazos. Así, la falta de material está afectando los tiempos de entrega de los inmuebles porque hay momentos en los que no llega el material. "Se están ralentizando obras y ello nos impide cumplir con nuestros compromisos. Esto puede incidir en las ventas y provocar una menor alegría en el mercado porque se alargan plazos y la gente necesita esas viviendas", sostiene Vicente Llácer, vicepresidente de la Asociación de Promotores de Valencia (Aprova).

Los precios de la vivienda se mantienen

Además, proyectos de vivienda nueva ya en marcha están acusando una subida del 10% en los costes de la obra, reduciendo los márgenes a los promotores. "Para empezar una obra, las compañías debemos de tener el 50% de las viviendas vendidas para acceder a la financiación bancaria. Por tanto, si se encarecen los costes de la construcción un 10% no se puede repercutir esa subida en el precio final porque se ha vendido a un precio. De esta forma, esos incrementos van directamente al margen del promotor, que acaba ganando un 5% menos", explica Llácer.

De esta forma, los promotores recalcan que para el cliente final no hay una subida en los precios de la vivienda, sino que es la compañía promotora la que asume esa subida. No obstante, de continuar estos vaivenes en el mercado, las nuevas promociones de vivienda podrían registrar ajustes al alza en los precios para minimizar las cargas a las empresas. Un escenario que preocupa a los promotores, conscientes de que el poder adquisitivo de muchas familias es limitado y una subida de precios podría contraer la demanda. 

Desde Fevec exigen a la administración una norma que, con carácter excepcional, permita revisar precios en los contratos de la obra pública para resolver esta situación mientras persista la inflación. "Esperemos que la Administración recapacite y nos eche un cable", resalta Zamora.

Escasez de mano de obra

Pero, además, la construcción advierte de la necesidad de mano de obra, una escasez que también dificulta los trabajos por la falta de personal cualificado para ciertas labores. "La senda de la recuperación que persigue el sector no puede encontrar este tipo de obstáculos, porque entonces la recuperación no será tal. Esta es una reivindicación constante que redunda, también, en un encarecimiento de la mano de obra", advierte el presidente de Fevec.

En este sentido insiste en la necesidad de programar una formación estrechamente vinculada a la demanda para recuperar la masa laboral con la que históricamente contaba el sector, al tiempo que permita una salvaguarda de profesiones directa o indirectamente vinculadas a la construcción. Una reivindicación que clama el sector que lamenta que desde la pasada crisis la construcción sigue estigmatizada. "Para muchos ha dejado de ser atractivo, cuando ahora controlar una máquina es alta tecnología y se necesita una cualificación porque todo ha evolucionado, pero la gente no es consciente del salto que hemos dado", puntualiza Ferrer.

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