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Sangre, dolor y leones: el mito del Palau dels Valeriola resucita en València

Foto: KIKE TABERNER

Historia viva de la ciudad, la restauración del palacete la realiza ERRE arquitectura y pondrá en valor su rico pasado

10/03/2019 - 

VALÈNCIA. Lo relata el historiador valenciano Fernando Sanz Ruiz. Hace unos años la que era responsable del Museo de San Juan del Hospital le comentó una tesis que mantenía desde hace tiempo: en el Palau dels Valeriola, en la parte trasera, hay un cubículo que era una sinagoga privada, “camuflada” por sus propietarios, los judíos conversos Valeriola, familia del humanista Luis Vives

Ese espacio ha sobrevivido al paso de los años, a todas las reformas que se han acometido en el palacete, que han sido muchas y no todas afortunadas, a la persecución que padecieron los hebreos de esa parte de la ciudad, a las guerras… Ese espacio que se esconde en el corazón del inmueble de la calle de Mar, y también el callejón de la parte trasera, el que linda con San Juan del Hospital, serían pues las últimas huellas de la judería. No quedaría más.

Foto: KIKE TABERNER

El Palau dels Valeriola es todo un resumen de la historia de València. Lo tiene todo, incluso lo que ya no queda, lo que se daba por perdido. Su presencia en la iconografía valenciana es perenne desde su construcción. Un celebre grabado de 1762 muestra precisamente el palacio completamente engalanado y con sus huéspedes asomados en las ventanas con ocasión de las fiestas vicentinas de dicho año. En la Fundación trabajan con mimo lo que en ERRE Arquitectura denominan en su blog como “un reto que descansa sobre varios siglos de historia y cultura valenciana”. No exageran un ápice.

El estudio ERRE Arquitectura es el encargado de la restauración. La firma que lideran los arquitectos José Martí, Amparo Roig y María Ángeles Ros es la responsable los trabajos de consolidación del edificio. Prácticamente desde el principio han resaltado un hallazgo que dotará al palacio de carácter emblemático: en su subsuelo se han encontrado restos del circo romano de València. El descubrimiento certifica el carácter primigenio de este espacio. Ahí, a unos metros bajo el nivel del suelo, fue donde nació la ciudad, donde dio sus primeros pasos. En ese mismo espacio gladiadores y esclavos dieron su vida para deleite de la plebe.

Foto: KIKE TABERNER

La restauración sigue con pulso firme. Durará 36 meses. Acabará en principio en 2021. Una mañana entre semana cualquiera se puede ver trasiego de obreros. No muchos, pero sí constante. La puesta en marcha de la Fundación está siendo así: paso a paso. A sus espaldas, la firma Vaneco, mercantil propiedad de Hortensia Herrero, que acaba de recibir una inyección de 16,06 millones de euros de capital. Vaneco SL ya ha adquirido al menos dos activos de la finca colindante al Palau dels Valeriola, ubicada en el número 29 de la calle del Mar. Vela por la recuperación del palacete.

En el imaginario reciente de la ciudad el Palau dels Valeriola fue sede de uno de los pubs más insólitos, en el que se exhibían leones enjaulados; “yo los he visto”, bromea Sanz Ruiz. Pero también tiene un hueco para la historia del periodismo, ya que entre 1893 y 1931 albergó la imprenta y oficinas del diario local Las Provincias. Y mucho antes estaba el circo, la judería…, las raíces de todo. Y mucho más. Para comprarlo Herrero tuvo que negociar con Francisca Díez de Rivera, viuda del general golpista Alfonso Armada.

Foto: KIKE TABERNER

El palacio, construido a principios del XVII, desde sus orígenes fue escenario también de grandes dramas. Entre sus muros, recuerda Sanz Ruiz, Geroni Valeriola, ennoblecido por Felipe III en 1604, fue apuñalado y degollado el 20 de octubre de 1606, un crimen que sospecha que fue por su condición de judío. Una muerte que causó gran conmoción en la València de la época. De ella dio testimonio el notario Pere Joan Porcar en su dietario, que abarca los años que van de 1585 a 1629. 

Este volumen, reeditado por la Universitat de València en un trabajo a cargo de Josep Lozano, compila la vida en la València barroca con 3.415 entradas en las que da fe de fiestas, muertes, naufragios, nombramientos, riñas familiares en la alta nobleza… y asesinatos sin esclarecer como el de Geroni Valeriola a quien Pere Joan Porcar describe como “persona de gran exemple y doctrina”. En el caso del crimen de Geroni Valeriola se da el añadido de que tardó años en esclarecerse. Y hubo un condenado injustamente, y torturas…

Foto: KIKE TABERNER

Pere Joan Porcar recoge entre otras cuestiones como, a los pocos días de su muerte, desenterraron el cuerpo del asesinado y lo llevaron frente a uno de los acusados, don Luís de Sosa; como el cuerpo del muerto no se movió, el acusado fue declarado inocente. También relata cómo encontraron el cuchillo con el que fue apuñalado, o que al final dieron con un sospechoso, el hijo, Cristófol de Valeriola, a quien se acusó en mayo de 1607 y quien confesó su supuesto crimen tras ser torturado, para luego desdecirse. Pese a las dudas que existían sobre la acusación, fue ejecutado, decisión que “pasmà a tot lo món”, según el dietarista. Sería años después, en 1620, que se sabría la verdad. En su lecho de muerte, Miquel Pertusa confesó haber cometido el asesinato por encargo de Crisostomo Ruiz de Lihory. Paradojas del destino, hoy, a apenas diez metros del Palau de Valeriola, se encuentra la calle Ruiz de Lihory. Una vía honra a la familia que asesinó al propietario del palacio. 

Cuna de historias, en la Fundación Hortensia Herrero quieren poner en valor el palacio en sí mismo, conscientes de su singularidad. En el proyecto para Centro Cultural, que se está actualmente diseñando, se dotará de un espacio propio a algunos de los elementos más notables de esta historia. De este modo, desde el entorno de la fundación explican que la sala donde se han hallado los restos del Circo Romano se convertirá en un espacio expositivo visitable, “a la manera de la sala de la muralla del IVAM”, detallan. La analogía no es casual. La Fundación Hortensia Herrero cuenta en su equipo con antiguos miembros del instituto, como el comisario de arte Javier Molins.

Foto: KIKE TABERNER

Con un espíritu similar de servicio público, si bien en este caso financiado por mecenazgo, el de Hortensia Herrero, el Palau dels Valeriola combinará elementos del presente, con su colección de arte contemporáneo donde se podrán encontrar artistas como Tony Cragg o Baselitz, con una rememoración del rico pasado que envuelve al edificio, como las redes de protección de obra que ahora lo cubren. Así, además de la sala del Circo Romano, tendrá un espacio aparte que realzará la vinculación del edificio con la judería. El mismo blog de ERRE da pistas. “Se busca sacar a relucir de nuevo la nobleza de esta majestuosa construcción, el brillo que antaño le caracterizaba. Para ello, qué mejor manera que darle un mejor uso a sus espacios: un nuevo centro cultural donde la gente pueda volver a disfrutar de él”.

Con 2021 en el horizonte, y al actual ritmo, se da por seguro que la Fundación Hortensia Herrero abrirá sus puertas destinada a ser un espacio de referencia. El continente, el palacio, volverá a revivir para continuar formando parte del imaginario de la ciudad. En el interior, una selección de obra contemporánea que no ha dejado de crecer. Así, se pudo ver a Juan Roig y Hortensia Herrero juntos en la última edición de ARCO comprando obra. El reto es estar a la altura del mito del Palau dels Valeriola. Cientos de años observan.

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