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nominada a dos premios

Glory Hall, la fiesta underground 'made in València' que se ha colado en los Premios Laus

11/04/2019 - 

VALÈNCIA. Montas una fiesta con tus colegas. Uno de ellos hace el cartel. Se acaban celebrando diez ‘ediciones’ y la imagen es nominada a los premios Laus de diseño. Ni tan mal. Este podría ser el resumen de lo que ha pasado con Glory Hall, uno de los espacios en los que el underground valenciano se da cita cada cierto tiempo. Ubicada en un polígono industrial a las afueras de la ciudad, la fiesta suma música electrónica o artes plásticas, una iniciativa privada que nació como punto de encuentro y evasión de distintas mentes creativas. “Surge de la mano de un grupo de amigos que trabajamos en el mundo del arte, de la música y del diseño, como respuesta a una falta de oferta que nos interese”, explica Diego Fert, uno de sus organizadores del evento.

Entre aquellos que se apuntaron al comboi está el diseñador Sebastián Alós que, en ese reparto de tareas casi orgánico, le tocó, como no podía ser de otra manera, hacer la imagen gráfica del evento y su cartelería. Su trabajo ha sido seleccionado ahora entre lo mejor del diseño en los premios ADG Laus de Diseño Gráfico y Comunicación Visual, habiendo sido nominado su proyecto para Glory Hall en las categorías de mejor identidad corporativa de empresa pequeña y a mejor cartel. Si la inclusión de un proyecto vinculado a un evento underground es destacable, más aún en la categoría de carteles, en la que compiten con proyectos de todos los tamaños. "Compites al mismo nivel con otros empresas de mucho volumen, da igual que sea el banco Sabadell o el Ayuntamiento de Barcelona", explica Alós. 


La estructura tipográfica de los carteles se mantiene en todos los casos, generando un espacio gráfico central, un "hall" vinculado al lugar físico donde se celebra el evento que, como en cada sesión musical, tiene un significado distinto. Tanto esta idea del ‘hall’ como la tipografía son los elementos que se repiten en cada ‘quedada’, así como la disposición de los nombres de creadores que participan del evento. “El concepto fundamental de todos los carteles es la inclusión de todos las personas involucradas en la fiesta sin un orden preestablecido, todo de golpe. Es una forma de no jerarquizar con respecto a lo que se hace los carteles de festivales o fiestas”, explica Alós. 

El cartel, que se plantea prácticamente transparente, mantiene la forma de una pieza tradicional, siendo el fondo el que se determina dependiendo del lugar donde se coloque, un espacio que acaba "contaminando" el resultado final. "Hasta que no está colocado no acaba de ser el cartel. No tiene sentido sin el contexto". De esta forma, los elementos que se adhieren a la superficie elegida están hechos con vinilo. Si bien el evento nace de una forma natural, la repercusión del mismo ha crecido hasta el punto en el que sus impulsores plantean un punto de inflexión en el mismo, una reflexión que pasa por mantener o reducir su alcance o todo lo contrario, oficializarlo y abrirlo al público. Caminen hacia donde caminen, su primera parada está decidida: la entrega de premios de los Laus.  

Esta no es la primera vez que Alós es premiado en los Laus, que llega a esta edición con dos oros en su mochila. El primero, por su proyecto vinculado al movimiento ‘Nunca mais’, unas octavillas para comunicar la manifestación con motivo del segundo aniversario del hundimiento del petrolero Prestige en las costas de Galicia. A través de un minucioso trabajo de investigación, Alós dio con un material cenizo que manchaba de negro las manos de aquel que tocaba la octavilla, una original solución que se ganó los aplausos del jurado. También, como el caso de Glory Hall, un proyecto alejado de las grandes marcas. Su segundo oro fue para el cartel con el que anunció su participación en Nude 2003, la zona de nuevos creadores en el contexto de la feria del mueble. 

Pero Sebastián Alós no es el único valenciano nominado en los premios Laus 2019, que también cuenta entre sus filas de candidatos a profesionales como Dídac Ballester, por la campaña gráfica para el festival de Jazz de València; Ibán Ramón, por la serie de carteles para la exposición Animación para transformar el mundo; o Estudio Yinsen, formado por María Pradera y Lorena Sayavera, con dos nominaciones por su trabajo para la muestra de arquitectura e interiorismo Ciclos y por la identidad de Tile of Spain. Organizados por la Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos, entidad miembro de la institución del Fomento de las Artes y el Diseño (FAD), los premios Laus nacieron en 1964, convirtiéndose en los primeros galardones a la excelencia en este campo de España. Será en la conocida como Nit AGD Laus que se conozcan los premios de esta 49ª edición. 

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