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FALLA LA FÓRMULA DE CINE EN VALENCIANO 

Los cines Albatexas desdibujan su proyecto para ser Las Vegas

El proyecto renovado de Ventura Pons en València sustituye el cine de autor por estrenos comerciales y conciertos en pequeño formato

20/12/2018 - 

VALÈNCIA. El 3 de marzo de 2017 abrían los cines Albatexas en València. Se tomó entonces como todo un hito para el panorama cultural de la ciudad. Mientras en España los salas cerraban, en València se abrían. El proyecto del director Ventura Pons era reabrir los míticos Albatros, que ofrecieron durante 25 años películas en versión original y que cerró hace nueve años. Lejos de continuar con el proyecto original de las salas, Pons quiso ir más allá y poner en marcha un cine de reestreno con películas en versión original subtituladas en valenciano, además de traer estrenos de cine catalán en versión original. La apuesta era arriesgada, pero venía precedida por el éxito de los cines Texas que había recuperado con la misma fórmula el realizador catalán en Barcelona: allí se llegó a alcanzar una cuota de público del 72%, toda una marcianada en estos años. Le tocaba el turno de València: “Ventura es muy optimista y piensa que los cines irán mejor y más rápido que los de Barcelona”, contaba aquel 3 de marzo Antoni Llorens, uno de los fundadores de los Albatros.

Aunque parece una fecha lejana, en realidad solo ha pasado un año, nueve meses y diecisiete días desde entonces. Y parece que el hito se quedó en intenciones muy bien recibidas pero poco absorbidas por la cinefilia local. A finales de noviembre, daños provocados por las fuertes lluvias de ese mes obligaron a cerrar por reforma, y entonces se decidió aprovechar para cambiar tanto los techos como la fórmula comercial. La apuesta que hicieron por el cine en valenciano ha salido a perder, y el propio Ventura Pons define el año con un escueto “comme ci, comme ça”. Ahora el proyecto de los Albatexas se desdibuja, o mejor dicho, se redibujan, y proponen un modelo extraño para las cuatro salas, rebautizadas como Las Vegas.

El cambio de estado americano no está hecho por casualidad, sino que busca alejar la referencia de los cines Texas de Barcelona (el que copiaba los Albatexas), para acercarse a su nuevo hermano mayor, los cines Las Vegas que también regenta Ventura Pons en Figueres (Girona). José López Pérez, el nuevo programador del cine (también lo es de los otros Las Vegas), ha ido desgranando en qué va a consistir el cambio: a partir de ahora el protagonismo se lo llevarán los estrenos más comerciales doblados al castellanos, como la mayoría de salas de la ciudad; esta semana se proyectarán El regreso de Mary Poppins y Stubby, un héroe muy especial. Estas cintas, que esperan recibir el apoyo de un público más numeroso, tendrán un pase en versión original subtitulada en castellano (el último de día), pero además convivirán con cine independiente como El rey, Acuarela o la última cinta del propio Pons, Miss Dalí. Además, también se podrá ver uno de los grandes éxitos de la sala, Black is beltza y Comandante Arian, que se repone por ser una de las cintas que se vieron poco por el cierre repentino de noviembre. La idea es dejar de ser la perifería cultural y geográfica de València para convertirse en el cine de referencia para el norte de la ciudad y los pueblos de l’Horta Nord que no tienen cines.

La nueva fórmula convierte al cine en un espacio multiusos

Pero la nueva política de programación de los cines no se quedan en las películas proyectadas. Ventura Pons ha aprovechado para explicar a los periodistas que “instalando una pequeña tarima bajo la pantalla la sala podrá servir para que todo tipo de artistas puedan actuar aquí”. Así, el realizador abre la puerta a que las salas se conviertan en un espacio multiusos por el que pasen grupos de música en pequeño formato y cómicos para hacer espectáculos en directo o presentaciones de películas por parte de directores, productores e intérpretes (este mismo fin de semana, Willy Toledo presentará El rey). También organizarán cinefórums con críticos de cine, ciclos de cine clásico y pases de cortometrajes hechos en la Comunitat. 

Todo esto cabrá en el cine a modo de tetris, aunque ayudará a la causa que la ahora pequeña apuesta por el reestreno con subtítulos en valenciano (que mantendrán en la cuarta sala), no tenga cuotas, algo que ha repetido machaconamente ante la insistencia de los periodistas por cuantificar en qué se quedaría los ya antiguos Albatexas. Ni cuotas ni preferencias: la fórmula irá cambiando conforme el público vaya comportándose. En este sentido, preguntado sobre por qué abandona el modelo anterior, explica sin tapujos que no ha funcionado pero que “hay que perseverar” y sobre el sentido social que cumplía su anterior propuesta, ha defendido que no la han abandonado del todo, pero que no se puede llevar a cabo con los tiempos actuales del cine, que no les permiten tener subtituladas las películas en valenciano hasta semanas después de su estreno porque ese proceso lo llevan ellos mismos (las distribuidoras no hacen copias para los cines en esa categoría). Insistido por la defensa de la lengua que había implícita en los Albatexas, ha añadido que "en València ha habido una dictadura lingüística y la batalla en la ciudad es muy importante para el valenciano". "Nosotros no somos el rey Jaume I, no venimos a reconquistar", ha afirmado también, y ha señalado que son los valencianos los que tienen que defender su lengua y creer en ella.

Por la tarima, que quieren instalar en cuanto el Ayuntamiento de València les conceda la modificación de la licencia, Ventura Pons intentará que pasen “artistas que necesitan espacios” como Andreu Buenafuente, José Corbacho, Toni Albà o Santi Millán. Y quiere que la hermandad con el cine de Figueres signifique que los artistas que actúen y presenten sus películas allí se acerquen a València, y viceversa.

Todo parece estar por hacer porque ya no lo hay para los Albatexas. Hoy se respiraba perseverancia y ganas de seguir intentándolo por parte de los responsables. También cierto escepticismo por parte de los medios, tal vez provocado por lo desinflado que han quedado las intenciones iniciales. La razón la acabará dando el espectador.

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