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Odisea empresarial: más de dos años a la espera de la licencia para construir un hotel en València

15/01/2020 - 

VALÈNCIA. No es un problema nuevo, sino enquistado en el tiempo. El atasco de las licencias de obra en València supone un verdadero quebradero de cabeza para muchos empresarios y un lastre para la viabilidad de los proyectos, muchos de ellos parados a la espera de una respuesta de a administración. Una situación que no únicamente se circunscribe al ayuntamiento del cap i casal, sino que padecen varias ciudades españolas y que supone que varias obras se prolonguen durante años. Este es el caso de los administradores de Caro Hotel que llevan más de dos años esperando la licencia de obra para transformar un antiguo instituto religioso en un hotel.

Lo cierto es que desde la administración autonómica valenciana ultiman la redacción de un decreto que de una respuesta a esta compleja situación. Para ello, recurren a la colaboración con entidades externas con la creación de un Registro de Entidades Colaboradoras Acreditadas que podrán emitir un certificado de conformidad, un documento equiparable al generado por los técnicos municipales para obtener la licencia de obra. Estas entidades podrán ejercer funciones de verificación de cumplimiento de la idoneidad de los proyectos, revisar la documentación técnica de la licencia de obra o controlar la adecuación de la ejecución de las obras a la licencia otorgada. Pero mientras tanto el embudo en la tramitación de las licencias sigue adelante.

La particular odisea de los empresarios Santiago Máñez y Juan María Sánchez, regentes de Caro Hotel e impulsores a su vez del hotel en Convent Carmen, se remonta a hace tres años cuando comenzaron la interlocución con el Ayuntamiento de València y realizaron la primera consulta formal dando a conocer a los técnicos municipales su intención de acometer una reforma integral de un inmueble situado muy próximo al Caro Hotel para que se convirtiera en una extensión de este emblemático establecimiento ubicado en un palacete urbano del siglo XIX y que ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC). 

Caro Hotel

En concreto, la actuación recaía sobre un edificio, que en su día fue un instituto religioso, situado en la calle Maestres 1, muy próximo al hotel. La idea que tenían era adecuar el inmueble para sumar 18 nuevas habitaciones a las 26 que ya dispone el establecimiento hotel de cinco estrellas y ofrecer, además, nuevos servicios a sus huéspedes como spa o gimnasio que en el antiguo palacete no pudieron incorporar en su día.

Inaugurado en 2012, tras casi siete años de trabajo para rehabilitar el Palacio del Marqués de Caro, el inmueble mantiene elementos arquitectónicos originales de más de 2.000 de antigüedad en equilibrio con las necesidades derivadas de su uso, funcional y contemporáneo. Sin embargo, sus gestores querían ampliar su capacidad y ofrecer nuevos servicios incompatibles con las características de este inmueble.

Según explica a este diario el director de operaciones del hotel, Juan María Sánchez, un inversor compró el edificio en frente de sus instalaciones con el objetivo de que el grupo hotelero lo explotara, separando, por tanto, la propiedad de la gestión. Sin embargo, era necesario cambiar el uso urbanístico del inmueble y rehabilitarlo para adecuar su interior y transformarlo en espacio singular. Solicitaron la licencia de obra, pero 24 meses después siguen esperando. 

"Confiamos en que se resuelva pronto porque el proyecto actúa sobre el edificio existente y se adapta a su estructura", señala el empresario quien lamenta que esta ralentización complica la iniciativa privada en la ciudad no solo en la apertura de nuevos hoteles, sino también en actuar y rehabilitar inmuebles incluso para que sean vivienda propia, especialmente en el centro de la ciudad.

Fue el pasado 20 de diciembre cuando la delegación de Actividades y Espacio Público del Ayuntamiento de València, encargada de la tramitación de las licencias, se dirigió a Urbanismo para pedir el informe urbanístico, explican a este diario fuentes municipales. 

Precisamente, el presidente de las promotoras valencianas (Aprova), Antonio Olmedo, pedía al nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez, una mayor colaboración público-privada para agilizar los trámites para el desarrollo de suelos y desatascar el actual embudo que tienen las administraciones. Una reivindicación compartida por el presidente de la Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción (Fevec), Francisco Zamora. Y es que este problema ha generado que algunos inversores privados hayan desistido de sacar adelante proyectos en aquellas ciudades donde los tiempo entre la solicitud del permiso y su obtención se eternizan.

Sin noticias del hotel en Convent Carmen

Por otro lado, estos empresarios están a la espera de obtener una respuesta del consistorio para poder retomar las obras del hotel proyectado en el complejo cultural Convent Carmen que llevan cinco meses paralizadas. A mediados de julio, el espacio se encontraba en obras para, tras poner en marcha la parte cultural y gastronómica, completar el proyecto en el antiguo convento con su segunda parte: la transformación del edificio conventual del complejo en un "hotel contextual", que espera albergar unas 55 habitaciones. El objetivo es que estuviera listo en 2021, un año antes de que València sea capital mundial del diseño. Y es que el complejo hotelero en el antiguo convento busca "revertir el paradigma actual hotelero en la ciudad" y erigirse como un referente en el segmento.

Las actuaciones consistían en "derribar con cuidado y casi manualmente algunas zonas que permanecían ocultas a los visitantes". Una intervención que, según subrayan los promotores, "no afecta a ninguna de las partes existentes del edificio", un criterio diferente al que sostiene el consistorio valenciano que considera que existen elementos que no deben ser modificados y que están incluidos en el proyecto. Además, fuentes municipales indican que, además, no se ha presentado la documentación correspondiente y, por tanto, el 26 de agosto se pararon las obras. 

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