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Esta UTE quiere exhibir el músculo de la industria valenciana en la producción de material sanitario

La alianza valenciana Prosan Medicare se lanza a por los contratos sanitarios del Gobierno y Consell 

26/08/2020 - 

VALÈNCIA. Hace tan solo unos días, cinco empresas de distintos puntos de la Comunitat Valenciana decidían emprender una nueva aventura y agruparse en una Unión Temporal de Empresas (UTE) para ganar músculo y empezar a fabricar a gran escala productos sanitarios 'made in Spain'. Con una hoja de ruta bien marcada, su objetivo es claro: demostrar la fuerza de la industria española, en este caso valenciana, y demostrar que no hay que salir al exterior para conseguir el material necesario para luchar contra la pandemia provocada por el coronavirus.

Con esta vocación nació Prosan Medicare, una alianza estratégica de las firmas Mila-Rosa SA y Casa Mediterránea 1967 SL, de Ontinyent, Pro Safe Plus SL (Grupo Ferrotall), de Elche, Aupa Hogar SL, de Albaida, y Uniformidad Laboral Barberá SL, de Ayora, para la elaboración de productos sanitarios. "Las empresas nos conocemos y empezamos a hablar de que solos éramos demasiados pequeños para ir a volumen a cualquier país. Pensamos entonces que lo más inteligente era intentar buscar un núcleo fuerte para tener más presencia en el mercado", explica Manuel Fernández, gerente de la UTE y de la compañía alicantina Pro Safe Plus. 

Y de esta forma surgió una unión que busca generar inversión, empleo y relanzar la fabricación local y nacional. Todas ellas cuentan con dilatadas trayectorias en el mundo textil, a excepción de Pro Safe Plus, especializada en el diseño y fabricación de maquinaria industrial. Pero en tiempos de covid, la adaptación y reconversión de la industria ha sido casi una obligación. Así, ya durante el estado de alarma, algunas de las empresas de la UTE habían ajustado su producción a la nueva demanda para dar a cabida a productos sanitarios.

Otras, en cambio, trabajan desde hace años con este tipo de productos. Este es el caso de Uniformidad Laboral Barberá, especializada en material de vestuario de trabajo y equipos de protección individual (EPI). Es decir, dentro de la alianza, cada empresa es especialista en lo suyo, pero juntos aúnan esfuerzos. La unión hace la fuerza. "La mayoría de estas empresas ya éramos proveedores del mundo sanitario con sábanas, mantas y batas o gorros", explican.

El producto que sí han tenido que incorporar a su 'catálogo' ha sido las mascarillas, tanto higiénicas como quirúrgicas y FPP2. No obstante, aseguran que ya son capaces de producir hasta 25 millones de unidades al mes y prevén poder aumentar el suministro hasta los 100 millones mensuales a finales de año. "Estamos haciendo productos de alta calidad y con una clara trazabilidad, como exige la Agencia del Medicamento. No somos nuevos en esto. Simplemente hemos unido recursos", explica Segundo Barberá, de la empresa Uniformidad Laboral Barberá. 

Y es que los empresarios reivindican el papel del sector sanitario y sus suministros como un sector estratégico. "¿Cómo es posible que un país como España, que fabrica coches y aviones, no sea capaz de tener mascarillas para protegernos? Es algo que no nos podemos permitir y somos muchos los que nos estamos equipando para ofrecer material de producción local", señala Fernández. 

A la caza de los contratos de la Administración

De este modo, se han lanzado a por algunos de los lotes incluidos en los macrocontratos de Gobierno central y Generalitat Valenciana para la producción de material sanitario. "Si no nos hubiéramos unido, hubiera sido imposible acceder por las condiciones que se exigen", señala el gerente de la UTE.

Fueron precisamente las elevadas exigencias previstas en la licitación del acuerdo marco del Ministerio de Sanidad para adquirir material sanitario y equipos de protección lo que llevó a la Administración valenciana a quedarse fuera y lanzar una convocatoria propia. La licitación del Gobierno central, por un valor de más de 2.500 millones de euros, prevé la compra de 4.200 millones de unidades de batas quirúrgicas, guantes de nitrilo, gafas de protección, mascarillas quirúrgicas tipo II y IIR, mascarillas de protección FPP2 y FPP3, test PCR y kits de extracción, en un plazo de dos años. Los pliegos se han publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público y en el Portal de Contratación Centralizada del INGESA para que las empresas interesadas presenten sus ofertas.

Pero, pese a las rígidas condiciones, la UTE Prosan Medicare ha presentado oferta por algunos de los lotes licitados por el Ministerio, exhibiendo el músculo del tejido empresarial valenciano. No obstante, lamentan las condiciones exigidas a las empresas y reivindican una "mayor sensibilidad" hacia la producción nacional, en aras de conseguir una menor dependencia del mercado internacional. En cambio, alaban el "mimo" y la deferencia de la Generalitat Valenciana por tener en cuenta el esfuerzo y la importante reconversión e inversión que muchas empresas valencianas están acometiendo para ayudar en la fabricación de productos, necesaria a raíz de la emergencia sanitaria.

Así, el acuerdo marco de la Generalitat Valenciana prevé gastar hasta 240 millones en compras de emergencia durante los próximos dos años. Esa cantidad se suma a los más de 200 millones que la Comunitat lleva ya gastados desde que se declaró la pandemia, lo que le ha permitido hacer acopio y tener cubiertas las necesidades de los próximos seis meses. El contrato, que este martes publicaba el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), tiene una duración de un año, prorrogable por meses hasta otro año más, y se divide en 16 lotes para la compra de material fungible, como batas, delantales, buzos, gorros, calzas y mascarillas. Y a todos estos lotes de la Administración valenciana se ha presentado Prosan. "Como grupo, a día de hoy suponemos la oferta más potente en capacidad de fabricación de mascarillas en España", reivindica el gerente de la UTE.

"Hemos salido a pecho descubierto; somos unos valientes"

Pero el camino para conseguirlo no ha sido fácil. Y es que han acometido importantes inversiones, que en algunos casos superan el millón de euros, y todo ello sin tener asegurado el porvenir. "Hemos venido a pecho descubierto y sin ningún contrato cerrado. Hemos arriesgado bastante, porque toda la inversión ha salido de nuestros recursos. Nos hemos quedado sin vacaciones para estar al pie del cañón, pero apostamos por un proyecto en el que creemos. Ahora solo queda que los organismos oficiales den la talla", subraya Barberá. 

"Somos gente emprendedora y, además, la industria genera riqueza. Sigamos creando futuro. Necesitamos que se cuide más al tejido empresarial español y que se tenga una sensibilidad con toda la transformación que se está acometiendo y el esfuerzo que se está haciendo, porque eso, a futuro, es generar puestos de trabajo", reivindica Fernández. 

Aunque aún tendrán que esperar hasta que resuelvan los contratos, no descartan crear sinergias con otras compañías. "Vamos a intentar que esto sea algo más global. Ya hemos hablado con posibles socios de otros puntos del territorio a los que hemos tendido la mano. Lo que buscamos es una marca España fuerte", concluyen. 

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