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Un empleado de la trama admite órdenes para amañar concursos en València

"Todos a casa": el cabecilla de Azud vaciaba la sede para las reuniones herméticas con Alfonso Grau

8/05/2022 - 

VALÈNCIA. Instrucciones para amañar licitaciones públicas, reuniones herméticas con el entonces concejal de Grandes Proyectos de València, Alfonso Grau, entrega de regalos a funcionarios y cargos públicos como mecánica de funcionamiento rutinario... Trabajadores del empresario Jaime Febrer, presunto cabecilla de la trama Azud, pasaron el año pasado por las dependencias de la Guardia Civil para prestar declaración y desvelaron, entre otras cosas, múltiples detalles de la operativa del promotor inmobiliario, su actividad presuntamente delictiva y sus relaciones con cargos públicos del Ayuntamiento de València.

Por ejemplo, la que fuera la secretaria de la compañía matriz del conglomerado empresarial de Febrer, CVC, relata cómo el promotor y presunto corruptor de Grau le ordenaba enviar a casa a los trabajadores antes de hora para reunirse con el edil ya con la sede vacía. "Decía: hoy a las 19.30, todos a casa, y la gente se ponía contenta porque se iba antes", explica la que fuera en su momento empleada de la compañía: "Todos sabían que era porque venía Alfonso Grau".

Y no sólo es porque fuera vox pópuli: la empleada era precisamente la que abría la puerta al concejal del PP, y la reunión entre ambos "a veces terminaba más tarde de las 22:00", cuando ella cerraba la oficina y se marchaba. "Las citas con Alfonso Grau siempre eran prioritarias", explicó a la Guardia Civil la ex secretaria de Febrer, quien relató cómo incluso los encuentros con Grau obligaban a "mover la agenda según se le diera la hora y día para la cita".

"Con Alfonso Grau el hermetismo era muy grande", expone en su declaración otro empleado en ese momento, del área de Urbanismo de la compañía, y ahora investigado en la macrocausa: "Cuando llegaba Alfonso Grau a reunirse con Febrer, Febrer ordenaba que todo el mundo se fuese para quedarse con Grau a solas". "Se percibía que Jaime Febrer lo trataba bien [a Grau] y tenía buena relación con el Ayuntamiento de València". 

Otro ex empleado lo corrobora: "Eran amigos" y "el propio Febrer manifestaba su relación de amistad con Grau", pero va más allá y es muy contundente al señalar que "como consecuencia" de esa cercana relación, la empresa en cuestión "tenía prioridad de trato en el Ayuntamiento de València" frente a otras compañías, según la declaración, que incluso llega a indicar que el empresario "era familiar" de la ex alcaldesa Rita Barberà.

Alfonso Grau y Rita Barberá, en una imagen de 2015. Foto: EFE/MANUEL BRUQUE

Los ex trabajadores de Febrer también corroboran su amistad con el que fuera entonces gerente de la empresa municipal Aumsa, Carlos Masía, presunto implicado en el amaño de concursos públicos de la firma pública a favor del grupo empresarial. Una buena relación con Masía y con Grau que según las mencionadas declaraciones también se extendía al que fuera concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, hoy diputado autonómico del PP, "aunque no al mismo nivel" que con Grau, apostilla uno de los declarantes.

El trabajo "incómodo" de amañar unos pliegos

El exempleado en los asuntos urbanísticos relata en su comparecencia ante la guardia Civil cómo la empresa de Febrer habría participado en el amaño de unos pliegos de concursos públicos, en este caso para ser adjudicataria de contratos para la construcción de vivienda protegida de Aumsa, como publicó Valencia Plaza. Así, según su versión, el empresario le entregó los pliegos de un concurso antes de que fueran públicos "para que lo adaptara" a directrices que el promotor "entendía que eran en beneficio del grupo empresarial".

Tanto es así que el extrabajador confirma que el concurso público de Aumsa cumplía con las reglas marcadas por Febrer: "Algunas de estas modificaciones tuvieron trascendencia en los pliegos que finalmente se publicaron". Y por ello, dice el entonces encargado de Urbanismo de la compañía, se negó a firmar la adjudicación del contrato. En ese sentido, y aunque asegura no haber mantenido personalmente conversaciones ni con Masía ni con Grau, sí manifiesta que "el tema del desarrollo de vivienda protegida para alquiler se trataba con ambos".

Es algo parecido a lo que ocurrió con la licitación de un suelo para construir un hospital privado. La compañía de Febrer se había aliado con la Universidad Católica para vencer en el concurso, y antes de que este fuera público, el empresario solicitó a este empleado, siempre según su relato, que adaptara el pliego a unas instrucciones escritas a mano. Condiciones que se dirigían precisamente a que "no se pudiera presentar una empresa cualquiera".

Este trabajo, a preguntas de la Guardia Civil, y según reconoce el técnico en su declaración, fue "incómodo". Hasta tal punto que incluso llegó a planteárselo al promotor: "Este le contestó que no se preocupase, dado que eran únicamente borradores", registra el acta del interrogatorio. El proyecto participado por Febrer acabó ganando el concurso.

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