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carles arques, nuevo secretario general

De la crisis de Alzira a la bicefalia en Algemesí: un politólogo ante los retos del PSPV de la Ribera Alta

"No podemos pasar más tiempo mirándonos el ombligo", señala el nuevo responsable comarcal socialista, que intenta frenar la pérdida de militancia.

3/05/2022 - 

VALÈNCIA. Ni alcalde ni tan siquiera concejal. Politólogo de formación por sus estudios en Ciencias Políticas y militante socialista de un municipio de poco más de 2.300 habitantes como es Rafelguaraf. Carles Arques rompe con el perfil tradicional de secretario general comarcal del PSPV-PSOE. Quizás por ese motivo ha sido escogido para afrontar una etapa con "la desafección institucionalizada plasmada en alta abstención y la opción de gran parte de la ciudadanía por fuerzas populistas", como explica.

Arques dirige el socialismo de la Ribera Alta desde hace apenas dos meses. En este corto espacio cronológico está teniendo que afrontar una crisis en la propia capital comarcal, donde la asamblea para elegir secretario general ha tenido que aplazarse ante la impugnación de la convocatoria, realizada por whatsapp y no por correo electrónico, como marcan los estatutos. El sustrato de fondo, con enfrentamientos patentes entre el sector oficialista y el crítico, agranda la división.

"No podemos perder más tiempo mirándonos en el ombligo", recalca Arques en conversación con Valencia Plaza para asegurar que "antes del 15 de mayo estará solucionado". De momento, desde su puesto trata de "reconducir y de bajar decibelios". Pretende evitar que Alzira se quede "como un caso aislado en el que no primen las listas de consenso" o que, llegado el caso de que se mantengan dos candidaturas, "el proceso democrático de elección transcurra con la máxima normalidad porque aquí no sobra nadie".

El conflicto se produce justo en la principal ciudad de la comarca, en la que el PSPV-PSOE vive fagotizado desde hace décadas por disputas cainitas. Ha llegado hasta el punto de empeorar sus resultados incluso en 2019 respecto a 2015, en línea opuesta a la inmensa mayoría de municipios donde el partido ha mejorado registros. Después de Valencia, Alzira ha sido la segunda población en censo –y una de las pocas, en general- en la que más ha crecido Compromís a costa de socios de gobierno.

Algemesí y La Pobla Llarga

Otra de las localidades emblemáticas de la comarca, Algemesí, ha reelegido a Rafael Lluch como secretario general. El hecho no tendría más historia de no ser porque se produce esa inusual bicefalia en el PSPV-PSOE en la que no coincide la cabeza de lista –en este caso la alcaldesa, Marta Trenzano- con el liderazgo en el partido. "En otras agrupaciones como Benifaió, Carcaixent o La Pobla Llarga también ocurre. Sé que no consiste en la práctica habitual, pero se trata de que una persona se centre en la gestión orgánica y otra en la institucional", explica Arques.

Este hijo de alcaldesa –la de Rafelguaraf, Rafaela Aliaga-, especializado en Política de Cohesión de la Unión Europea y con una trayectoria de siete años de técnico en proyectos europeos, dirige a un colectivo de alrededor de 800 militantes socialistas, una cifra que no tiende a aumentar. Lo hace, como destaca, en una época en que "la afiliación a los partidos políticos está erosionándose y la población no responde tanto a ideologías".

Nuevas demandas para el PSOE

Para superar las dificultades de implantación de las formaciones de carácter político entre la ciudadanía intenta impulsar la función social de su partido. Con ese fin promueve, por ejemplo, un observatorio citrícola que insista en la formación de jóvenes agricultores y de acceso a programas europeos. O fomenta una "escuela euromunicipalista para hacer formación continua vinculada a la gestión de fondos europeos, ya que un ayuntamiento hoy en día no puede entender Europa solo para acceder a esos fondos". "El PSOE ha de dar formación en cuestiones básicas como el entorno digital y adaptarnos a las nuevas demandas", apunta.

Sabe que por el paraguas de la marca socialista empieza a calar el aguacero de los problemas sociales y que le resultará complicado mantener las 19 alcaldías con las que cuenta en la Ribera Alta sobre un total de 36 municipios. Intenta extender el mandato socialista para evitar "otra travesía del desierto como la que pasamos con muchos años gobernando el PP. Para ello hemos de poner el foco en la gestión, que es muy exigente. Esta legislatura parece que haya sido como tres o cuatro por la multitud de situaciones a las que han tenido que hacer frente los equipos de gobierno, empezando por la pandemia".

Queda un año para las próximas elecciones y Arques pretende acelerar la maquinaria. "Tan importante es repetir en las alcaldías de Rafelguaraf o Algemesí como hacer la mejor lista en Tous o Sellent o como ganar en Carcaixent, Carlet o Alzira", comenta.

En esta última localidad, el principal bastión de Compromís en la comarca con su alcalde, Diego Gómez, tan consolidado como Joan Ribó en Valencia, Arques es consciente de que deberá empezar por convencer a sus afiliados de que el rival no está dentro del partido.

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