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noticias de oriente / OPINIÓN

¡El año de la rata de metal ha llegado!

Como ya es tradicional en esta columna, toca nuevamente detenernos en la cada vez más popular fiesta de la celebración del Año Nuevo chino, este año bajo el signo de la rata de metal. Comenzará el sábado 25 de enero próximo y se prolongará hasta el 11 de febrero de 2021. Este año, el calendario lunar determina que el nuevo año chino haya tenido lugar muy pronto. Recuerdo una ocasión en la que tuvo lugar a finales de febrero. Sucede como las Pascuas, nunca tienen fecha fija.

19/01/2020 - 

VALÈNCIA. El horóscopo chino lo integran doce animales, cada uno con sus propias características y peculiaridades y que a su vez se proyectan en el año al que sucesivamente dan nombre. ¿Qué podemos decir de la rata como signo del horóscopo chino? Es el primero de dichos signos. Y esto es así porque, como explica la leyenda, tras afirmar el Emperador de Jade que el primero de los signos del zodiaco chino sería aquel del animal que llegase primero a la fiesta que había organizado, la rata fue la que logró ese primer puesto. Para eso se valió de la astucia y la falta de ciertos escrúpulos que la caracterizan. En efecto, la rato pidió al muy fiable buey que le llevara en su lomo para cruzar el río, a lo que el buey accedió y justo cuando el buey estaba a punto de  llegar a la meta, la rata se le adelantó tramposamente. La rata está asociada con la tierra y la media noche. En el aspecto del Yin o el Yang, la rata es claramente Yang que hace tradicionalmente referencia a lo masculino, lo luminoso, la acción, la actividad. Siempre ha simbolizado en la cultura china la prosperidad familiar, la buena suerte, la inteligencia astuta y la abundancia. En efecto, las ratas son conocidas por su desbocada fertilidad pudiendo cada hembra dar a luz a 5 o 10 crías a la vez (¡pueden llegar a las 24 crías!), tienen una media de 8 camadas al año, son sexualmente fértiles a las 4-5 semanas de su nacimiento, lo que arroja la preocupante cifra de que una pareja de ratas podría tener una descendencia en su ciclo vital de un millón de ratas. 

En cuanto a la personalidad de los nacidos bajo este signo, son gente optimista, enérgicos, obstinados en sus convicciones aunque sensibles a las opiniones de los demás. Son bondadosos pero muchas veces torpes por tener unas capacidades de comunicación mejorables. Suelen ser ahorradores aunque también son capaces de gastar grandes sumas de dinero en cosa tremendamente innecesarias. Además, para más precisiones, este año estamos ante la rata de metal lo que las hace a las ratas nacidos bajo esta variedad, personas fiables y de vida estable y ordenada, con tendencia a detentar el poder y con la fascinante habilidad de convertir acontecimientos desafortunados en hechos favorables para sus intereses. Con el signo de la rata volvemos a iniciar un ciclo lunar con lo que supone de novedad, de renovación, de nuevo comienzo ilusionante. Normalmente los años que corresponden al signo de uno mismo suelen ser años de transformación, de cambios, de cierto dolor. Sin embargo parece que este año 2020 va a resultar especialmente benevolente para los nacidos bajo este signo de la rata. Según los astrólogos, tendrán éxito profesional y los esfuerzos se traducirán en éxitos. Algo de cuidado sí parece que deben tener en temas relacionadas con la salud requiriéndose el adecuado y pronto tratamiento de cualquier dolencia que puedan tener.

Pero más allá del horóscopo y leyendas relacionadas, el Año Nuevo chino es una oportunidad más para celebrar. Se trata de la fiesta familiar china por excelencia en la que tienen lugar desplazamientos masivos de muchos ciudadanos chinos para estar en familia. Y además poco a poco esta celebración ha sido generosamente compartida por las comunidades chinas en el extranjero con el resto de la población hasta convertirse en una fiesta entrañable, visualmente vibrante y muy disfrutable. En este sentido, invito a todos los lectores de este diario que aprovechen la ocasión para pasearse por nuestro particular Chinatown en la calle Pelayo y alrededores. Es muy curioso comprobar lo bien que se ha integrado la comunidad china en España en general y en Valencia en particular. Además se trata de un barrio con mucho carácter al que la mezcla ha revitalizado y beneficiado permitiendo una convivencia razonablemente armónica de sus vecinos tradicionales con la cada vez más arraigada comunidad china en la ciudad. 

Es muy recomendable detenerse a comer (hay varios locales interesantes) en mi restaurante favorito, en Min Dou centrado en las especialidades de la zona de Cantón en el sur de China. También sugiero, si hace frío, tomarse un reparador ramen en el Rámen del Norte y el Sur.  No esperen lugares lujosos ni sofisticados. Son todos restaurantes estéticamente mejorables pero con una comida sabrosa y tremendamente genuina.  Además,  les adelanto que a pocos metros de la Calle Pelayo, en la Plaza del Ayuntamiento, tendrá lugar el 25 de enero próximo la Cabalgata del Año Nuevo Chino 2020 que estará presidida por un grande, colorido y vistoso dragón chino. Desfilarán también otras carrozas así como  representantes de determinadas regiones de china y pertenecientes a diferentes etnias, lo que constituye una buena ocasión para comprobar la diversidad del país asiático. Se prevé igualmente durante ese día todo tipo de actividades que pueden resultar de gran interés: desde una exhibición de artes marciales a una muestra de caligrafía china.

Shanghai, en las vísperas del Año Nuevo. Foto: EP

Y para concluir este artículo,  me detendré en los retos que puede deparar a China este nuevo año de la rata. Los frentes son variados y complejos. En primer lugar iniciamos el año nuevo chino con una buena noticia: el alivio de que se ha conseguido una tregua en la guerra comercial con los Estados Unidos. En efecto, tan recientemente como hace pocos días, el presidente Trump ha firmado finalmente el acuerdo correspondiente a la primera fase del tratado comercial con China. Tras una guerra comercial que ha durado más de dos años con el consiguiente incremento recíproco de aranceles por cantidades millonarias, se ha conseguido un alto el fuego que esperemos que sea duradero. Así, Estados Unidos ha suprimido aranceles a importaciones chinas por valor de 160.000 millones de dólares (incluyendo artículos como ordenadores y teléfono móviles) y ha disminuido entre un 15% y un 7.5% impuestos sobre productos chinos por una cantidad que asciende a cerca de 112.000 millones. Por su lado, China se ha comprometido a importar artículos fabricados en Estados Unidos por un valor mínimo de 200.000 millones de dólares. De esta forma se consigue el objetivo perseguido denodadamente por Washington (legítimo, por otro lado) de equilibrar una balanza comercial claramente inclinada a favor del poderío económico chino. En este sentido, todavía en 2018, China vendió a Estados Unidos artículos por un valor de 539.000 millones de Euros  y Estados Unidos solo consiguió exportar a China 120.000 millones de dólares. 

El otro gran desafío de China es de naturaleza claramente territorial y política. China deberá gestionar con habilidad y astucia las situaciones de conflicto que tiene tanto en Hong Kong como en Taiwán. Respecto de Hong Kong y tras casi 9 meses de protestas y manifestaciones que le han generado una de las mayores crisis de su historia reciente, no parece que se vaya a encontrar una solución efectiva a corto plazo. Es de destacar el éxito en las elecciones municipales de noviembre  de las fuerzas que reclaman la menor injerencia de China en su territorio que consiguieron sumar 392 de 452 concejalías. Esta victoria ha dado incluso una mayor legitimidad a las protestas. Lo más probable es que China, progresivamente, vaya deslocalizando industrias e intereses en otras regiones cercanas a Hong Kong hasta conseguir debilitarlo esperemos que no de forma irrevocable. Por lo que respecta a Taiwán, la victoria sorprendente y aplastante con más del 57% de los votos su favor, hace siete días, de la Presidenta Tsai ha constituido una señal igualmente clara frente a China que deberá desplegar su diplomacia para evitar una situación de confrontación abierta al que le ha llevado una asertividad quizás excesiva. Si el frente de la guerra comercial se amaina, esperemos que China se pueda centrar de forma inteligente, respetuosa y generosa en encontrar un encaje satisfactorio de estos dos territorios tan relevantes en su proyecto de nación.

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