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encuentro empresarial organizado por club cámara de valencia y valencia plaza 

Empresas valencianas comparten las ventajas competitivas de adoptar políticas de RSC y sostenibilidad

4/05/2022 - 

VALÈNCIA. La sostenibilidad ya no es una opción, es una necesidad urgente para paliar los efectos del cambio climático y una conciencia social generalizada. Una convicción hacia un modelo de vida y producción más respetuoso con el medioambiente y la sociedad que no está reñido con la rentabilidad. Todo lo contrario, da competitividad al desarrollar un modelo de negocio donde los beneficios sociales y medioambientales forman parte del éxito corporativo y buscan el bien de los grupos de interés (stakeholders), que cada vez demandan más a las empresas un compromiso con la sostenibilidad, en su sentido más amplio. Sin embargo, plantea nuevos retos a las empresas, que se enfrentan a regulaciones y exigencias ambientales, legales y laborales más estrictas, a una mayor fiscalización de la sociedad civil y a un mercado cada vez más exigente. 

Precisamente, sobre esos asuntos versó el encuentro empresarial organizado por Club Cámara de Valencia y Valencia Plaza en la bodega del restaurante Entrevins. Una charla que estuvo moderada por el director del periódico, Javier Alfonso, y contó con la participación del presidente de Ediciones Plaza Enrique Lucas. Un marco único para poner en común los retos de las empresas, que tienen en la Cámara de Comercio de Valencia un aliado para lograr que los desafíos que plantea la sostenibilidad en los ejes de Gobernanza, Medioambiente y Responsabilidad Social se transformen en oportunidades y puedan ser integrados a la estrategia de la empresa. Así lo expresó en la apertura del encuentro María José Mainard, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Valencia, quien recordó que Cámara Valencia ha desarrollado el Portal Negocios Sostenibles para “apoyar a las empresas que quieren emprender el camino y a aquellas que están implantado las medidas oportunas para alinear su estrategia corporativa con la sostenibilidad”. 

Además de ese apoyo, la Cámara de Comercio de Valencia ha dado un paso más y ha puesto en marcha una oficina de sostenibilidad, siguiendo la línea de trabajo que ya realizó para guiar a las empresas en su digitalización. “La finalidad de Cámara de Comercio de Valencia es ayudar a transformar las empresas, acompañándolas en su digitalización o en su transformación hacia un modelo más energético”, subrayó María José Mainard. 

El ADN sostenible de las empresas

Ser una empresa sostenible va más allá de adoptar una política de Responsabilidad Social Corporativa, es replantear la estrategia de la compañía hacia ese bienestar económico, social y ambiental. Un cambio de gobernanza empresarial que debe estar liderado desde presidencia para que vaya calando al resto de personas de la organización. Una visión que en algunos casos va marcada por la propia idiosincrasia de la empresa, como Consum o Caixa Popular —ambas son cooperativas—. Así lo recordó Juan Gallur, director de Área Banca de Empresas de Caixa Popular, quien resaltó “somos una cooperativa y en nuestros principios ya está esa mirada social pues desde siempre hemos querido generar un impacto social donde actuamos”. Una visión compartida por Elías Amor, responsable de Responsabilidad Social Empresarial de Consum, quien comentó que desde 2006 Consum lleva a cabo una política de sostenibilidad que este año se ha modificado para orientarla hacia sus grupos de interés: “Nuestros grupos de interés tienen unas expectativas y desde Consum las tenemos que cubrir, generando ese valor compartido que perdura en el tiempo y es el que genera la competitividad con el resto de empresas del sector”. 

Una línea seguida por Iberdrola, que cambió recientemente sus estatutos para hacer responsables a los miembros del consejo de administración de la elaboración, desarrollo e información periódica de un plan de acción climática. Así lo explicó Thais Otero, técnica de Responsabilidad Social Corporativa de Iberdrola, quien señaló que el objetivo es “continuar construyendo, cada día y en colaboración, un modelo energético más eléctrico, saludable y accesible”.


Un cambio socioeconómico marcado también por la Comisión Europea, que ha puesto sobre la mesa una directiva de «debida diligencia y responsabilidad corporativa» de la empresa sobre sus empleados y proveedores, y otra sobre el «deber de cuidado» en los agentes de interés de la empresa. Un punto de obligatoriedad recordado por Begoña Pastor, responsable de Marco Regulatorio y Alianzas Estratégicas de Angela Impact Economy, para poner en alerta a las empresas que todavía no han iniciado la transición: “Es importante ordenar los datos de la empresa para abordar esa sostenibilidad antes de 2025 porque, cuando llegas al punto que es obligatorio, llegas tarde y dejas de ser competitivo”. Unas dificultades también destacadas por Alfredo Boquera, director de Distribución Red Territorial Este de Banco Sabadell, quién apostilló que desde Sabadell acompañan a los clientes a esa transición “facilitando el acceso a los fondos verdes y realizando un acompañamiento real para de verdad construir una sociedad mas sostenible”.

Unos riesgos que a medio plazo pasan a ser ventaja también corroborado por  Manuel Arguelles, director de Desarrollo de PV Ingenergy, quién sostuvo que “la sostenibilidad es una oportunidad para ser independiente y competitivo” y recordó que la independencia energética es muy importante, y más tras lo que está sucediendo en la actualidad”. De igual modo se expresó Enrique Aymerich, CEO de GDES Efficiency de GD Energy, pues sostuvo que "no tener un plan energético te genera mucha dependencia, por lo que es importante tener esa mirada a largo plazo". Una mentalidad compartida por Juan Carlos García, director General de Sucesores de Leonardo García pues explicó que su empresa está desarrollando dos proyectos, "uno para reducir los vertidos y otros para generar biocombustibles y así generar también una economía circular". 

Una sociedad más comprometida

La sociedad cada vez tiene más conciencia de la importancia de adoptar un cambio en el modo de concebir la economía, viendo la necesidad de valorar y cuidar los recursos naturales con los que hoy contamos, pero también fomentando la igualdad e incidiendo positivamente en la sociedad. En otras palabras, la sociedad demanda más a las empresas que seas sostenibles y las penaliza no adquiriendo sus productos o servicios. Una realidad que ratificaron todos los presentes pues Elías Amor destacó que “los clientes quieren productos cada vez más sostenibles y locales, algo que es fundamental para generar riqueza en el territorio” mientras que Manuel Arguelles lo acotó a la juventud: “los jóvenes han nacido con la obligación de cuidar el planeta y hay que hacer un esfuerzo para cubrir sus necesidades y preocupaciones”.  Y es que, como apuntó Maria José, el 33% de los consumidores eligen marcas por el impacto medioambiental y social, según el estudio Unilever. 

Una realidad que también se traslada a los bancos, que cada vez apuestan más por los fondos verdes y su compromiso con los proyectos sociales. Tanto que Alfredo Boquera explicó que Banco Sabadell ha marcado una hoja de ruta en la que se compromete a movilizar 65.000 millones de euros en productos y servicios financieros en soluciones de finanzas sostenibles. Un anuncio que Begoña Pastor aprovechó para recordar que "hay que ser productivos para hacer llegar a los clientes el valor de los productos sostenibles y demostrar con rigurosidad que el producto es sostenible”. 

Una presión que en opinión de Thais Otero se extiende al conjunto de la sociedad: “La presión es de los clientes, la sociedad, los proveedores y la comunidad financiera, que cada vez más requieren unos estándares de sostenibilidad”. Un coloquio que cerró Enrique Aymerich lanzado una pregunta al aire: ¿debería ser obligatorio que las empresas alienaran su estrategia con los ODS? Una pregunta lanzada por esa normativa que viene de Europa y que hace de guía a las empresas y a la sociedad. 

No hay competitividad sin sostenibilidad  

El compromiso con la sostenibilidad ayuda a una empresa a posicionarse mejor en el mercado pero también otorga competitividad en un contexto de incertidumbre como el que estamos viviendo. Así lo expresó Begoña Pastor, quien recordó que “aquellas empresas que no hayan apostado por la sostenibilidad tendrán una posición desfavorecida frente a aquellas que lo hayan hecho”. Una realidad que corroboró recordando las nuevas medidas que vienen de Europa, como el nuevo Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la UE o la futura taxonomía social. 

Unas medidas que también analizó Manuel Arguelles, quien tildó de “agresivo” el plan pero beneficioso. De hecho, expresó que dichas medidas fomentan el consumo de productos en el propio país porque “es más ético” que hacerlo en países como China, “que no cumplen los objetivos marcados por Europa en materia de sostenibilidad”.

Por su parte, Thais Otero recalcó que “la sostenibilidad no penaliza” y puso de ejemplo a Iberdrola, cuyo modelo de negocio “ha logrado que sea competitivo y tenga financiación”. Del mismo modo se pronunció Juan Gallur pues “cuanto más sostenible es una empresa más seguras son y, al final, tienen un ahorro”. 

La descarbonización de las empresas

Medir la huella de carbono no es solo una obligatoriedad sino que permite cuanto se está impactando negativamente en el planeta para reducir a cero las emisiones y lograr la neutralidad de carbono de España en 2050. Un reto para las empresas que comienza en su medición y prosigue en reducir el impacto en el planeta, especialmente de los gases de Scope 3, los más difíciles de controlar. Así quedó reflejado en el encuentro empresarial, en el que todas las empresas presentes explicaron que ya miden su huella de carbono y adoptan medidas para reducirla. 

En el caso de Consum, Elías Amor explicó que “ha puesto en marcha dos camiones 100% eléctricos para el reparto de alimentos a sus tiendas de Murcia para lograr reducir la emisión de gases de Scope 3”. Por su parte, Juan Carlos García comentó que “estamos desarrollando una maquinaria pionera para implantar máquinas dentro de las instalaciones y así hacer que los residuos se conviertan en energía”.

Un coloquio que finalizó Mª José Mainar, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Valencia, para recordar que el reto de la sostenibilidad es una realidad, pero también las ventajas que conlleva abrazar el nuevo modelo energético. Una transformación que requiere "de una colaboración público-privada" y en la cual "Camara de Valencia está para servir de guía". Palabras que precedieron a una cata de vinos ecológicos que se desarrolló en la bodega del restaurante Entrevins. 

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