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Notables

Fierro

Germán Carrizo y Carito Lourenço

La propuesta gastronómica de la mesa de doce’ crece y madura en torno a una proposición creativa cada vez más sólida y una selección de vinos deslumbrante

No me es fácil hablar de Fierro porque no puedo (ni quiero) ser ajeno al ejemplo de pasión, entrega y amor por la cocina de Germán Carrizo y Carito Lourenço —puedo estar más o menos de acuerdo con sus planteamientos, pero siempre irá por delante mi admiración por su manera de entender la vida y la gastronomía—: «Si uno no lo ha dado todo, no ha dado nada (Guynemer)». Empezaré con los peros porque les va la guerra y el corazón: la propuesta de Fierro está más cerca de una ‘experiencia gastronómica’ que de un restaurante al uso (aunque lo es, y cada vez más) y por eso has de estar totalmente dispuesto a someterte a esa ópera para disfrutarla en su plenitud: si es así, lo harás como un enano con una sinfonía de platos cada vez más pegados a su origen —¡bravo!— como seta y trufa, sepia, chirivía, ostra o atún rojo. La personalidad indiscutible de Germán en cada plato, el maravilloso trabajo con los postres de Carito y la guinda del pastel: las armonías en las copas de Eva Pizarro.


¿Qué puedo encontrar?

  • Vinos

  • Creativa

  • Fusión

¿Qué pido?

Si vas a Fierro es a darlo todo y con la mente abierta: es un lugar para dejar para dejarse sorprender.